La Fiscalía boliviana investiga el asesinato de dos ciudadanos chilenos ocurrido en el departamento de Oruro, un caso que ha puesto nuevamente en evidencia la peligrosidad de las rutas utilizadas para el contrabando de vehículos y el narcotráfico entre Chile y Bolivia. Así lo confirmó este viernes el fiscal departamental de Oruro, Aldo Morales, quien entregó detalles del avance de la indagatoria. De acuerdo con la investigación preliminar, cuatro ciudadanos chilenos ingresaron hace algunos días a la ciudad de Oruro con el objetivo de robar una camioneta desde un domicilio particular. Posteriormente, el vehículo fue trasladado hasta la localidad conocida como “México Chico”, en el municipio de Challapata, sector identificado por las autoridades como una de las zonas más peligrosas del país altiplánico debido a la ausencia del Estado y la fuerte presencia de actividades ilícitas. Según explicó el fiscal Morales, el grupo se dividió durante el traslado: dos de los involucrados continuaron en la camioneta robada, mientras que los otros dos tomaron una ruta distinta. De estos últimos, uno fue aprehendido por la policía boliviana y el otro logró escapar del territorio. La investigación sostiene que, una vez en “México Chico”, los dos ciudadanos que transportaban el vehículo intentaron modificar su apariencia, cambiando el color de la camioneta con el fin de venderla como un automóvil indocumentado. Sin embargo, fueron interceptados por un grupo de personas que los redujo, los amarró y los sometió a torturas, para finalmente asesinarlos e incinerar tanto los cuerpos como el vehículo, el cual quedó completamente destruido. El ciudadano chileno detenido fue identificado como uno de los autores del robo inicial en Oruro y habría entregado a las autoridades información clave sobre la operación, incluyendo la nacionalidad del grupo y el motivo de su ingreso a Bolivia. En paralelo, se informó que el cuarto involucrado, que logró huir, se habría comunicado con las familias de las víctimas para coordinar el reconocimiento de los cuerpos y su posterior traslado a Chile. Morales señaló que una de las hipótesis principales apunta a un posible ajuste de cuentas, aunque no se descartan otras líneas investigativas en el marco del delito de asesinato. La Policía boliviana, en tanto, indicó que los extranjeros involucrados ingresarían y saldrían de Bolivia de manera constante e ilegal, dedicándose al robo de vehículos para su posterior comercialización en zonas controladas por redes criminales. El fiscal confirmó además que se mantiene coordinación con autoridades chilenas para el intercambio de antecedentes, precisando que uno de los fallecidos registra historial delictual por homicidio y robo. El caso vuelve a encender las alertas sobre la operación de bandas binacionales dedicadas al contrabando de vehículos y al narcotráfico, que utilizan sectores como “México Chico” como enclaves estratégicos fuera del control estatal.
“Recibimos un país devastado, con una economía quebrada, inflación, escasez, deuda y desconfianza”, afirmó el nuevo presidente de Bolivia, Paz, al asumir en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El mandatario, de 58 años, apuntó directamente a sus antecesores, Evo Morales y Luis Arce, por la crisis económica, y llamó a la unidad nacional: “¿Qué carajo hicieron con la bonanza?”, exclamó. En su primer discurso, destacó su compromiso con la descentralización, la producción y la simplificación del Estado, mediante créditos accesibles, reformas tributarias y la eliminación de trabas burocráticas. A la ceremonia asistieron los presidentes de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Ecuador, además de una delegación de Estados Unidos, simbolizando un cambio histórico en la política exterior boliviana tras décadas de distanciamiento diplomático. “Nunca más una Bolivia aislada del mundo”, declaró, en sintonía con la ola liberal que recorre la región. Economista y político de larga trayectoria, Paz sorprendió al ganar la presidencia en primera vuelta con el 54% de los votos, impulsado por su compañero de fórmula, Edmand Lara, un ex policía popular por sus denuncias anticorrupción. Su lema de campaña, “capitalismo para todos”, conectó con el electorado informal y la nueva burguesía urbana de origen indígena. Aunque prometió no recurrir a créditos externos, rápidamente negoció con organismos internacionales y la CAF para estabilizar las finanzas. Enfrenta ahora una economía en recesión, con déficit fiscal, inflación y reservas al límite. En su discurso final pidió un “acuerdo nacional del Bicentenario” para reconstruir el país. “Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a salir de esta”, concluyó.
El diputado por la región de Antofagasta Sebastián Videla expresó su total rechazo al proyecto de ley presentado en Bolivia que busca regularizar la circulación de los llamados autos chutos, vehículos que en su mayoría provienen de robos y contrabando. Videla fue enfático al declarar queel delincuente, sea chileno o boliviano, da igual la nacionalidad: debe estar en la cárcel. No podemos permitir proyectos que terminen privilegiando la evasión ni el robo. Ante esto, el parlamentario advirtió que esta medida no solo fomenta el mercado ilegal de vehículos robados, sino que también pone en serio riesgo la seguridad en las zonas fronterizas y en todo el país. Según Videla, iniciativas como esta afectan directamente a las comunidades del norte de Chile, donde el robo de automóviles es un problema persistente, pero también tienen un impacto a nivel nacional al fortalecer el crimen organizado transnacional. Dada la situación, Videla instó a la Cancillería chilena a actuar y adefender con firmeza los intereses de los chilenos frente a cualquier medida que pueda fortalecer el mercado ilegal de vehículos robados. El diputado reiteró su compromiso con la seguridad y la lucha contra la delincuencia, enfatizando que Chile debe mantener una política clara y fronteras seguras, sin importar la procedencia del delito.
La última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026 definirá al séptimo clasificado, único cupo al Repechaje intercontinental. Con Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Colombia y Paraguay ya asegurados en la cita mundialista, la disputa se centra entre Venezuela y Bolivia, separados por un solo punto en la tabla. La expansión del torneo a 48 selecciones abrió la posibilidad de este repechaje, que se disputará entre el 26 y el 31 de marzo de 2026 con seis equipos: uno de Conmebol, uno de Oceanía, uno de África, uno de Asia y dos de Concacaf. Los dos mejores en el Ranking FIFA avanzarán directo a la final por los últimos boletos, mientras que los otros cuatro jugarán semifinales. Por ahora, Nueva Caledonia es el único clasificado, en representación de Oceanía. Con 17 fechas disputadas, Venezuela ocupa el séptimo lugar con 18 puntos, seguida de Bolivia con 17. Perú (12) y Chile (10) ya no tienen opciones reales. Para la Vinotinto, el panorama es claro: si vence a Colombia en Maturín, asegurará su pase sin depender de nadie. En caso de empate, necesitará que Bolivia no supere a Brasil en El Alto. Y si pierde, seguirá con vida únicamente si la Verde no logra sumar los tres puntos. La diferencia de goles, de momento favorable a los venezolanos (-7 frente a -19), podría resultar decisiva. Bolivia, en cambio, solo tiene un camino: ganar. La Verde está obligada a vencer a Brasil para soñar con el repechaje, esperando además que Venezuela no triunfe. Aunque la altura de El Alto es un factor a su favor, las estadísticas son adversas: no derrotan a Brasil en Eliminatorias desde 2009. La jornada promete emociones fuertes. Los encuentros programados son: Ecuador vs. Argentina en Guayaquil (20:00), Bolivia vs. Brasil en El Alto (20:30), Venezuela vs. Colombia en Maturín (20:30), Perú vs. Paraguay en Lima (20:30) y Chile vs. Uruguay en Santiago (20:30). La definición está abierta y millones de hinchas viven la expectativa: Venezuela busca hacer historia con su primer repechaje mundialista, mientras Bolivia apuesta a la épica frente al gigante sudamericano.
Las elecciones presidenciales de este domingo en Bolivia marcaron un punto de quiebre histórico: por primera vez en dos décadas el Movimiento al Socialismo (MAS) quedó fuera del protagonismo electoral. El senador Rodrigo Paz Pereira y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga se convirtieron en los dos candidatos más votados y disputarán la segunda vuelta. De acuerdo con los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con más del 90% de las actas escrutadas, Paz —del Partido Demócrata Cristiano— alcanzó 1.561.000 votos, equivalentes al 32,08%. Quiroga, abanderado de la alianza opositora Alianza Libre, obtuvo 1.311.000 sufragios, con un 26,94%. El MAS sufrió un desplome histórico: apenas logró un 3,14%, cayendo al sexto lugar, lo que simboliza el fin del ciclo político iniciado con Evo Morales en 2005. Más atrás quedaron el empresario Samuel Doria Medina, quien partía como favorito según las encuestas, con un 19,93%, y el joven dirigente de izquierda Andrónico Rodríguez, con un 8,15%. La participación fue alta: un 78,55% de los 7,5 millones de electores habilitados acudieron a las urnas. El pase a segunda vuelta evidencia la fuerte fragmentación opositora. Pese a intentos previos de converger en una sola candidatura, las diferencias internas llevaron a competir con múltiples cartas, favoreciendo la dispersión de votos. Rodrigo Paz, de 54 años, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ha construido su carrera en el Congreso y como alcalde de Tarija. Su candidatura se consolidó en las últimas semanas con un discurso de renovación y moderación, respaldado por su compañero de fórmula, Edman Lara, un expolicía con perfil anticorrupción. Jorge Quiroga, de 65 años, ya ejerció la presidencia entre 2001 y 2002. Su campaña se apoya en la experiencia y en un tono duro contra el MAS, lo que le asegura respaldo en sectores opositores más radicales, aunque limita su llegada a votantes moderados. De este modo, la segunda vuelta enfrentará dos estilos distintos: Paz, como opción de recambio y moderación, y Quiroga, como figura de experiencia y discurso ideológico más marcado. Ambos buscarán encarnar el fin de la era del MAS y ofrecer respuestas a una ciudadanía que exige soluciones urgentes ante la crisis económica.
La Fiscalía boliviana investiga el asesinato de dos ciudadanos chilenos ocurrido en el departamento de Oruro, un caso que ha puesto nuevamente en evidencia la peligrosidad de las rutas utilizadas para el contrabando de vehículos y el narcotráfico entre Chile y Bolivia. Así lo confirmó este viernes el fiscal departamental de Oruro, Aldo Morales, quien entregó detalles del avance de la indagatoria. De acuerdo con la investigación preliminar, cuatro ciudadanos chilenos ingresaron hace algunos días a la ciudad de Oruro con el objetivo de robar una camioneta desde un domicilio particular. Posteriormente, el vehículo fue trasladado hasta la localidad conocida como “México Chico”, en el municipio de Challapata, sector identificado por las autoridades como una de las zonas más peligrosas del país altiplánico debido a la ausencia del Estado y la fuerte presencia de actividades ilícitas. Según explicó el fiscal Morales, el grupo se dividió durante el traslado: dos de los involucrados continuaron en la camioneta robada, mientras que los otros dos tomaron una ruta distinta. De estos últimos, uno fue aprehendido por la policía boliviana y el otro logró escapar del territorio. La investigación sostiene que, una vez en “México Chico”, los dos ciudadanos que transportaban el vehículo intentaron modificar su apariencia, cambiando el color de la camioneta con el fin de venderla como un automóvil indocumentado. Sin embargo, fueron interceptados por un grupo de personas que los redujo, los amarró y los sometió a torturas, para finalmente asesinarlos e incinerar tanto los cuerpos como el vehículo, el cual quedó completamente destruido. El ciudadano chileno detenido fue identificado como uno de los autores del robo inicial en Oruro y habría entregado a las autoridades información clave sobre la operación, incluyendo la nacionalidad del grupo y el motivo de su ingreso a Bolivia. En paralelo, se informó que el cuarto involucrado, que logró huir, se habría comunicado con las familias de las víctimas para coordinar el reconocimiento de los cuerpos y su posterior traslado a Chile. Morales señaló que una de las hipótesis principales apunta a un posible ajuste de cuentas, aunque no se descartan otras líneas investigativas en el marco del delito de asesinato. La Policía boliviana, en tanto, indicó que los extranjeros involucrados ingresarían y saldrían de Bolivia de manera constante e ilegal, dedicándose al robo de vehículos para su posterior comercialización en zonas controladas por redes criminales. El fiscal confirmó además que se mantiene coordinación con autoridades chilenas para el intercambio de antecedentes, precisando que uno de los fallecidos registra historial delictual por homicidio y robo. El caso vuelve a encender las alertas sobre la operación de bandas binacionales dedicadas al contrabando de vehículos y al narcotráfico, que utilizan sectores como “México Chico” como enclaves estratégicos fuera del control estatal.
“Recibimos un país devastado, con una economía quebrada, inflación, escasez, deuda y desconfianza”, afirmó el nuevo presidente de Bolivia, Paz, al asumir en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El mandatario, de 58 años, apuntó directamente a sus antecesores, Evo Morales y Luis Arce, por la crisis económica, y llamó a la unidad nacional: “¿Qué carajo hicieron con la bonanza?”, exclamó. En su primer discurso, destacó su compromiso con la descentralización, la producción y la simplificación del Estado, mediante créditos accesibles, reformas tributarias y la eliminación de trabas burocráticas. A la ceremonia asistieron los presidentes de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Ecuador, además de una delegación de Estados Unidos, simbolizando un cambio histórico en la política exterior boliviana tras décadas de distanciamiento diplomático. “Nunca más una Bolivia aislada del mundo”, declaró, en sintonía con la ola liberal que recorre la región. Economista y político de larga trayectoria, Paz sorprendió al ganar la presidencia en primera vuelta con el 54% de los votos, impulsado por su compañero de fórmula, Edmand Lara, un ex policía popular por sus denuncias anticorrupción. Su lema de campaña, “capitalismo para todos”, conectó con el electorado informal y la nueva burguesía urbana de origen indígena. Aunque prometió no recurrir a créditos externos, rápidamente negoció con organismos internacionales y la CAF para estabilizar las finanzas. Enfrenta ahora una economía en recesión, con déficit fiscal, inflación y reservas al límite. En su discurso final pidió un “acuerdo nacional del Bicentenario” para reconstruir el país. “Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a salir de esta”, concluyó.
El diputado por la región de Antofagasta Sebastián Videla expresó su total rechazo al proyecto de ley presentado en Bolivia que busca regularizar la circulación de los llamados autos chutos, vehículos que en su mayoría provienen de robos y contrabando. Videla fue enfático al declarar queel delincuente, sea chileno o boliviano, da igual la nacionalidad: debe estar en la cárcel. No podemos permitir proyectos que terminen privilegiando la evasión ni el robo. Ante esto, el parlamentario advirtió que esta medida no solo fomenta el mercado ilegal de vehículos robados, sino que también pone en serio riesgo la seguridad en las zonas fronterizas y en todo el país. Según Videla, iniciativas como esta afectan directamente a las comunidades del norte de Chile, donde el robo de automóviles es un problema persistente, pero también tienen un impacto a nivel nacional al fortalecer el crimen organizado transnacional. Dada la situación, Videla instó a la Cancillería chilena a actuar y adefender con firmeza los intereses de los chilenos frente a cualquier medida que pueda fortalecer el mercado ilegal de vehículos robados. El diputado reiteró su compromiso con la seguridad y la lucha contra la delincuencia, enfatizando que Chile debe mantener una política clara y fronteras seguras, sin importar la procedencia del delito.
La última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026 definirá al séptimo clasificado, único cupo al Repechaje intercontinental. Con Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Colombia y Paraguay ya asegurados en la cita mundialista, la disputa se centra entre Venezuela y Bolivia, separados por un solo punto en la tabla. La expansión del torneo a 48 selecciones abrió la posibilidad de este repechaje, que se disputará entre el 26 y el 31 de marzo de 2026 con seis equipos: uno de Conmebol, uno de Oceanía, uno de África, uno de Asia y dos de Concacaf. Los dos mejores en el Ranking FIFA avanzarán directo a la final por los últimos boletos, mientras que los otros cuatro jugarán semifinales. Por ahora, Nueva Caledonia es el único clasificado, en representación de Oceanía. Con 17 fechas disputadas, Venezuela ocupa el séptimo lugar con 18 puntos, seguida de Bolivia con 17. Perú (12) y Chile (10) ya no tienen opciones reales. Para la Vinotinto, el panorama es claro: si vence a Colombia en Maturín, asegurará su pase sin depender de nadie. En caso de empate, necesitará que Bolivia no supere a Brasil en El Alto. Y si pierde, seguirá con vida únicamente si la Verde no logra sumar los tres puntos. La diferencia de goles, de momento favorable a los venezolanos (-7 frente a -19), podría resultar decisiva. Bolivia, en cambio, solo tiene un camino: ganar. La Verde está obligada a vencer a Brasil para soñar con el repechaje, esperando además que Venezuela no triunfe. Aunque la altura de El Alto es un factor a su favor, las estadísticas son adversas: no derrotan a Brasil en Eliminatorias desde 2009. La jornada promete emociones fuertes. Los encuentros programados son: Ecuador vs. Argentina en Guayaquil (20:00), Bolivia vs. Brasil en El Alto (20:30), Venezuela vs. Colombia en Maturín (20:30), Perú vs. Paraguay en Lima (20:30) y Chile vs. Uruguay en Santiago (20:30). La definición está abierta y millones de hinchas viven la expectativa: Venezuela busca hacer historia con su primer repechaje mundialista, mientras Bolivia apuesta a la épica frente al gigante sudamericano.
Las elecciones presidenciales de este domingo en Bolivia marcaron un punto de quiebre histórico: por primera vez en dos décadas el Movimiento al Socialismo (MAS) quedó fuera del protagonismo electoral. El senador Rodrigo Paz Pereira y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga se convirtieron en los dos candidatos más votados y disputarán la segunda vuelta. De acuerdo con los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con más del 90% de las actas escrutadas, Paz —del Partido Demócrata Cristiano— alcanzó 1.561.000 votos, equivalentes al 32,08%. Quiroga, abanderado de la alianza opositora Alianza Libre, obtuvo 1.311.000 sufragios, con un 26,94%. El MAS sufrió un desplome histórico: apenas logró un 3,14%, cayendo al sexto lugar, lo que simboliza el fin del ciclo político iniciado con Evo Morales en 2005. Más atrás quedaron el empresario Samuel Doria Medina, quien partía como favorito según las encuestas, con un 19,93%, y el joven dirigente de izquierda Andrónico Rodríguez, con un 8,15%. La participación fue alta: un 78,55% de los 7,5 millones de electores habilitados acudieron a las urnas. El pase a segunda vuelta evidencia la fuerte fragmentación opositora. Pese a intentos previos de converger en una sola candidatura, las diferencias internas llevaron a competir con múltiples cartas, favoreciendo la dispersión de votos. Rodrigo Paz, de 54 años, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ha construido su carrera en el Congreso y como alcalde de Tarija. Su candidatura se consolidó en las últimas semanas con un discurso de renovación y moderación, respaldado por su compañero de fórmula, Edman Lara, un expolicía con perfil anticorrupción. Jorge Quiroga, de 65 años, ya ejerció la presidencia entre 2001 y 2002. Su campaña se apoya en la experiencia y en un tono duro contra el MAS, lo que le asegura respaldo en sectores opositores más radicales, aunque limita su llegada a votantes moderados. De este modo, la segunda vuelta enfrentará dos estilos distintos: Paz, como opción de recambio y moderación, y Quiroga, como figura de experiencia y discurso ideológico más marcado. Ambos buscarán encarnar el fin de la era del MAS y ofrecer respuestas a una ciudadanía que exige soluciones urgentes ante la crisis económica.