Una baja en su tasa de desocupación experimentó la región de Antofagasta, la cual se situó en 6,2% durante el trimestre abril-junio de 2026, de acuerdo con el informe entregado este viernes 31 de julio por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta cifra implica un descenso de 0,2 puntos porcentuales en doce meses, debido a que el alza en la fuerza de trabajo (2,7%) fue menor al aumento presentado en la variación de las personas ocupadas (3,0%). Respecto al mismo periodo del año anterior, las tasas de participación y de ocupación se situaron en 66,9% y 62,7%, creciendo ambos 1,2 pp., respectivamente. Por otra parte, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó 2,6%, influida por las personas inactivas habituales (-2,8%). Pese a que la tasa de desocupación en general descendió, en el caso de las mujeres la medición tuvo un incremento de 0,2 pp. en doce meses, situándose en 8,0%; mientras que en los hombres, en el mismo período la tasa de desocupación fue 5,0%, con una disminución de 0,4 pp. Por otra parte, en doce meses, la estimación del total de personas ocupadas experimentó un aumento de 3,0%, incidida por el aumento en los hombres (3,9%) y el alza en las mujeres (1,7%). En tanto, en el caso de la informalidad, la tasa de ocupación informal se ubicó en 22,3%, con un alza de 4,6 pp. en un año. Las personas ocupadas informales aumentaron 30,1%, incididas por los hombres (50,6%).
Mientras la tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto en casi cinco años, la Región de Antofagasta registró un 7,3%, ubicándose 2,1 puntos porcentuales por debajo del promedio del país. Sin embargo, el indicador regional también mostró un deterioro respecto de igual período del año anterior, al aumentar en 0,5 puntos porcentuales. Las cifras reflejan un escenario laboral con señales mixtas. Por un lado, la economía regional continúa generando empleo; por otro, el crecimiento de la fuerza de trabajo ha sido mayor que el de las personas ocupadas, provocando un incremento en la cantidad de desocupados. De acuerdo con los antecedentes, la fuerza de trabajo aumentó un 3,0% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció un 2,5%, equivalente a 8.673 nuevos empleos. En contraste, las personas desocupadas registraron un incremento de 10,2%, explicando el alza en la tasa de desempleo. La desocupación continúa afectando con mayor intensidad a las mujeres. La tasa femenina llegó a 8,8%, mientras que la masculina alcanzó un 6,2%. En materia de creación de empleo, los hombres lideraron el crecimiento con un aumento de 3,3%, frente al 1,4% registrado entre las mujeres. Los sectores que impulsaron la ocupación fueron enseñanza, con un incremento de 13,7%; construcción, con 13,0%; y transporte, con 12,2%. Asimismo, las categorías ocupacionales que más crecieron fueron los trabajadores por cuenta propia, con un alza de 18,6%, y los asalariados informales, que aumentaron un 15,2%. Precisamente, uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el aumento de la informalidad. La tasa de ocupación informal se situó en 22,1%, creciendo 3,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. En tanto, las personas ocupadas en condiciones informales aumentaron un 23,0%, impulsadas principalmente por los hombres (34,5%) y, en menor medida, por las mujeres (12,9%). En cuanto a la participación laboral, la región mostró avances. La tasa alcanzó un 66,5%, aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses, mientras que la tasa de ocupación llegó a 61,6%, con un incremento de 0,9 puntos. Además, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó un 3,0%, lo que equivale a 6.060 personas menos en condición de inactividad. Aunque Antofagasta mantiene una situación más favorable que el promedio nacional, las cifras evidencian que el mercado laboral regional enfrenta importantes desafíos. El aumento de la desocupación, especialmente entre las mujeres, y el fuerte crecimiento del empleo informal muestran que la recuperación del empleo aún requiere fortalecer la generación de puestos de trabajo formales y de mayor calidad.
La tasa de desocupación en la Región de Antofagasta alcanzó un 7,2% durante el trimestre enero-marzo de 2026, registrando un aumento de 0,4 puntos porcentuales en doce meses, según la Encuesta Nacional de Empleo del INE. El alza se explica por un crecimiento de la fuerza de trabajo (1,4%) mayor al de las personas ocupadas (1,0%), mientras que los desocupados aumentaron un 7,2%. El informe revela una brecha importante por género: la desocupación en mujeres llegó a 8,8%, subiendo 2,1 puntos, mientras que en hombres bajó a 6,0%. En cuanto a participación, la tasa se ubicó en 65,6% y la ocupación en 60,9%, ambas con leves incrementos. En el ámbito laboral, el crecimiento del empleo fue impulsado por sectores como industria manufacturera, enseñanza y salud. Sin embargo, preocupa el aumento de la informalidad, que alcanzó un 20,5%, con un alza de 0,7 puntos en un año. Además, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llegó a 15,8%, evidenciando una mayor subutilización laboral, especialmente en mujeres. A nivel nacional, la desocupación se situó en 8,9%, mientras que en la Región Metropolitana alcanzó un 9,6%, reflejando un escenario de presión en el mercado laboral del país.
Una baja en su tasa de desocupación experimentó la región de Antofagasta, la cual se situó en 6,2% durante el trimestre abril-junio de 2026, de acuerdo con el informe entregado este viernes 31 de julio por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta cifra implica un descenso de 0,2 puntos porcentuales en doce meses, debido a que el alza en la fuerza de trabajo (2,7%) fue menor al aumento presentado en la variación de las personas ocupadas (3,0%). Respecto al mismo periodo del año anterior, las tasas de participación y de ocupación se situaron en 66,9% y 62,7%, creciendo ambos 1,2 pp., respectivamente. Por otra parte, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó 2,6%, influida por las personas inactivas habituales (-2,8%). Pese a que la tasa de desocupación en general descendió, en el caso de las mujeres la medición tuvo un incremento de 0,2 pp. en doce meses, situándose en 8,0%; mientras que en los hombres, en el mismo período la tasa de desocupación fue 5,0%, con una disminución de 0,4 pp. Por otra parte, en doce meses, la estimación del total de personas ocupadas experimentó un aumento de 3,0%, incidida por el aumento en los hombres (3,9%) y el alza en las mujeres (1,7%). En tanto, en el caso de la informalidad, la tasa de ocupación informal se ubicó en 22,3%, con un alza de 4,6 pp. en un año. Las personas ocupadas informales aumentaron 30,1%, incididas por los hombres (50,6%).
Mientras la tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto en casi cinco años, la Región de Antofagasta registró un 7,3%, ubicándose 2,1 puntos porcentuales por debajo del promedio del país. Sin embargo, el indicador regional también mostró un deterioro respecto de igual período del año anterior, al aumentar en 0,5 puntos porcentuales. Las cifras reflejan un escenario laboral con señales mixtas. Por un lado, la economía regional continúa generando empleo; por otro, el crecimiento de la fuerza de trabajo ha sido mayor que el de las personas ocupadas, provocando un incremento en la cantidad de desocupados. De acuerdo con los antecedentes, la fuerza de trabajo aumentó un 3,0% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció un 2,5%, equivalente a 8.673 nuevos empleos. En contraste, las personas desocupadas registraron un incremento de 10,2%, explicando el alza en la tasa de desempleo. La desocupación continúa afectando con mayor intensidad a las mujeres. La tasa femenina llegó a 8,8%, mientras que la masculina alcanzó un 6,2%. En materia de creación de empleo, los hombres lideraron el crecimiento con un aumento de 3,3%, frente al 1,4% registrado entre las mujeres. Los sectores que impulsaron la ocupación fueron enseñanza, con un incremento de 13,7%; construcción, con 13,0%; y transporte, con 12,2%. Asimismo, las categorías ocupacionales que más crecieron fueron los trabajadores por cuenta propia, con un alza de 18,6%, y los asalariados informales, que aumentaron un 15,2%. Precisamente, uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el aumento de la informalidad. La tasa de ocupación informal se situó en 22,1%, creciendo 3,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. En tanto, las personas ocupadas en condiciones informales aumentaron un 23,0%, impulsadas principalmente por los hombres (34,5%) y, en menor medida, por las mujeres (12,9%). En cuanto a la participación laboral, la región mostró avances. La tasa alcanzó un 66,5%, aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses, mientras que la tasa de ocupación llegó a 61,6%, con un incremento de 0,9 puntos. Además, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó un 3,0%, lo que equivale a 6.060 personas menos en condición de inactividad. Aunque Antofagasta mantiene una situación más favorable que el promedio nacional, las cifras evidencian que el mercado laboral regional enfrenta importantes desafíos. El aumento de la desocupación, especialmente entre las mujeres, y el fuerte crecimiento del empleo informal muestran que la recuperación del empleo aún requiere fortalecer la generación de puestos de trabajo formales y de mayor calidad.
La tasa de desocupación en la Región de Antofagasta alcanzó un 7,2% durante el trimestre enero-marzo de 2026, registrando un aumento de 0,4 puntos porcentuales en doce meses, según la Encuesta Nacional de Empleo del INE. El alza se explica por un crecimiento de la fuerza de trabajo (1,4%) mayor al de las personas ocupadas (1,0%), mientras que los desocupados aumentaron un 7,2%. El informe revela una brecha importante por género: la desocupación en mujeres llegó a 8,8%, subiendo 2,1 puntos, mientras que en hombres bajó a 6,0%. En cuanto a participación, la tasa se ubicó en 65,6% y la ocupación en 60,9%, ambas con leves incrementos. En el ámbito laboral, el crecimiento del empleo fue impulsado por sectores como industria manufacturera, enseñanza y salud. Sin embargo, preocupa el aumento de la informalidad, que alcanzó un 20,5%, con un alza de 0,7 puntos en un año. Además, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llegó a 15,8%, evidenciando una mayor subutilización laboral, especialmente en mujeres. A nivel nacional, la desocupación se situó en 8,9%, mientras que en la Región Metropolitana alcanzó un 9,6%, reflejando un escenario de presión en el mercado laboral del país.