El Banco Central dio a conocer este jueves el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a diciembre, cifra que superó las expectativas del mercado. La actividad económica registró un crecimiento anual de 1,7%, por sobre las proyecciones que anticipaban una expansión inferior al 1%. Con este resultado, de manera preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile habría anotado un crecimiento de 2,3% durante 2025, dato que deberá ser ratificado oficialmente por el instituto emisor el próximo 18 de marzo. En términos desestacionalizados, el Imacec mostró un aumento de 0,6% respecto del mes anterior y un avance de 1,3% en doce meses, reflejando una dinámica económica más favorable hacia el cierre del año. Al analizar el desempeño por sectores, la producción de bienes presentó una caída anual de 0,9%, influida principalmente por una menor producción minera, en particular de cobre. Sin embargo, este retroceso fue parcialmente compensado por el crecimiento del resto de bienes y de la industria, con alzas de 2,3% y 2,0%, respectivamente. Dentro de estos segmentos destacó el buen desempeño de la actividad agropecuario-silvícola y la elaboración de alimentos. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes aumentó 0,8% respecto del mes previo, impulsada por el resto de bienes. El comercio fue uno de los sectores con mejor desempeño, registrando un crecimiento anual de 6,6%. Todos sus componentes mostraron resultados positivos, sobresaliendo el comercio mayorista, impulsado por las ventas de alimentos, maquinaria y equipos. El comercio automotor creció debido al aumento en la venta de vehículos, mientras que el comercio minorista destacó por las mayores ventas de vestuario, alimentos y operaciones a través de plataformas digitales. En términos desestacionalizados, el sector comercial creció 2,3% mensual. Por su parte, los servicios anotaron un alza anual de 2,2%, explicada principalmente por el dinamismo de los servicios personales, especialmente en el área de la salud, junto con un aporte adicional de los servicios empresariales. Las cifras ajustadas por estacionalidad mostraron un crecimiento mensual de 0,2%. En conjunto, los resultados del Imacec de diciembre confirman un cierre de año mejor al esperado y entregan señales positivas respecto al desempeño de la economía chilena durante 2025.
El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.
El Banco Central de Chile informó este martes que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de noviembre de 2025 registró un crecimiento de 1,2% en comparación con igual mes del año anterior, cifra que se ubicó por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaban una expansión cercana al 2%. En términos desestacionalizados, la actividad económica mostró una contracción de 0,6% respecto de octubre, mientras que en doce meses el indicador avanzó 1,2%. Con este resultado, y considerando que noviembre tuvo la misma cantidad de días hábiles que en 2024, la economía chilena acumula una expansión de 2,3% en los once primeros meses de 2025. Este desempeño vuelve cuesta arriba el cumplimiento de la meta del Ministerio de Hacienda, que había estimado cerrar el año con un crecimiento de 2,5%. Para alcanzar dicho objetivo, la economía debería haber anotado una expansión de 3,8% en diciembre, escenario que hoy se observa poco probable. Al analizar los componentes del indicador, el Imacec no minero registró un crecimiento anual de 1,7%, confirmando que el impulso provino principalmente de los sectores vinculados a la demanda interna. No obstante, este componente también retrocedió 0,5% en términos mensuales desestacionalizados, aunque mantuvo un aumento de 1,6% en doce meses. Minería La producción de bienes fue el principal factor negativo del mes, con una caída anual de 1,3%. Este resultado estuvo incidido por una menor producción minera, explicada por una baja en la extracción de cobre, y por un descenso en el resto de los bienes, asociado a una menor generación eléctrica. La industria, en tanto, mostró una variación marginal de 0,3%, producto de una mayor refinación de combustibles que fue compensada por una caída en la elaboración de bebidas. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes disminuyó 0,7% mensual. En contraste, el comercio destacó como el sector de mejor desempeño, con un crecimiento anual de 5,5% y aportes positivos en todos sus segmentos. Sobresalieron las ventas de vehículos en el comercio automotor, el dinamismo de las grandes tiendas, el comercio especializado de vestuario y las plataformas online, además del mayorista de maquinaria, equipos y alimentos. En términos desestacionalizados, el comercio avanzó 0,3% mensual. Los servicios también contribuyeron al crecimiento interanual del Imacec, con un alza de 1,9%, impulsada principalmente por los servicios personales, en especial los de salud. Sin embargo, al ajustar por estacionalidad, el sector retrocedió 0,6% respecto del mes previo, afectado por los servicios empresariales y el transporte. El Banco Central recordó que el Imacec es una estimación que resume la actividad económica mensual y constituye una aproximación temprana a la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La llegada del año 2026 traerá consigo un nuevo reajuste al sueldo mínimo en Chile. A partir del 1 de enero, el ingreso mínimo mensual para trabajadores mayores de 18 años y hasta los 65 ascenderá a $539.000, según lo establece la Ley N°21.751, vigente desde junio de este año. Actualmente, el sueldo mínimo se ubica en $529.000, monto que rige desde el pasado 1 de mayo. En el caso de los trabajadores menores de 18 años y mayores de 65, el nuevo ingreso mínimo mensual será de $402.082, de acuerdo a lo dispuesto en la normativa. Este ajuste corresponde al último aumento del salario mínimo durante el actual gobierno del Presidente Gabriel Boric. Cabe recordar que el mandatario asumió su periodo presidencial con un sueldo mínimo de $350.000, comprometiéndose durante su campaña a elevarlo al menos a $500.000 al final de su mandato, meta que se cumplió anticipadamente con los reajustes sucesivos aprobados por el Congreso. El aumento del sueldo mínimo no solo impacta en los ingresos de los trabajadores, sino que también tiene efectos colaterales en otras obligaciones legales. Uno de ellos es el monto mínimo de la pensión alimenticia, que con este reajuste se incrementará a $215.600. No obstante, este cambio no se aplica de manera automática, por lo que debe ser solicitado ante el respectivo tribunal de familia. Desde el Gobierno han señalado que estos incrementos buscan mejorar el poder adquisitivo de las familias y enfrentar el alza del costo de la vida, especialmente en un contexto económico aún marcado por la inflación y la recuperación postpandemia. Con esta nueva alza, el salario mínimo en Chile consolida una de las mayores variaciones de los últimos años, transformándose en un eje central de la agenda laboral y social del actual periodo presidencial.
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) confirmó que el próximo miércoles 31 de diciembre las sucursales bancarias del país no atenderán público, tras la entrada en vigencia de la Ley N° 21.791, normativa que restablece el tradicional feriado bancario de fin de año en Chile. Según explicó el regulador, la disposición fue publicada en el Diario Oficial y se encuentra plenamente vigente, luego de haber sido eliminada en 2023 con la implementación de la Ley Fintech. En ese contexto, la CMF llamó a las personas a anticipar sus trámites presenciales, considerando que el martes 30 de diciembre será el último día hábil bancario del año. Históricamente, el 31 de diciembre ha sido un feriado exclusivo para la industria bancaria, convirtiéndose en el único sector económico del país con un día de cierre especial a nivel nacional. Durante décadas, las sucursales no atendieron público en esa fecha, aunque el sistema financiero continuó operando internamente para efectos contables y de cierre anual. Este escenario cambió en 2023, cuando la Ley Fintech eliminó formalmente el feriado bancario, lo que abrió la posibilidad de atención normal el último día del año. La decisión generó una fuerte controversia y una inmediata reacción de los sindicatos del sector financiero, que incluso advirtieron la posibilidad de una paralización nacional. La polémica llegó al Congreso y, en agosto, un grupo transversal de senadores presentó un proyecto de ley para reponer el feriado. Posteriormente, el Gobierno respaldó la iniciativa, la que fue aprobada y despachada por el Congreso el 1 de diciembre, convirtiéndose en ley el 17 del mismo mes. La nueva normativa establece que los bancos no atenderán presencialmente al público el 31 de diciembre ni los días sábado, salvo autorización expresa de la CMF. No obstante, los servicios digitales, cajeros automáticos y plataformas electrónicas continuarán operando con normalidad.
El Banco Central dio a conocer este jueves el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a diciembre, cifra que superó las expectativas del mercado. La actividad económica registró un crecimiento anual de 1,7%, por sobre las proyecciones que anticipaban una expansión inferior al 1%. Con este resultado, de manera preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile habría anotado un crecimiento de 2,3% durante 2025, dato que deberá ser ratificado oficialmente por el instituto emisor el próximo 18 de marzo. En términos desestacionalizados, el Imacec mostró un aumento de 0,6% respecto del mes anterior y un avance de 1,3% en doce meses, reflejando una dinámica económica más favorable hacia el cierre del año. Al analizar el desempeño por sectores, la producción de bienes presentó una caída anual de 0,9%, influida principalmente por una menor producción minera, en particular de cobre. Sin embargo, este retroceso fue parcialmente compensado por el crecimiento del resto de bienes y de la industria, con alzas de 2,3% y 2,0%, respectivamente. Dentro de estos segmentos destacó el buen desempeño de la actividad agropecuario-silvícola y la elaboración de alimentos. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes aumentó 0,8% respecto del mes previo, impulsada por el resto de bienes. El comercio fue uno de los sectores con mejor desempeño, registrando un crecimiento anual de 6,6%. Todos sus componentes mostraron resultados positivos, sobresaliendo el comercio mayorista, impulsado por las ventas de alimentos, maquinaria y equipos. El comercio automotor creció debido al aumento en la venta de vehículos, mientras que el comercio minorista destacó por las mayores ventas de vestuario, alimentos y operaciones a través de plataformas digitales. En términos desestacionalizados, el sector comercial creció 2,3% mensual. Por su parte, los servicios anotaron un alza anual de 2,2%, explicada principalmente por el dinamismo de los servicios personales, especialmente en el área de la salud, junto con un aporte adicional de los servicios empresariales. Las cifras ajustadas por estacionalidad mostraron un crecimiento mensual de 0,2%. En conjunto, los resultados del Imacec de diciembre confirman un cierre de año mejor al esperado y entregan señales positivas respecto al desempeño de la economía chilena durante 2025.
El principal producto de exportación de Chile volvió a marcar un hito histórico. El precio del cobre superó por primera vez la barrera de los US$6 por libra, tras anotar un alza diaria de 2,99% y cerrar en US$6,01, extendiendo una seguidilla de récords que consolidan un escenario excepcional para el metal rojo al inicio de 2026. Con este resultado, el promedio mensual y anual de lo que va del año se sitúa en torno a los US$5,85 por libra, niveles inéditos que reflejan un cambio estructural en el mercado. Según explicó Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD, el repunte responde principalmente a factores estructurales más que coyunturales. “El mercado está descontando que Estados Unidos podría imponer un arancel al cobre refinado, lo que ha generado una demanda adelantada significativa y una acumulación de inventarios en ese país, en un contexto de oferta relativamente estable y con interrupciones puntuales”, señaló, mencionando episodios como Mantoverde. En la misma línea, Li Xuezhi, jefe de investigación de Chaos Ternary Futures, advirtió a Bloomberg que los inventarios dejaron de cumplir su rol histórico de amortiguador. “Ahora están atrapados en Estados Unidos. El amortiguador desapareció y todos tendrán que salir corriendo”, afirmó, dando cuenta de la presión adicional sobre los precios. ¿Qué pasa ahora que el cobre ya superó los US$6 la libra?* El cobre ya cruzó un umbral histórico: por primera vez, el principal producto de exportación de Chile superó los US$6 la libra, confirmando un escenario que hasta hace pocos meses parecía solo una proyección optimista. Este nuevo nivel de precios reconfigura el panorama económico del país y abre un debate clave sobre sus efectos de mediano y largo plazo. Las señales que anticipaban este escenario ya estaban sobre la mesa. Bank of America había elevado sus proyecciones hasta US$5,13/lb en 2026 y US$6,12/lb en 2027, apuntando a una oferta global ajustada y una demanda estructuralmente robusta vinculada a la transición energética. En contraste, organismos como COCHILCO mantenían una visión más cauta, con precios en torno a US$4,25 para 2025-2026. El mercado, sin embargo, terminó inclinándose por el escenario más alcista. Inversión minera y aceleración de proyectos Con el cobre ya sobre los US$6, se activa con fuerza la cartera minera hacia 2030, que contempla más de 53 proyectos y una inversión estimada en US$73.655 millones. Muchos de ellos podrían pasar rápidamente desde la etapa de planificación a ejecución. Iniciativas como Los Bronces Integrado y el acuerdo entre Codelco y Anglo American para operar conjuntamente Andina–Los Bronces, con potencial de sumar 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, adquieren ahora mayor viabilidad económica. Recaudación fiscal y manejo de la bonanza Un cobre en estos niveles implica un fuerte aumento de los ingresos fiscales, tanto por impuestos como por royalty minero. El desafío no estará solo en recaudar más, sino en administrar responsablemente estos excedentes, fortaleciendo fondos de estabilización, reduciendo déficits estructurales y evitando un gasto procíclico que amplifique futuras caídas del precio. Tipo de cambio y riesgos macroeconómicos El alza del cobre ya está presionando a la baja el dólar, apreciando el peso chileno. Esto ayuda a contener la inflación importada, pero también tensiona a sectores exportadores no mineros, reeditando el riesgo de la llamada “enfermedad holandesa”. Un boom mal gestionado puede debilitar la diversificación productiva. Desafíos estructurales El escenario no está exento de riesgos: retrasos regulatorios, conflictos socioambientales, aumento de costos energéticos e hídricos, y una eventual desaceleración global podrían moderar el impacto del superciclo. Además, la capacidad del país para absorber rápidamente grandes inversiones sin generar cuellos de botella será clave. Con el cobre ya sobre los US$6 la libra, Chile enfrenta una oportunidad histórica. El verdadero desafío no es celebrar el récord, sino transformar esta renta excepcional en desarrollo sostenible, fortaleciendo instituciones, diversificando la economía y preparando al país para el día en que el ciclo vuelva a girar. Ese será el test económico y político de la próxima década. *Extraída de columna de Fred Camus, académico de Ingeniería en Minas U.Central sede Región de Coquimbo.
El Banco Central de Chile informó este martes que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de noviembre de 2025 registró un crecimiento de 1,2% en comparación con igual mes del año anterior, cifra que se ubicó por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaban una expansión cercana al 2%. En términos desestacionalizados, la actividad económica mostró una contracción de 0,6% respecto de octubre, mientras que en doce meses el indicador avanzó 1,2%. Con este resultado, y considerando que noviembre tuvo la misma cantidad de días hábiles que en 2024, la economía chilena acumula una expansión de 2,3% en los once primeros meses de 2025. Este desempeño vuelve cuesta arriba el cumplimiento de la meta del Ministerio de Hacienda, que había estimado cerrar el año con un crecimiento de 2,5%. Para alcanzar dicho objetivo, la economía debería haber anotado una expansión de 3,8% en diciembre, escenario que hoy se observa poco probable. Al analizar los componentes del indicador, el Imacec no minero registró un crecimiento anual de 1,7%, confirmando que el impulso provino principalmente de los sectores vinculados a la demanda interna. No obstante, este componente también retrocedió 0,5% en términos mensuales desestacionalizados, aunque mantuvo un aumento de 1,6% en doce meses. Minería La producción de bienes fue el principal factor negativo del mes, con una caída anual de 1,3%. Este resultado estuvo incidido por una menor producción minera, explicada por una baja en la extracción de cobre, y por un descenso en el resto de los bienes, asociado a una menor generación eléctrica. La industria, en tanto, mostró una variación marginal de 0,3%, producto de una mayor refinación de combustibles que fue compensada por una caída en la elaboración de bebidas. En cifras ajustadas por estacionalidad, la producción de bienes disminuyó 0,7% mensual. En contraste, el comercio destacó como el sector de mejor desempeño, con un crecimiento anual de 5,5% y aportes positivos en todos sus segmentos. Sobresalieron las ventas de vehículos en el comercio automotor, el dinamismo de las grandes tiendas, el comercio especializado de vestuario y las plataformas online, además del mayorista de maquinaria, equipos y alimentos. En términos desestacionalizados, el comercio avanzó 0,3% mensual. Los servicios también contribuyeron al crecimiento interanual del Imacec, con un alza de 1,9%, impulsada principalmente por los servicios personales, en especial los de salud. Sin embargo, al ajustar por estacionalidad, el sector retrocedió 0,6% respecto del mes previo, afectado por los servicios empresariales y el transporte. El Banco Central recordó que el Imacec es una estimación que resume la actividad económica mensual y constituye una aproximación temprana a la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La llegada del año 2026 traerá consigo un nuevo reajuste al sueldo mínimo en Chile. A partir del 1 de enero, el ingreso mínimo mensual para trabajadores mayores de 18 años y hasta los 65 ascenderá a $539.000, según lo establece la Ley N°21.751, vigente desde junio de este año. Actualmente, el sueldo mínimo se ubica en $529.000, monto que rige desde el pasado 1 de mayo. En el caso de los trabajadores menores de 18 años y mayores de 65, el nuevo ingreso mínimo mensual será de $402.082, de acuerdo a lo dispuesto en la normativa. Este ajuste corresponde al último aumento del salario mínimo durante el actual gobierno del Presidente Gabriel Boric. Cabe recordar que el mandatario asumió su periodo presidencial con un sueldo mínimo de $350.000, comprometiéndose durante su campaña a elevarlo al menos a $500.000 al final de su mandato, meta que se cumplió anticipadamente con los reajustes sucesivos aprobados por el Congreso. El aumento del sueldo mínimo no solo impacta en los ingresos de los trabajadores, sino que también tiene efectos colaterales en otras obligaciones legales. Uno de ellos es el monto mínimo de la pensión alimenticia, que con este reajuste se incrementará a $215.600. No obstante, este cambio no se aplica de manera automática, por lo que debe ser solicitado ante el respectivo tribunal de familia. Desde el Gobierno han señalado que estos incrementos buscan mejorar el poder adquisitivo de las familias y enfrentar el alza del costo de la vida, especialmente en un contexto económico aún marcado por la inflación y la recuperación postpandemia. Con esta nueva alza, el salario mínimo en Chile consolida una de las mayores variaciones de los últimos años, transformándose en un eje central de la agenda laboral y social del actual periodo presidencial.
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) confirmó que el próximo miércoles 31 de diciembre las sucursales bancarias del país no atenderán público, tras la entrada en vigencia de la Ley N° 21.791, normativa que restablece el tradicional feriado bancario de fin de año en Chile. Según explicó el regulador, la disposición fue publicada en el Diario Oficial y se encuentra plenamente vigente, luego de haber sido eliminada en 2023 con la implementación de la Ley Fintech. En ese contexto, la CMF llamó a las personas a anticipar sus trámites presenciales, considerando que el martes 30 de diciembre será el último día hábil bancario del año. Históricamente, el 31 de diciembre ha sido un feriado exclusivo para la industria bancaria, convirtiéndose en el único sector económico del país con un día de cierre especial a nivel nacional. Durante décadas, las sucursales no atendieron público en esa fecha, aunque el sistema financiero continuó operando internamente para efectos contables y de cierre anual. Este escenario cambió en 2023, cuando la Ley Fintech eliminó formalmente el feriado bancario, lo que abrió la posibilidad de atención normal el último día del año. La decisión generó una fuerte controversia y una inmediata reacción de los sindicatos del sector financiero, que incluso advirtieron la posibilidad de una paralización nacional. La polémica llegó al Congreso y, en agosto, un grupo transversal de senadores presentó un proyecto de ley para reponer el feriado. Posteriormente, el Gobierno respaldó la iniciativa, la que fue aprobada y despachada por el Congreso el 1 de diciembre, convirtiéndose en ley el 17 del mismo mes. La nueva normativa establece que los bancos no atenderán presencialmente al público el 31 de diciembre ni los días sábado, salvo autorización expresa de la CMF. No obstante, los servicios digitales, cajeros automáticos y plataformas electrónicas continuarán operando con normalidad.