Una compleja semana política y económica vivió el Gobierno tras el fuerte aumento en el precio internacional del petróleo, situación que llevó al Ejecutivo a anunciar una histórica alza en el valor de los combustibles en Chile. La medida fue confirmada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien además presentó un conjunto de acciones destinadas a mitigar el impacto de esta decisión en los hogares y en distintos sectores productivos. El secretario de Estado explicó que el incremento responde a la presión internacional sobre el precio del crudo y a la estrechez fiscal que enfrenta el país. Según indicó, el ajuste busca alinear los precios internos de los combustibles con los valores internacionales. “Enfrentado a esta crisis histórica, con una estrechez económica también muy aguda heredada de administraciones anteriores, tenemos que tomar decisiones duras, difíciles y probablemente también históricas. Dictaremos un decreto que llevará los precios locales de la gasolina y del diésel a niveles coherentes con los precios internacionales”, señaló el ministro en entrevista con CNN Chile. De acuerdo con lo informado por la autoridad, a partir del jueves 26 de marzo los precios internos subirán de manera significativa, luego de la tramitación de los decretos correspondientes y los cálculos que deberá realizar la Comisión Nacional de Energía. En concreto, la gasolina de 93 octanos aumentará en $370 por litro, lo que representa un alza de aproximadamente 32%. En tanto, el diésel experimentará un incremento de $580 por litro, equivalente a un aumento cercano al 62%. Actualmente, el valor promedio de la gasolina de 93 octanos en la Región Metropolitana alcanza los $1.170 por litro, mientras que el diésel bordea los $932 por litro. Desde el Ejecutivo explicaron que el aumento se produce en un contexto internacional complejo. Según cifras entregadas por el propio gobierno, las gasolinas han subido cerca de un 42% en Estados Unidos desde fines de febrero, mientras que el diésel ha aumentado un 55% en el mismo periodo. En ese escenario, el ministro Quiroz enfatizó que su responsabilidad es resguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas, incluso cuando las decisiones puedan resultar impopulares. “Me habría encantado heredar otra situación fiscal, pero mi rol como ministro de Hacienda es velar por las finanzas públicas y por el dinero de todos los chilenos. No es ser popular ni permitir que esto siga como si aquí no hubiese pasado nada”, sostuvo. Durante la entrevista, el jefe de la cartera detalló además el alto costo fiscal que implica mantener el actual funcionamiento del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), instrumento que ha permitido amortiguar el impacto de las variaciones internacionales del petróleo en los precios internos. Según sus estimaciones, el Mepco tiene actualmente un costo fiscal cercano a los US$140 millones semanales. Pese al fuerte aumento anunciado, el mecanismo continuará operando con normalidad. En ese sentido, el ministro explicó que si el precio internacional del petróleo registra caídas en los próximos meses, el sistema permitirá que esas rebajas se traspasen rápidamente a los consumidores. Medidas para mitigar el impacto Junto con el anuncio del aumento en los combustibles, el Gobierno dio a conocer un conjunto de medidas paliativas destinadas a contener el impacto en los hogares y en distintos sectores de la economía. Una de las principales decisiones será congelar las tarifas del transporte público del Sistema Red —ex Transantiago— hasta el 31 de diciembre de 2026. “Estamos dando una certeza clara: el precio del Transantiago no se va a tocar durante todo este año y no hay letra chica”, afirmó el ministro de Hacienda. Además, el Ejecutivo aseguró que los recursos adicionales necesarios para mantener congeladas estas tarifas también se reflejarán en regiones mediante el denominado “fondo espejo”, lo que permitirá a los gobiernos regionales aplicar medidas de mitigación en la locomoción colectiva local. Otra de las iniciativas anunciadas apunta al precio de la parafina, combustible clave para la calefacción durante los meses fríos. El Gobierno informó que su valor volverá a niveles de febrero, cercanos a los $1.000 por litro, y se mantendrá en ese rango durante todo el otoño e invierno, es decir, hasta fines de septiembre. Para concretar esta medida, el Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto de ley con discusión inmediata que busca aumentar los recursos del Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo (Fepp), pasando de los actuales US$5 millones a US$60 millones. El plan también contempla ayudas directas para el sector del transporte menor. En particular, se entregará una subvención mensual de $100 mil a taxis y taxis colectivos por un periodo de hasta seis meses mientras dure la contingencia. Según explicó el ministro Quiroz, esta medida busca equilibrar las condiciones competitivas con el transporte público masivo. “El taxista y el taxicolectivo compiten con el Transantiago. Si congelamos el precio del transporte público, debemos dar un apoyo para que esa competencia siga siendo leal”, señaló. Adicionalmente, el BancoEstado habilitará una nueva línea de financiamiento preferencial destinada a la renovación de flotas de taxis y colectivos, con el objetivo de impulsar la electromovilidad. El programa permitirá acceder a créditos con condiciones preferenciales, con plazos de hasta seis años y con la primera cuota pagadera después de seis meses. La iniciativa busca fomentar la transición hacia vehículos eléctricos, reduciendo la dependencia del petróleo y la exposición a las fluctuaciones del mercado internacional. “Cambiar hacia electromovilidad nos permitirá depender menos de este combustible fósil. La situación geopolítica demuestra que estamos expuestos a riesgos importantes”, explicó Quiroz. En paralelo, el Gobierno anunció que trabajará junto a los gremios del transporte de carga en medidas orientadas a mejorar la seguridad en las rutas y en los sitios de descanso para conductores. El objetivo es enfrentar los robos de carga y avanzar en la habilitación de espacios seguros para los transportistas, una demanda histórica del sector. Por otra parte, el Ejecutivo informó que se suspenderá de manera transitoria el crédito diferenciado al impuesto específico que hoy beneficia a empresas que no pertenecen al transporte carretera. Durante seis meses, estas compañías deberán regirse por el mismo régimen tributario que el transporte terrestre. La medida, que requiere también de un proyecto de ley, apunta a generar un esfuerzo compartido frente al complejo escenario energético. “Este es un esfuerzo país y tenemos que pedirle un esfuerzo a todos”, señaló el ministro. Finalmente, el titular de Hacienda reafirmó que el Gobierno mantendrá su compromiso de ajuste fiscal, que contempla una reducción del gasto público por US$6.000 millones durante la actual administración. “El ajuste fiscal va a proceder como se está haciendo. Vamos a avanzar y lo vamos a llevar a cabo”, concluyó Quiroz, quien insistió además en la necesidad de avanzar hacia una mayor competitividad tributaria para fortalecer el crecimiento económico del país.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) presentó un conjunto de diez medidas de emergencia destinadas a reducir la demanda global de petróleo, en medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente. Entre las principales recomendaciones destacan el aumento del trabajo remoto, la reducción de vuelos de negocios y la gratuidad del transporte público para desincentivar el uso del automóvil. Según el informe publicado este 20 de marzo de 2026, estas acciones podrían generar un ahorro de entre 4 y 6 millones de barriles diarios, contribuyendo a mitigar parcialmente la escasez de crudo derivada de la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el suministro mundial de petróleo. Alza en el precio La AIE advirtió que la paralización casi total del tráfico por esta vía ha afectado cerca del 20% del consumo global, elevando los precios del crudo por sobre los 100 dólares el barril. En este escenario, el organismo enfatizó la necesidad de actuar sobre la demanda, considerando que las reservas liberadas por los países no han sido suficientes para estabilizar el mercado. Entre las medidas propuestas también se incluye la reducción de la velocidad en autopistas, el uso compartido de vehículos, restricciones de circulación en grandes ciudades y el fomento de alternativas energéticas en los hogares ante la escasez de gas licuado. Chile en aprietos El impacto de esta crisis ya se refleja en Chile, donde el alza del petróleo ha reactivado el debate sobre el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Desde el Ejecutivo reconocen que mantener este instrumento implica un alto costo fiscal, mientras expertos advierten que, sin su aplicación, los precios de las bencinas podrían aumentar hasta 350 pesos por litro y el diésel incluso más. El escenario es especialmente complejo para el país, que importa cerca del 98% del petróleo que consume. Si bien la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) procesa gran parte de este recurso en refinerías locales, los precios internos continúan fuertemente influenciados por el valor internacional del crudo y el tipo de cambio. A esto se suma la dependencia de proveedores externos como Argentina, Brasil y Estados Unidos, lo que expone a Chile a las fluctuaciones del mercado global. En este contexto, las medidas de eficiencia energética y reducción del consumo toman relevancia como herramientas clave para enfrentar una crisis que, según la AIE, seguirá generando presión sobre los mercados en el corto plazo.
El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones informó que, a contar del 28 de febrero, entrará en vigencia un reajuste en las tarifas del transporte público regulado en la Región de Antofagasta. La medida afectará a las comunas de Antofagasta, Calama y Tocopilla. En Calama, el pasaje adulto subirá a $550, mientras que la tarifa para personas mayores será de $270 y para estudiantes $180. En Antofagasta, el valor adulto quedará en $650, persona mayor $320 y estudiante $210. En Tocopilla, el pasaje adulto será de $350, las personas mayores mantendrán gratuidad y los estudiantes pagarán $120. El seremi de Transportes, Enrique Viveros, señaló que este tipo de decisiones “no son fáciles de comunicar”, considerando el impacto en las economías familiares. No obstante, explicó que el ajuste responde a la necesidad de mantener el equilibrio económico del sistema y asegurar un transporte público de calidad. Desde la cartera detallaron que las tarifas en regiones se determinan mediante un polinomio que considera variables externas como el precio del diésel, el valor del dólar y la inflación, factores que influyen directamente en los costos operacionales. La autoridad destacó que el ministerio continúa impulsando subsidios y proyectos para garantizar conectividad en zonas urbanas, rurales y apartadas, además de apoyar el traslado de miles de estudiantes. El objetivo, indicaron, es avanzar en equidad territorial, descentralización y modernización de los servicios en la región.
El Banco Central dio a conocer este jueves el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a diciembre, cifra que superó las expectativas del mercado. La actividad económica registró un crecimiento anual de 1,7%, por sobre las proyecciones que anticipaban una expansión inferior al 1%. Con este resultado, de manera preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile habría anotado un crecimiento de 2,3% durante 2025, dato que deberá ser ratificado oficialmente por el instituto emisor el próximo 18 de marzo. En términos desestacionalizados, el Imacec mostró un aumento de 0,6% respecto del mes anterior y un avance de 1,3% en doce meses, reflejando una dinámica económica más favorable hacia el cierre del año. Al analizar el desempeño por sectores, la producción de bienes presentó una caída anual de 0,9%, influida principalmente por una menor producción minera, en particular de cobre. Sin embargo, este retroceso fue parcialmente compensado por el crecimiento del resto de bienes y de la industria, con alzas de 2,3% y 2,0%, respectivamente. Dentro de estos segmentos destacó el buen desempeño de la actividad agropecuario-silvícola y la elaboración de alimentos. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes aumentó 0,8% respecto del mes previo, impulsada por el resto de bienes. El comercio fue uno de los sectores con mejor desempeño, registrando un crecimiento anual de 6,6%. Todos sus componentes mostraron resultados positivos, sobresaliendo el comercio mayorista, impulsado por las ventas de alimentos, maquinaria y equipos. El comercio automotor creció debido al aumento en la venta de vehículos, mientras que el comercio minorista destacó por las mayores ventas de vestuario, alimentos y operaciones a través de plataformas digitales. En términos desestacionalizados, el sector comercial creció 2,3% mensual. Por su parte, los servicios anotaron un alza anual de 2,2%, explicada principalmente por el dinamismo de los servicios personales, especialmente en el área de la salud, junto con un aporte adicional de los servicios empresariales. Las cifras ajustadas por estacionalidad mostraron un crecimiento mensual de 0,2%. En conjunto, los resultados del Imacec de diciembre confirman un cierre de año mejor al esperado y entregan señales positivas respecto al desempeño de la economía chilena durante 2025.
El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.
Una compleja semana política y económica vivió el Gobierno tras el fuerte aumento en el precio internacional del petróleo, situación que llevó al Ejecutivo a anunciar una histórica alza en el valor de los combustibles en Chile. La medida fue confirmada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien además presentó un conjunto de acciones destinadas a mitigar el impacto de esta decisión en los hogares y en distintos sectores productivos. El secretario de Estado explicó que el incremento responde a la presión internacional sobre el precio del crudo y a la estrechez fiscal que enfrenta el país. Según indicó, el ajuste busca alinear los precios internos de los combustibles con los valores internacionales. “Enfrentado a esta crisis histórica, con una estrechez económica también muy aguda heredada de administraciones anteriores, tenemos que tomar decisiones duras, difíciles y probablemente también históricas. Dictaremos un decreto que llevará los precios locales de la gasolina y del diésel a niveles coherentes con los precios internacionales”, señaló el ministro en entrevista con CNN Chile. De acuerdo con lo informado por la autoridad, a partir del jueves 26 de marzo los precios internos subirán de manera significativa, luego de la tramitación de los decretos correspondientes y los cálculos que deberá realizar la Comisión Nacional de Energía. En concreto, la gasolina de 93 octanos aumentará en $370 por litro, lo que representa un alza de aproximadamente 32%. En tanto, el diésel experimentará un incremento de $580 por litro, equivalente a un aumento cercano al 62%. Actualmente, el valor promedio de la gasolina de 93 octanos en la Región Metropolitana alcanza los $1.170 por litro, mientras que el diésel bordea los $932 por litro. Desde el Ejecutivo explicaron que el aumento se produce en un contexto internacional complejo. Según cifras entregadas por el propio gobierno, las gasolinas han subido cerca de un 42% en Estados Unidos desde fines de febrero, mientras que el diésel ha aumentado un 55% en el mismo periodo. En ese escenario, el ministro Quiroz enfatizó que su responsabilidad es resguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas, incluso cuando las decisiones puedan resultar impopulares. “Me habría encantado heredar otra situación fiscal, pero mi rol como ministro de Hacienda es velar por las finanzas públicas y por el dinero de todos los chilenos. No es ser popular ni permitir que esto siga como si aquí no hubiese pasado nada”, sostuvo. Durante la entrevista, el jefe de la cartera detalló además el alto costo fiscal que implica mantener el actual funcionamiento del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), instrumento que ha permitido amortiguar el impacto de las variaciones internacionales del petróleo en los precios internos. Según sus estimaciones, el Mepco tiene actualmente un costo fiscal cercano a los US$140 millones semanales. Pese al fuerte aumento anunciado, el mecanismo continuará operando con normalidad. En ese sentido, el ministro explicó que si el precio internacional del petróleo registra caídas en los próximos meses, el sistema permitirá que esas rebajas se traspasen rápidamente a los consumidores. Medidas para mitigar el impacto Junto con el anuncio del aumento en los combustibles, el Gobierno dio a conocer un conjunto de medidas paliativas destinadas a contener el impacto en los hogares y en distintos sectores de la economía. Una de las principales decisiones será congelar las tarifas del transporte público del Sistema Red —ex Transantiago— hasta el 31 de diciembre de 2026. “Estamos dando una certeza clara: el precio del Transantiago no se va a tocar durante todo este año y no hay letra chica”, afirmó el ministro de Hacienda. Además, el Ejecutivo aseguró que los recursos adicionales necesarios para mantener congeladas estas tarifas también se reflejarán en regiones mediante el denominado “fondo espejo”, lo que permitirá a los gobiernos regionales aplicar medidas de mitigación en la locomoción colectiva local. Otra de las iniciativas anunciadas apunta al precio de la parafina, combustible clave para la calefacción durante los meses fríos. El Gobierno informó que su valor volverá a niveles de febrero, cercanos a los $1.000 por litro, y se mantendrá en ese rango durante todo el otoño e invierno, es decir, hasta fines de septiembre. Para concretar esta medida, el Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto de ley con discusión inmediata que busca aumentar los recursos del Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo (Fepp), pasando de los actuales US$5 millones a US$60 millones. El plan también contempla ayudas directas para el sector del transporte menor. En particular, se entregará una subvención mensual de $100 mil a taxis y taxis colectivos por un periodo de hasta seis meses mientras dure la contingencia. Según explicó el ministro Quiroz, esta medida busca equilibrar las condiciones competitivas con el transporte público masivo. “El taxista y el taxicolectivo compiten con el Transantiago. Si congelamos el precio del transporte público, debemos dar un apoyo para que esa competencia siga siendo leal”, señaló. Adicionalmente, el BancoEstado habilitará una nueva línea de financiamiento preferencial destinada a la renovación de flotas de taxis y colectivos, con el objetivo de impulsar la electromovilidad. El programa permitirá acceder a créditos con condiciones preferenciales, con plazos de hasta seis años y con la primera cuota pagadera después de seis meses. La iniciativa busca fomentar la transición hacia vehículos eléctricos, reduciendo la dependencia del petróleo y la exposición a las fluctuaciones del mercado internacional. “Cambiar hacia electromovilidad nos permitirá depender menos de este combustible fósil. La situación geopolítica demuestra que estamos expuestos a riesgos importantes”, explicó Quiroz. En paralelo, el Gobierno anunció que trabajará junto a los gremios del transporte de carga en medidas orientadas a mejorar la seguridad en las rutas y en los sitios de descanso para conductores. El objetivo es enfrentar los robos de carga y avanzar en la habilitación de espacios seguros para los transportistas, una demanda histórica del sector. Por otra parte, el Ejecutivo informó que se suspenderá de manera transitoria el crédito diferenciado al impuesto específico que hoy beneficia a empresas que no pertenecen al transporte carretera. Durante seis meses, estas compañías deberán regirse por el mismo régimen tributario que el transporte terrestre. La medida, que requiere también de un proyecto de ley, apunta a generar un esfuerzo compartido frente al complejo escenario energético. “Este es un esfuerzo país y tenemos que pedirle un esfuerzo a todos”, señaló el ministro. Finalmente, el titular de Hacienda reafirmó que el Gobierno mantendrá su compromiso de ajuste fiscal, que contempla una reducción del gasto público por US$6.000 millones durante la actual administración. “El ajuste fiscal va a proceder como se está haciendo. Vamos a avanzar y lo vamos a llevar a cabo”, concluyó Quiroz, quien insistió además en la necesidad de avanzar hacia una mayor competitividad tributaria para fortalecer el crecimiento económico del país.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) presentó un conjunto de diez medidas de emergencia destinadas a reducir la demanda global de petróleo, en medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente. Entre las principales recomendaciones destacan el aumento del trabajo remoto, la reducción de vuelos de negocios y la gratuidad del transporte público para desincentivar el uso del automóvil. Según el informe publicado este 20 de marzo de 2026, estas acciones podrían generar un ahorro de entre 4 y 6 millones de barriles diarios, contribuyendo a mitigar parcialmente la escasez de crudo derivada de la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el suministro mundial de petróleo. Alza en el precio La AIE advirtió que la paralización casi total del tráfico por esta vía ha afectado cerca del 20% del consumo global, elevando los precios del crudo por sobre los 100 dólares el barril. En este escenario, el organismo enfatizó la necesidad de actuar sobre la demanda, considerando que las reservas liberadas por los países no han sido suficientes para estabilizar el mercado. Entre las medidas propuestas también se incluye la reducción de la velocidad en autopistas, el uso compartido de vehículos, restricciones de circulación en grandes ciudades y el fomento de alternativas energéticas en los hogares ante la escasez de gas licuado. Chile en aprietos El impacto de esta crisis ya se refleja en Chile, donde el alza del petróleo ha reactivado el debate sobre el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Desde el Ejecutivo reconocen que mantener este instrumento implica un alto costo fiscal, mientras expertos advierten que, sin su aplicación, los precios de las bencinas podrían aumentar hasta 350 pesos por litro y el diésel incluso más. El escenario es especialmente complejo para el país, que importa cerca del 98% del petróleo que consume. Si bien la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) procesa gran parte de este recurso en refinerías locales, los precios internos continúan fuertemente influenciados por el valor internacional del crudo y el tipo de cambio. A esto se suma la dependencia de proveedores externos como Argentina, Brasil y Estados Unidos, lo que expone a Chile a las fluctuaciones del mercado global. En este contexto, las medidas de eficiencia energética y reducción del consumo toman relevancia como herramientas clave para enfrentar una crisis que, según la AIE, seguirá generando presión sobre los mercados en el corto plazo.
El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones informó que, a contar del 28 de febrero, entrará en vigencia un reajuste en las tarifas del transporte público regulado en la Región de Antofagasta. La medida afectará a las comunas de Antofagasta, Calama y Tocopilla. En Calama, el pasaje adulto subirá a $550, mientras que la tarifa para personas mayores será de $270 y para estudiantes $180. En Antofagasta, el valor adulto quedará en $650, persona mayor $320 y estudiante $210. En Tocopilla, el pasaje adulto será de $350, las personas mayores mantendrán gratuidad y los estudiantes pagarán $120. El seremi de Transportes, Enrique Viveros, señaló que este tipo de decisiones “no son fáciles de comunicar”, considerando el impacto en las economías familiares. No obstante, explicó que el ajuste responde a la necesidad de mantener el equilibrio económico del sistema y asegurar un transporte público de calidad. Desde la cartera detallaron que las tarifas en regiones se determinan mediante un polinomio que considera variables externas como el precio del diésel, el valor del dólar y la inflación, factores que influyen directamente en los costos operacionales. La autoridad destacó que el ministerio continúa impulsando subsidios y proyectos para garantizar conectividad en zonas urbanas, rurales y apartadas, además de apoyar el traslado de miles de estudiantes. El objetivo, indicaron, es avanzar en equidad territorial, descentralización y modernización de los servicios en la región.
El Banco Central dio a conocer este jueves el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a diciembre, cifra que superó las expectativas del mercado. La actividad económica registró un crecimiento anual de 1,7%, por sobre las proyecciones que anticipaban una expansión inferior al 1%. Con este resultado, de manera preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile habría anotado un crecimiento de 2,3% durante 2025, dato que deberá ser ratificado oficialmente por el instituto emisor el próximo 18 de marzo. En términos desestacionalizados, el Imacec mostró un aumento de 0,6% respecto del mes anterior y un avance de 1,3% en doce meses, reflejando una dinámica económica más favorable hacia el cierre del año. Al analizar el desempeño por sectores, la producción de bienes presentó una caída anual de 0,9%, influida principalmente por una menor producción minera, en particular de cobre. Sin embargo, este retroceso fue parcialmente compensado por el crecimiento del resto de bienes y de la industria, con alzas de 2,3% y 2,0%, respectivamente. Dentro de estos segmentos destacó el buen desempeño de la actividad agropecuario-silvícola y la elaboración de alimentos. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes aumentó 0,8% respecto del mes previo, impulsada por el resto de bienes. El comercio fue uno de los sectores con mejor desempeño, registrando un crecimiento anual de 6,6%. Todos sus componentes mostraron resultados positivos, sobresaliendo el comercio mayorista, impulsado por las ventas de alimentos, maquinaria y equipos. El comercio automotor creció debido al aumento en la venta de vehículos, mientras que el comercio minorista destacó por las mayores ventas de vestuario, alimentos y operaciones a través de plataformas digitales. En términos desestacionalizados, el sector comercial creció 2,3% mensual. Por su parte, los servicios anotaron un alza anual de 2,2%, explicada principalmente por el dinamismo de los servicios personales, especialmente en el área de la salud, junto con un aporte adicional de los servicios empresariales. Las cifras ajustadas por estacionalidad mostraron un crecimiento mensual de 0,2%. En conjunto, los resultados del Imacec de diciembre confirman un cierre de año mejor al esperado y entregan señales positivas respecto al desempeño de la economía chilena durante 2025.
El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.