El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.
La minería chilena se encamina a una nueva década marcada por un fuerte ciclo de inversiones, impulsado por los altos precios del cobre y el auge del litio a nivel global. Según un análisis publicado por Diario Financiero, Codelco, BHP y el Grupo Luksic concentrarán cerca del 50% del total de la inversión minera proyectada para los próximos diez años en el país. En conjunto, estas tres grandes compañías representan aproximadamente la mitad de los US$100 mil millones que se estiman para un nuevo súper ciclo minero, escenario favorecido por valores récord del cobre y el sostenido incremento en la cotización del litio. Este volumen de inversión confirma el rol estratégico de Chile como uno de los principales polos mineros del mundo y refuerza la relevancia del sector en el crecimiento económico del país durante la próxima década. De acuerdo con el reporte de Diario Financiero, Codelco lidera la cartera de proyectos, con iniciativas clave orientadas a asegurar la continuidad operacional de sus divisiones históricas y avanzar en expansiones estructurales. Entre ellas destacan Chuquicamata Subterránea, la continuidad de Gabriela Mistral, la expansión de El Teniente y los proyectos estructurales en Andina y Radomiro Tomic, con inversiones que se desplegarán progresivamente hasta 2030. Por su parte, BHP concentra esfuerzos en la optimización y expansión de Minera Escondida, además de proyectos asociados a la extensión de vida útil y mejoras operacionales, consolidando su presencia como uno de los mayores productores de cobre del mundo. Estas iniciativas consideran miles de millones de dólares en inversión y buscan responder a la creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética. En tanto, el Grupo Luksic, a través de Antofagasta Minerals, mantiene una ambiciosa cartera que incluye el desarrollo de Nueva Centinela, la expansión de Los Pelambres y mejoras operacionales en sus principales faenas. Estos proyectos no solo apuntan a incrementar la producción, sino también a fortalecer estándares de sustentabilidad y eficiencia energética. El análisis también subraya que el período 2026-2030 será especialmente intenso en términos de ejecución de megaproyectos, coincidiendo con el inicio del nuevo gobierno y con un contexto internacional favorable para los minerales estratégicos. En ese marco, la minería vuelve a posicionarse como uno de los principales motores de inversión, empleo y recaudación fiscal para Chile. Con este panorama, expertos coinciden en que el desafío estará en asegurar certezas regulatorias, disponibilidad de infraestructura, energía y agua, además de capital humano especializado, para que este ciclo de inversiones se traduzca en desarrollo sostenible y beneficios de largo plazo para el país y, en particular, para las regiones mineras del norte. Distribución Regional y Sectorial Antofagasta: Continúa liderando la inversión con US$ 40.209 millones (aprox. 38% del total nacional), enfocados en expansión y continuidad operacional. Tarapacá: Es la segunda región con mayor inversión proyectada (US$ 14.470 millones), impulsada por proyectos de desalinización y modernización. Minerales Críticos: Además del cobre, la inversión en litio y otros minerales críticos está creciendo para abastecer la demanda global de energía limpia y tecnología.
La minera privada Escondida, controlada por BHP, superó a Codelco y se posicionó como la mayor productora de cobre del país entre enero y octubre de este año. Según cifras actualizadas por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Escondida produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras que la estatal alcanzó 1.127.250 toneladas, una diferencia cercana a las 12 mil toneladas. El reporte de Cochilco incorpora en el caso de Codelco la producción de todas sus divisiones y la producción atribuible en sus empresas coligadas: El Abra (49%), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%). El resultado marca un vuelco respecto de 2024, cuando en el mismo período Escondida producía 83 mil toneladas menos que la estatal. Uno de los factores clave que explica el desempeño de Codelco este año fue el accidente ocurrido a fines de julio en la División El Teniente, que obligó a detener preventivamente sectores de la mina. En agosto, la producción total de la estatal fue de 93 mil toneladas, de las cuales solo 11 mil provinieron de El Teniente, muy por debajo del promedio mensual de 28 mil toneladas registrado hasta junio. Desde Codelco reconocieron el impacto del evento y señalaron que este escenario obligó a ajustar sus proyecciones productivas para los años 2025, 2026 y 2027. No obstante, la empresa recalcó que el ajuste es coyuntural y que mantiene su objetivo estratégico de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyada en la recuperación operacional y sus proyectos estructurales. El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, explicó que el liderazgo de Escondida se sustenta en un mejor desempeño operacional durante 2025, con récords de alimentación en concentradora, mejores recuperaciones, una mayor ley de mineral y el aporte del proyecto Full SaL, además de una alta estabilidad operativa y menor nivel de interrupciones. Pese a este liderazgo, el experto advirtió que podría ser transitorio, ya que BHP proyecta una menor ley promedio y una producción a la baja en los próximos años. En contraste, aunque Codelco mostró un alza de 0,7% en su producción acumulada a octubre, enfrenta desafíos relevantes en varias de sus divisiones, lo que mantiene abierta la disputa por el liderazgo cuprífero en el mediano plazo.
Las exportaciones de la Región de Antofagasta registraron un sólido desempeño durante octubre de 2025, alcanzando los US$4.364,6 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 20,1% en comparación con igual mes de 2024. Pese a este positivo resultado, la región experimentó una leve baja de 0,7 puntos porcentuales en su participación nacional respecto de meses anteriores. A nivel sectorial, la Minería continúa siendo el principal motor exportador de la región, concentrando el 96,7% del total exportado, aunque con una disminución de 1,4 puntos porcentuales en doce meses. Dentro de este sector, el subsector más relevante es Cobre y Hierro, que aporta el 84,5% del total regional y registró un aumento de 1,0 punto porcentual en relación con octubre del año pasado. La Industria, en tanto, representó el 3,2% de las exportaciones regionales y mostró un importante crecimiento interanual de 116,7%. Este incremento estuvo impulsado principalmente por Productos Químicos Básicos, que anotaron un alza de 94,0%, además de Material de Transporte y Refinación de Petróleo y productos derivados, con variaciones excepcionales. En contraste, algunos rubros industriales presentaron incidencias negativas, entre ellos Productos Químicos Preparados (-65,5%), Productos Metálicos (-34,0%) e Industrias Básicas de Hierro y Acero (-33,8%). Desde el punto de vista de los destinos, Asia se consolidó como el principal continente receptor de las exportaciones regionales, concentrando el 66,9% del total, con un crecimiento interanual de 20,1%. China lideró ampliamente como país de destino, absorbiendo el 51,5% de los envíos, equivalentes a US$2.248,4 millones. En términos de actividades económicas, la Minería del Cobre y Hierro fue la más relevante del mes, seguida por Minería No Metálica y Productos Químicos Básicos. A nivel acumulado, las cifras confirman el rol estratégico de Antofagasta como eje exportador del país, especialmente en un contexto de precios favorables del cobre y una creciente demanda desde los mercados asiáticos.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), junto al Ministerio de Minería, presentó una histórica proyección: la Cartera de Inversiones Mineras 2025–2034 alcanzará un récord de US$104.549 millones, la cifra más alta desde que existe registro en 2015. El monto refleja un aumento del 25% respecto del periodo anterior, equivalente a US$21.369 millones adicionales, impulsado por la fuerte demanda internacional y el sostenido repunte de los precios del cobre. La ministra de Minería, Aurora Williams, destacó que este escenario “demuestra confianza en el país y en la capacidad del sector para avanzar hacia una minería moderna, sostenible y competitiva”. Según Cochilco, el crecimiento se explica por proyectos de reposición y ampliación de capacidad en faenas de cobre, así como por nuevas iniciativas en minerales estratégicos como el litio y el hierro. Entre los desarrollos clave figuran la nueva concentradora de Rosario en Collahuasi y la nueva concentradora Los Colorados en Escondida, ambas en fase de prefactibilidad. Pese a ello, las compañías las consideran determinantes para asegurar continuidad operativa en el largo plazo. A nivel territorial, la Región de Antofagasta mantiene su liderazgo como polo minero con una inversión proyectada de US$40 mil millones, seguida por Tarapacá y Atacama, con US$10 mil millones y US$14 mil millones, respectivamente. Esta última destaca por iniciativas de cobre que suman US$4.700 millones. En cuanto al litio, Cochilco estima que la inversión alcanzará los US$4.700 millones hacia 2025, impulsada por proyectos como Salares Altoandinos —desarrollado por ENAMI y Rio Tinto— y nuevas iniciativas en el Salar de Maricunga, consolidando el mineral como un componente estratégico en la transición energética global. Del total de la cartera, el 41% corresponde a proyectos base con alto grado de certeza; un 40% son potenciales, sujetos a definiciones técnicas, ambientales o financieras; y el 19% restante corresponde a iniciativas probables o posibles. Asimismo, los proyectos brownfield dominan la estructura con un 64%, mientras que los greenfield representan el 19%. Cochilco precisa que antes de 2025 ya se han materializado inversiones por US$11 mil millones, quedando US$29 mil millones por ejecutar. Entre 2025 y 2029 se proyectan US$11 mil millones adicionales solo en cobre, mientras que el quinquenio 2030–2034 concentra el mayor impulso, con US$44 mil millones en iniciativas de cobre, litio y otros minerales. La ministra Williams adelantó que entre 2026 y 2030 se espera que ingresen inversiones por entre US$38 mil millones y US$40 mil millones, reforzando la relevancia del sector como motor económico y estratégico para el futuro del país.
El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.
La minería chilena se encamina a una nueva década marcada por un fuerte ciclo de inversiones, impulsado por los altos precios del cobre y el auge del litio a nivel global. Según un análisis publicado por Diario Financiero, Codelco, BHP y el Grupo Luksic concentrarán cerca del 50% del total de la inversión minera proyectada para los próximos diez años en el país. En conjunto, estas tres grandes compañías representan aproximadamente la mitad de los US$100 mil millones que se estiman para un nuevo súper ciclo minero, escenario favorecido por valores récord del cobre y el sostenido incremento en la cotización del litio. Este volumen de inversión confirma el rol estratégico de Chile como uno de los principales polos mineros del mundo y refuerza la relevancia del sector en el crecimiento económico del país durante la próxima década. De acuerdo con el reporte de Diario Financiero, Codelco lidera la cartera de proyectos, con iniciativas clave orientadas a asegurar la continuidad operacional de sus divisiones históricas y avanzar en expansiones estructurales. Entre ellas destacan Chuquicamata Subterránea, la continuidad de Gabriela Mistral, la expansión de El Teniente y los proyectos estructurales en Andina y Radomiro Tomic, con inversiones que se desplegarán progresivamente hasta 2030. Por su parte, BHP concentra esfuerzos en la optimización y expansión de Minera Escondida, además de proyectos asociados a la extensión de vida útil y mejoras operacionales, consolidando su presencia como uno de los mayores productores de cobre del mundo. Estas iniciativas consideran miles de millones de dólares en inversión y buscan responder a la creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética. En tanto, el Grupo Luksic, a través de Antofagasta Minerals, mantiene una ambiciosa cartera que incluye el desarrollo de Nueva Centinela, la expansión de Los Pelambres y mejoras operacionales en sus principales faenas. Estos proyectos no solo apuntan a incrementar la producción, sino también a fortalecer estándares de sustentabilidad y eficiencia energética. El análisis también subraya que el período 2026-2030 será especialmente intenso en términos de ejecución de megaproyectos, coincidiendo con el inicio del nuevo gobierno y con un contexto internacional favorable para los minerales estratégicos. En ese marco, la minería vuelve a posicionarse como uno de los principales motores de inversión, empleo y recaudación fiscal para Chile. Con este panorama, expertos coinciden en que el desafío estará en asegurar certezas regulatorias, disponibilidad de infraestructura, energía y agua, además de capital humano especializado, para que este ciclo de inversiones se traduzca en desarrollo sostenible y beneficios de largo plazo para el país y, en particular, para las regiones mineras del norte. Distribución Regional y Sectorial Antofagasta: Continúa liderando la inversión con US$ 40.209 millones (aprox. 38% del total nacional), enfocados en expansión y continuidad operacional. Tarapacá: Es la segunda región con mayor inversión proyectada (US$ 14.470 millones), impulsada por proyectos de desalinización y modernización. Minerales Críticos: Además del cobre, la inversión en litio y otros minerales críticos está creciendo para abastecer la demanda global de energía limpia y tecnología.
La minera privada Escondida, controlada por BHP, superó a Codelco y se posicionó como la mayor productora de cobre del país entre enero y octubre de este año. Según cifras actualizadas por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Escondida produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras que la estatal alcanzó 1.127.250 toneladas, una diferencia cercana a las 12 mil toneladas. El reporte de Cochilco incorpora en el caso de Codelco la producción de todas sus divisiones y la producción atribuible en sus empresas coligadas: El Abra (49%), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%). El resultado marca un vuelco respecto de 2024, cuando en el mismo período Escondida producía 83 mil toneladas menos que la estatal. Uno de los factores clave que explica el desempeño de Codelco este año fue el accidente ocurrido a fines de julio en la División El Teniente, que obligó a detener preventivamente sectores de la mina. En agosto, la producción total de la estatal fue de 93 mil toneladas, de las cuales solo 11 mil provinieron de El Teniente, muy por debajo del promedio mensual de 28 mil toneladas registrado hasta junio. Desde Codelco reconocieron el impacto del evento y señalaron que este escenario obligó a ajustar sus proyecciones productivas para los años 2025, 2026 y 2027. No obstante, la empresa recalcó que el ajuste es coyuntural y que mantiene su objetivo estratégico de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyada en la recuperación operacional y sus proyectos estructurales. El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, explicó que el liderazgo de Escondida se sustenta en un mejor desempeño operacional durante 2025, con récords de alimentación en concentradora, mejores recuperaciones, una mayor ley de mineral y el aporte del proyecto Full SaL, además de una alta estabilidad operativa y menor nivel de interrupciones. Pese a este liderazgo, el experto advirtió que podría ser transitorio, ya que BHP proyecta una menor ley promedio y una producción a la baja en los próximos años. En contraste, aunque Codelco mostró un alza de 0,7% en su producción acumulada a octubre, enfrenta desafíos relevantes en varias de sus divisiones, lo que mantiene abierta la disputa por el liderazgo cuprífero en el mediano plazo.
Las exportaciones de la Región de Antofagasta registraron un sólido desempeño durante octubre de 2025, alcanzando los US$4.364,6 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 20,1% en comparación con igual mes de 2024. Pese a este positivo resultado, la región experimentó una leve baja de 0,7 puntos porcentuales en su participación nacional respecto de meses anteriores. A nivel sectorial, la Minería continúa siendo el principal motor exportador de la región, concentrando el 96,7% del total exportado, aunque con una disminución de 1,4 puntos porcentuales en doce meses. Dentro de este sector, el subsector más relevante es Cobre y Hierro, que aporta el 84,5% del total regional y registró un aumento de 1,0 punto porcentual en relación con octubre del año pasado. La Industria, en tanto, representó el 3,2% de las exportaciones regionales y mostró un importante crecimiento interanual de 116,7%. Este incremento estuvo impulsado principalmente por Productos Químicos Básicos, que anotaron un alza de 94,0%, además de Material de Transporte y Refinación de Petróleo y productos derivados, con variaciones excepcionales. En contraste, algunos rubros industriales presentaron incidencias negativas, entre ellos Productos Químicos Preparados (-65,5%), Productos Metálicos (-34,0%) e Industrias Básicas de Hierro y Acero (-33,8%). Desde el punto de vista de los destinos, Asia se consolidó como el principal continente receptor de las exportaciones regionales, concentrando el 66,9% del total, con un crecimiento interanual de 20,1%. China lideró ampliamente como país de destino, absorbiendo el 51,5% de los envíos, equivalentes a US$2.248,4 millones. En términos de actividades económicas, la Minería del Cobre y Hierro fue la más relevante del mes, seguida por Minería No Metálica y Productos Químicos Básicos. A nivel acumulado, las cifras confirman el rol estratégico de Antofagasta como eje exportador del país, especialmente en un contexto de precios favorables del cobre y una creciente demanda desde los mercados asiáticos.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), junto al Ministerio de Minería, presentó una histórica proyección: la Cartera de Inversiones Mineras 2025–2034 alcanzará un récord de US$104.549 millones, la cifra más alta desde que existe registro en 2015. El monto refleja un aumento del 25% respecto del periodo anterior, equivalente a US$21.369 millones adicionales, impulsado por la fuerte demanda internacional y el sostenido repunte de los precios del cobre. La ministra de Minería, Aurora Williams, destacó que este escenario “demuestra confianza en el país y en la capacidad del sector para avanzar hacia una minería moderna, sostenible y competitiva”. Según Cochilco, el crecimiento se explica por proyectos de reposición y ampliación de capacidad en faenas de cobre, así como por nuevas iniciativas en minerales estratégicos como el litio y el hierro. Entre los desarrollos clave figuran la nueva concentradora de Rosario en Collahuasi y la nueva concentradora Los Colorados en Escondida, ambas en fase de prefactibilidad. Pese a ello, las compañías las consideran determinantes para asegurar continuidad operativa en el largo plazo. A nivel territorial, la Región de Antofagasta mantiene su liderazgo como polo minero con una inversión proyectada de US$40 mil millones, seguida por Tarapacá y Atacama, con US$10 mil millones y US$14 mil millones, respectivamente. Esta última destaca por iniciativas de cobre que suman US$4.700 millones. En cuanto al litio, Cochilco estima que la inversión alcanzará los US$4.700 millones hacia 2025, impulsada por proyectos como Salares Altoandinos —desarrollado por ENAMI y Rio Tinto— y nuevas iniciativas en el Salar de Maricunga, consolidando el mineral como un componente estratégico en la transición energética global. Del total de la cartera, el 41% corresponde a proyectos base con alto grado de certeza; un 40% son potenciales, sujetos a definiciones técnicas, ambientales o financieras; y el 19% restante corresponde a iniciativas probables o posibles. Asimismo, los proyectos brownfield dominan la estructura con un 64%, mientras que los greenfield representan el 19%. Cochilco precisa que antes de 2025 ya se han materializado inversiones por US$11 mil millones, quedando US$29 mil millones por ejecutar. Entre 2025 y 2029 se proyectan US$11 mil millones adicionales solo en cobre, mientras que el quinquenio 2030–2034 concentra el mayor impulso, con US$44 mil millones en iniciativas de cobre, litio y otros minerales. La ministra Williams adelantó que entre 2026 y 2030 se espera que ingresen inversiones por entre US$38 mil millones y US$40 mil millones, reforzando la relevancia del sector como motor económico y estratégico para el futuro del país.