La Universidad Católica del Norte (UCN) emitió una declaración pública para informar sobre la situación que enfrenta la Casa Central del Campus Angamos, recinto que permanece tomado desde el pasado lunes 15 de junio por estudiantes convocados por la Federación de Estudiantes de la UCN (FEUCN-Antofagasta). Según detalló la institución, tras el inicio de la movilización se conformó una Mesa de Diálogo entre representantes de Rectoría, decanos, académicos, dirigentes estudiantiles y representantes del Consejo de Presidentes de Centros de Alumnos, con el objetivo de abordar las demandas planteadas por los estudiantes y buscar una salida consensuada al conflicto. La universidad indicó que, en la primera reunión realizada el 17 de junio, se acordó que el trabajo de la mesa tendría un carácter resolutivo y vinculante, compromiso que quedó establecido en un acta firmada por todos los participantes. De acuerdo con la cronología entregada por la casa de estudios, la toma fue informada formalmente el 15 de junio a las 13:46 horas. Durante los días 16 y 17 se desarrollaron diversas sesiones de trabajo y, finalmente, el 18 de junio se alcanzó un acuerdo que contemplaba la desocupación de las dependencias y respuestas al petitorio estudiantil. Sin embargo, la UCN aseguró que el viernes 19 de junio la FEUCN decidió desconocer lo pactado, situación que, según la institución, impidió concretar la solución acordada tras varios días de negociaciones. La universidad destacó que durante todo el proceso mantuvo una actitud de apertura y disposición al diálogo, señalando incluso su voluntad de ajustar de manera progresiva y gradual durante el segundo semestre la implementación de la Resolución VRA N° 212/2026, como una señal concreta para avanzar en acuerdos con los estudiantes. Finalmente, la UCN manifestó su preocupación por las consecuencias que la prolongación de la toma podría generar en el desarrollo académico. Entre ellas mencionó posibles alteraciones al calendario universitario 2026, la realización de cursos de invierno y el normal funcionamiento de la Casa Central, afectando a estudiantes, académicos y funcionarios de la comunidad universitaria.
Académicos de la UCN y la Universidad de Antofagasta alertan sobre la necesidad de reforzar la prevención frente a posibles lluvias intensas, aluviones y marejadas en la región. La posibilidad de que durante los próximos meses se desarrolle un nuevo Fenómeno del Niño mantiene en alerta a especialistas de la Región de Antofagasta, quienes advierten que, aunque aún existen incertidumbres respecto de su intensidad, el escenario obliga a fortalecer las medidas de prevención y preparación ante eventuales emergencias. La doctora (c) Francisca Roldán, geóloga e investigadora de la Universidad Católica del Norte, explicó que los modelos climáticos internacionales estiman entre un 60% y un 80% de probabilidades de desarrollo del fenómeno durante el segundo semestre. A su juicio, este escenario debe ser considerado con seriedad debido a la estrecha relación histórica entre los eventos de lluvias intensas registrados en Antofagasta y la presencia del Fenómeno del Niño. La especialista recordó que el aluvión de junio de 1991, que dejó 91 personas fallecidas y 19 desaparecidas, se produjo en un contexto compatible con este tipo de eventos climáticos. “Es mejor prevenir que lamentar”, sostuvo, enfatizando la necesidad de fortalecer los planes de evacuación, la educación comunitaria y la preparación institucional. Roldán advirtió además que la realidad urbana actual presenta condiciones incluso más complejas que hace tres décadas. Según indicó, la ciudad cuenta con 96 quebradas con potencial de activación ante precipitaciones intensas y enfrenta una creciente expansión de asentamientos informales en zonas de riesgo. La investigadora alertó que más de 10 mil familias viven actualmente en campamentos ubicados en sectores vulnerables a remociones en masa, deslizamientos y aluviones. Una preocupación similar manifestó Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería y Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta. El académico explicó que el Fenómeno del Niño corresponde a un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico, situación que altera los patrones meteorológicos habituales y puede generar lluvias intensas, marejadas y otros eventos extremos en la costa norte del país. El especialista señaló que, aunque actualmente las condiciones climáticas se mantienen en una fase neutral, los modelos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 65% de evolución hacia un evento Niño durante los próximos meses. A su juicio, este escenario obliga a preparar a las comunidades y a las autoridades para enfrentar posibles contingencias. Van Den Bosch también puso énfasis en la situación de numerosos campamentos emplazados en laderas intervenidas y terrenos con escasa estabilidad geotécnica. Explicó que muchos de estos sectores presentan pendientes modificadas artificialmente y carecen de infraestructura adecuada, lo que incrementa significativamente el riesgo frente a precipitaciones intensas. Ambos especialistas coincidieron en que la prevención debe transformarse en una prioridad permanente y no limitarse a acciones reactivas ante una amenaza inminente. En esa línea, valoraron la limpieza de piscinas aluvionales y obras de mitigación que se están desarrollando en la ciudad, aunque recalcaron que estas medidas deben complementarse con educación, planificación territorial, estudios especializados y una mayor coordinación entre la academia, los organismos de emergencia y las autoridades regionales. Los académicos enfatizaron que Antofagasta posee características geográficas únicas que la hacen particularmente vulnerable frente a fenómenos hidrometeorológicos extremos. Por ello, insistieron en que aún existe tiempo para actuar, pero advirtieron que cada día que pasa reduce el margen disponible para implementar medidas preventivas efectivas antes de la eventual llegada del Fenómeno del Niño.
El proyecto del observatorio astronómico en el cerro Ventarrones, en la Región de Antofagasta, fue cancelado definitivamente, cerrando un proceso que generó tensiones diplomáticas y abrió un debate sobre los riesgos geopolíticos asociados a infraestructura científica de alta tecnología. Así lo confirmaron altas fuentes de Gobierno y personas conocedoras del caso, luego de meses de revisión jurídica y política. La iniciativa había quedado en pausa en abril de 2025, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores decidió congelar el acuerdo firmado en enero de 2023 entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y el Observatorio Nacional Astronómico de China (NAOC), dependiente de la Academia de Ciencias del país asiático. El convenio permitía la instalación de telescopios en el cerro Ventarrones, un sitio estratégico entre Paranal y Armazones, destinado al estudio de objetos cercanos a la Tierra. Desde Cancillería explicaron que el acuerdo “no es válido”, debido a que una universidad privada no está habilitada para suscribir convenios internacionales de este tipo. Además, se confirmó que el terreno fiscal donde se emplazaría el proyecto, entregado en concesión a la UCN por el Ministerio de Bienes Nacionales, estaba destinado a otros fines, lo que derivó en la revocación de dicha concesión. Paralelamente, el Gobierno indicó que se mantiene el diálogo con la embajada china para evaluar un eventual acuerdo entre Estados, único mecanismo permitido por la normativa chilena para este tipo de iniciativas. El trasfondo del congelamiento incluyó advertencias formuladas por Estados Unidos a comienzos de 2025. La entonces embajadora norteamericana, Bernadette Meehan, alertó que el proyecto podría tener un uso estratégico asociado al seguimiento de satélites, más allá de su carácter científico. Esta situación motivó una revisión exhaustiva del caso por parte del Ejecutivo. Desde Beijing, en tanto, se rechazaron las objeciones estadounidenses, calificándolas como una injerencia en la soberanía chilena y defendiendo el carácter académico del observatorio. Sin embargo, el Gobierno chileno optó por cerrar definitivamente el proyecto, priorizando el cumplimiento normativo y la cautela frente a eventuales implicancias estratégicas. El Parque Astronómico Ventarrones contemplaba su instalación a 2.800 metros de altura y a unos 90 kilómetros de Antofagasta, en un área de 25 kilómetros cuadrados, con el objetivo de fortalecer la investigación astronómica regional y atraer cooperación internacional. Con su cancelación, el futuro de nuevas iniciativas en la zona queda supeditado a eventuales acuerdos formales entre Estados.
La Universidad Católica del Norte (UCN) emitió una declaración pública para informar sobre la situación que enfrenta la Casa Central del Campus Angamos, recinto que permanece tomado desde el pasado lunes 15 de junio por estudiantes convocados por la Federación de Estudiantes de la UCN (FEUCN-Antofagasta). Según detalló la institución, tras el inicio de la movilización se conformó una Mesa de Diálogo entre representantes de Rectoría, decanos, académicos, dirigentes estudiantiles y representantes del Consejo de Presidentes de Centros de Alumnos, con el objetivo de abordar las demandas planteadas por los estudiantes y buscar una salida consensuada al conflicto. La universidad indicó que, en la primera reunión realizada el 17 de junio, se acordó que el trabajo de la mesa tendría un carácter resolutivo y vinculante, compromiso que quedó establecido en un acta firmada por todos los participantes. De acuerdo con la cronología entregada por la casa de estudios, la toma fue informada formalmente el 15 de junio a las 13:46 horas. Durante los días 16 y 17 se desarrollaron diversas sesiones de trabajo y, finalmente, el 18 de junio se alcanzó un acuerdo que contemplaba la desocupación de las dependencias y respuestas al petitorio estudiantil. Sin embargo, la UCN aseguró que el viernes 19 de junio la FEUCN decidió desconocer lo pactado, situación que, según la institución, impidió concretar la solución acordada tras varios días de negociaciones. La universidad destacó que durante todo el proceso mantuvo una actitud de apertura y disposición al diálogo, señalando incluso su voluntad de ajustar de manera progresiva y gradual durante el segundo semestre la implementación de la Resolución VRA N° 212/2026, como una señal concreta para avanzar en acuerdos con los estudiantes. Finalmente, la UCN manifestó su preocupación por las consecuencias que la prolongación de la toma podría generar en el desarrollo académico. Entre ellas mencionó posibles alteraciones al calendario universitario 2026, la realización de cursos de invierno y el normal funcionamiento de la Casa Central, afectando a estudiantes, académicos y funcionarios de la comunidad universitaria.
Académicos de la UCN y la Universidad de Antofagasta alertan sobre la necesidad de reforzar la prevención frente a posibles lluvias intensas, aluviones y marejadas en la región. La posibilidad de que durante los próximos meses se desarrolle un nuevo Fenómeno del Niño mantiene en alerta a especialistas de la Región de Antofagasta, quienes advierten que, aunque aún existen incertidumbres respecto de su intensidad, el escenario obliga a fortalecer las medidas de prevención y preparación ante eventuales emergencias. La doctora (c) Francisca Roldán, geóloga e investigadora de la Universidad Católica del Norte, explicó que los modelos climáticos internacionales estiman entre un 60% y un 80% de probabilidades de desarrollo del fenómeno durante el segundo semestre. A su juicio, este escenario debe ser considerado con seriedad debido a la estrecha relación histórica entre los eventos de lluvias intensas registrados en Antofagasta y la presencia del Fenómeno del Niño. La especialista recordó que el aluvión de junio de 1991, que dejó 91 personas fallecidas y 19 desaparecidas, se produjo en un contexto compatible con este tipo de eventos climáticos. “Es mejor prevenir que lamentar”, sostuvo, enfatizando la necesidad de fortalecer los planes de evacuación, la educación comunitaria y la preparación institucional. Roldán advirtió además que la realidad urbana actual presenta condiciones incluso más complejas que hace tres décadas. Según indicó, la ciudad cuenta con 96 quebradas con potencial de activación ante precipitaciones intensas y enfrenta una creciente expansión de asentamientos informales en zonas de riesgo. La investigadora alertó que más de 10 mil familias viven actualmente en campamentos ubicados en sectores vulnerables a remociones en masa, deslizamientos y aluviones. Una preocupación similar manifestó Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería y Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta. El académico explicó que el Fenómeno del Niño corresponde a un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico, situación que altera los patrones meteorológicos habituales y puede generar lluvias intensas, marejadas y otros eventos extremos en la costa norte del país. El especialista señaló que, aunque actualmente las condiciones climáticas se mantienen en una fase neutral, los modelos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 65% de evolución hacia un evento Niño durante los próximos meses. A su juicio, este escenario obliga a preparar a las comunidades y a las autoridades para enfrentar posibles contingencias. Van Den Bosch también puso énfasis en la situación de numerosos campamentos emplazados en laderas intervenidas y terrenos con escasa estabilidad geotécnica. Explicó que muchos de estos sectores presentan pendientes modificadas artificialmente y carecen de infraestructura adecuada, lo que incrementa significativamente el riesgo frente a precipitaciones intensas. Ambos especialistas coincidieron en que la prevención debe transformarse en una prioridad permanente y no limitarse a acciones reactivas ante una amenaza inminente. En esa línea, valoraron la limpieza de piscinas aluvionales y obras de mitigación que se están desarrollando en la ciudad, aunque recalcaron que estas medidas deben complementarse con educación, planificación territorial, estudios especializados y una mayor coordinación entre la academia, los organismos de emergencia y las autoridades regionales. Los académicos enfatizaron que Antofagasta posee características geográficas únicas que la hacen particularmente vulnerable frente a fenómenos hidrometeorológicos extremos. Por ello, insistieron en que aún existe tiempo para actuar, pero advirtieron que cada día que pasa reduce el margen disponible para implementar medidas preventivas efectivas antes de la eventual llegada del Fenómeno del Niño.
El proyecto del observatorio astronómico en el cerro Ventarrones, en la Región de Antofagasta, fue cancelado definitivamente, cerrando un proceso que generó tensiones diplomáticas y abrió un debate sobre los riesgos geopolíticos asociados a infraestructura científica de alta tecnología. Así lo confirmaron altas fuentes de Gobierno y personas conocedoras del caso, luego de meses de revisión jurídica y política. La iniciativa había quedado en pausa en abril de 2025, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores decidió congelar el acuerdo firmado en enero de 2023 entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y el Observatorio Nacional Astronómico de China (NAOC), dependiente de la Academia de Ciencias del país asiático. El convenio permitía la instalación de telescopios en el cerro Ventarrones, un sitio estratégico entre Paranal y Armazones, destinado al estudio de objetos cercanos a la Tierra. Desde Cancillería explicaron que el acuerdo “no es válido”, debido a que una universidad privada no está habilitada para suscribir convenios internacionales de este tipo. Además, se confirmó que el terreno fiscal donde se emplazaría el proyecto, entregado en concesión a la UCN por el Ministerio de Bienes Nacionales, estaba destinado a otros fines, lo que derivó en la revocación de dicha concesión. Paralelamente, el Gobierno indicó que se mantiene el diálogo con la embajada china para evaluar un eventual acuerdo entre Estados, único mecanismo permitido por la normativa chilena para este tipo de iniciativas. El trasfondo del congelamiento incluyó advertencias formuladas por Estados Unidos a comienzos de 2025. La entonces embajadora norteamericana, Bernadette Meehan, alertó que el proyecto podría tener un uso estratégico asociado al seguimiento de satélites, más allá de su carácter científico. Esta situación motivó una revisión exhaustiva del caso por parte del Ejecutivo. Desde Beijing, en tanto, se rechazaron las objeciones estadounidenses, calificándolas como una injerencia en la soberanía chilena y defendiendo el carácter académico del observatorio. Sin embargo, el Gobierno chileno optó por cerrar definitivamente el proyecto, priorizando el cumplimiento normativo y la cautela frente a eventuales implicancias estratégicas. El Parque Astronómico Ventarrones contemplaba su instalación a 2.800 metros de altura y a unos 90 kilómetros de Antofagasta, en un área de 25 kilómetros cuadrados, con el objetivo de fortalecer la investigación astronómica regional y atraer cooperación internacional. Con su cancelación, el futuro de nuevas iniciativas en la zona queda supeditado a eventuales acuerdos formales entre Estados.