Este miércoles fue publicada en el Diario Oficial la esperada Ley de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, una normativa que busca fortalecer la seguridad, la prevención de la violencia y el bienestar al interior de los establecimientos educacionales del país. Entre sus principales disposiciones, la ley establece que los sostenedores de colegios podrán implementar recursos tecnológicos destinados a detectar armas u objetos peligrosos en el ingreso de los recintos educacionales. Dentro de estas herramientas se encuentran los detectores de metales u otros dispositivos que permitan identificar elementos que puedan poner en riesgo la integridad de estudiantes, docentes y funcionarios. La medida cobra especial relevancia en el actual contexto, luego del grave ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, donde un alumno de 18 años protagonizó un violento hecho con arma blanca que terminó con la vida de una inspectora y dejó a otras cuatro personas heridas, generando conmoción en la comunidad educativa y a nivel nacional. Tras ese hecho, el Presidente de la República, José Antonio Kast, abordó la necesidad de adoptar medidas más estrictas para resguardar la seguridad en los establecimientos. En esa línea, señaló que será necesario avanzar en mecanismos de mayor control en el acceso a los colegios. “Esto va a requerir algunas medidas de mayor control al ingreso de los establecimientos, que no es la solución de los problemas, pero tenemos que partir cuidando a los niños dentro de un espacio seguro que es la escuela”, sostuvo el mandatario, agregando que algunas iniciativas se incorporarán en reglamentos y otras serán discutidas como proyectos de ley en el Congreso. Por su parte, la ministra de Educación, María Paz Arzola, indicó que el ministerio ya trabaja en los reglamentos y orientaciones que acompañarán la implementación de la nueva ley, con el objetivo de que los establecimientos puedan avanzar en la aplicación de estas medidas de prevención. De acuerdo con lo establecido en el artículo 10 de la normativa, los sostenedores de establecimientos educacionales podrán implementar recursos tecnológicos para detectar armas, artefactos incendiarios u otros elementos peligrosos, siempre que exista acuerdo del Consejo Escolar o de la comunidad educativa. No obstante, la ley establece que estas medidas deberán aplicarse solo cuando existan antecedentes fundados que justifiquen su utilización como una acción proporcional, necesaria e idónea para prevenir la comisión de delitos dentro del recinto educacional. La normativa también contempla otras medidas estructurales para mejorar la convivencia escolar. Entre ellas destaca la creación de una Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con una vigencia de ocho años, que coordinará acciones junto a distintos ministerios, entre ellos Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Asimismo, se establece que todos los establecimientos que reciben aportes del Estado deberán contar con un coordinador o coordinadora de convivencia escolar con dedicación exclusiva, con el fin de fortalecer la gestión preventiva y el acompañamiento a las comunidades educativas. La ley también incorpora la creación de un programa de bienestar socioemocional, orientado a apoyar a estudiantes y equipos educativos en materias de salud mental y convivencia. Esta iniciativa ya comenzó a implementarse de manera piloto en 176 establecimientos pertenecientes a los Servicios Locales de Educación Pública de Iquique, Valparaíso, Gabriela Mistral, Punilla Cordillera y Andalién Sur. Con estas medidas, el Gobierno busca avanzar en una política integral que permita prevenir hechos de violencia, fortalecer la convivencia escolar y garantizar entornos educativos más seguros para estudiantes, docentes y trabajadores de la educación en todo el país.
El destacado pintor, académico y gestor cultural Waldo Valenzuela Maturana falleció este 31 de marzo de 2026 a los 94 años, dejando un profundo legado en el desarrollo artístico del norte de Chile. Nacido en 1932 en la ciudad de Ovalle, Valenzuela es ampliamente reconocido como el “padre de la plástica antofagastina”, por su decisiva influencia en la formación y proyección de las artes visuales en la Región de Antofagasta. El artista llegó a Antofagasta en 1960, ciudad donde desarrolló gran parte de su trayectoria artística y docente. Con el paso de los años se convirtió en una figura fundamental para el impulso de la pintura en la zona, así como en la formación de nuevas generaciones de creadores. Su obra transitó por distintas etapas. En una primera fase abordó el llamado “Chile profundo”, con una pintura realista y costumbrista inspirada en los paisajes de la zona central y los valles transversales. Posteriormente desarrolló una etapa de contenido religioso, con influencias del arte bizantino. Más tarde evolucionó hacia el realismo mágico, integrando como ejes el paisaje del norte de Chile, la figura femenina y la imagen de Cristo. Valenzuela también destacó por su labor formativa. Fue maestro de numerosos artistas en el Liceo Experimental Artístico de Antofagasta (LEA), la Universidad Católica del Norte y la Universidad de Antofagasta, consolidándose como una referencia para la escena cultural regional. Entre sus aportes más importantes destaca la creación y gestión de la exposición colectiva “Cristo en el Arte”, iniciativa que se realiza en Antofagasta desde 1978 y que se transformó en un relevante espacio de encuentro para artistas. Durante su trayectoria recibió importantes reconocimientos, entre ellos el Ancla de Oro en 1998 y el Premio Regional de las Culturas “Linterna de Papel” en 2023. En 2019, la pinacoteca del Liceo Experimental Artístico fue bautizada con su nombre en honor a su legado. Además de su trabajo pictórico, fue coautor del libro Historia del Arte en la Región de Antofagasta (2018), una investigación que recoge la evolución estética del territorio desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. Con su obra, su enseñanza y su compromiso con la cultura, Waldo Valenzuela Maturana dejó una huella profunda en la historia artística de Antofagasta y del norte del país. Sus funerales se realizan en la Pinacoteca Waldo Valenzuela Maturana, ubicada en calle Coquimbo 819, Liceo Experimental Artístico : Martes: Responso de 20:00 a 21:00 hrs. Miércoles: Velatorio durante todo el día en la Pinacoteca. Jueves: – 09:00 hrs: Misa en la Basílica Corazón de María – Posteriormente: Traslado al Parque del Recuerdo
Este lunes, se llevó a cabo una fiscalización entre distintas entidades a dos restaurantes ubicados en el sector norte de Antofagasta, donde ambos resultaron con la prohibición de funcionamiento, uno por falencias sanitarias y otro por no contar con ningún tipo de autorización para su puesta en marcha. Uno de ellos, correspondía al polémico restaurante clandestino La Finka, que causó revuelo en redes sociales al encontrarse ubicado en el Campamento Los Arenales. Pese a que al momento de la inspección se encontraba cerrado, la autoridad sanitaria levantó un acta advirtiendo a quienes residen en el lugar, la prohibición absoluta de funcionamiento del local, puesto que se trata de un recinto sin ningún tipo de autorización. Por otra parte, el Seremi de Salud Rodrigo Medina confirmó el inicio de un sumario y la prohibición de funcionamiento del restauranteSabor y Sazón de Avenida Bonilla #9237. Esto, luego del hallazgo de graves falencias sanitarias que incluyen alimentos y productos cárneos a temperatura ambiente y ubicados en el piso. En el lugar, se constató la a existencia de alimentos sin rotulación; sistema de extracción de aire con aceite y grasa, además de aceite y grasa en piso, paredes y cielo. A ello, se suma el hallazgo de dinero en efectivo sobre el mesón de manipulación de alimentos, suciedad y falta de aseo en la cocina. Todo ello, redundó en la desnaturalización de 120 kilos de alimentos, señaló el Seremi. Además, el Servicio de Impuestos Internos generó una infracción por no emisión de documento tributario, ello por boletas por dinero en efectivo. Mientras que la Policía de Investigaciones realizó 8 controles a ciudadanos extranjeros, resolviendo la generación de una persona por ingreso clandestino y una segunda por exceder el plazo de visa de turismo.
Este lunes se actualizó el estado de salud del estudiante de 15 años y de la funcionaria que permanecen internados tras el violento ataque ocurrido el viernes al interior del Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta de Calama, hecho que dejó una inspectora fallecida y otras cuatro personas heridas. El caso más grave corresponde al alumno de 15 años, quien fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Antofagasta, donde permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Pediátrica bajo vigilancia permanente del equipo médico. Según informó el director del recinto asistencial, doctor Antonio Cárdenas, el menor ingresó con múltiples heridas penetrantes toracoabdominales y en condición crítica. Actualmente se mantiene conectado a ventilación mecánica, con apoyo de drogas vasoactivas, antibióticos y drenajes torácicos y abdominales. “El paciente se encuentra en estado grave, con riesgo vital, pero ha evolucionado estable dentro de su condición clínica”, explicó la autoridad médica, quien agregó que el joven está recibiendo tratamiento de alta complejidad y monitoreo constante por parte del equipo de especialistas. Asimismo, el hospital dispuso de apoyo psicosocial para la familia del estudiante, con profesionales que han brindado contención emocional desde su ingreso al recinto. En cuanto a la segunda paciente de gravedad, se trata de una funcionaria del establecimiento educacional que se desempeña como paradocente y que resultó herida durante el ataque. La trabajadora continúa su recuperación en el Hospital del Cobre de Calama. Tras ser sometida a una intervención quirúrgica por las lesiones sufridas, durante esta jornada fue extubada y su estado de salud se mantiene estable, aunque sigue bajo observación del equipo clínico. Las autoridades sanitarias continúan monitoreando la evolución de ambos pacientes, mientras la comunidad educativa de Calama permanece conmocionada por el hecho que marcó una de las jornadas más trágicas registradas en un establecimiento escolar del país.
La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) continúa desarrollando una serie de diligencias para reunir antecedentes que permitan al fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, formalizar este martes 31 de marzo al estudiante Hernán Meneses Leal, de 18 años, por los delitos de homicidio calificado consumado y tres homicidios frustrados tras el ataque ocurrido el viernes pasado en el Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta. El Ministerio Público solicitó el sábado ampliar la detención del imputado con el objetivo de profundizar en la dinámica de los hechos ocurridos la mañana del 27 de marzo, alrededor de las 10:30 horas, cuando se desató la tragedia al interior del establecimiento educacional. Las primeras diligencias realizadas por los detectives apuntan a que el ataque habría sido planificado con antelación. De acuerdo con los antecedentes recopilados, el joven habría estado elaborando su plan durante al menos cuatro meses. Parte de esa planificación habría quedado registrada en un cuaderno incautado por la policía y que actualmente es sometido a pericias. En ese escrito, el imputado habría manifestado ideas violentas contra la comunidad escolar e incluso referencias a quitarse la vida tras el ataque. El hecho terminó con la muerte de la inspectora María Victoria Reyes, de 59 años, quien recibió múltiples heridas con un arma cortante de grandes dimensiones y falleció en el patio del establecimiento. Además, otra funcionaria resultó gravemente herida y tres estudiantes también sufrieron lesiones de consideración. Las indagatorias también se centran en el análisis del teléfono celular del imputado y de sus redes sociales. Según los investigadores, no se encontró un computador en su domicilio, lo que llamó la atención de los detectives. En paralelo, se revisan escritos, publicaciones y su actividad en juegos virtuales para establecer eventuales motivaciones. De acuerdo con informes policiales internos, el hecho ha sido calificado como una “masacre” debido a la planificación, la violencia ejercida y la cantidad de víctimas involucradas. Investigadores incluso plantean la hipótesis de que el atacante habría intentado emular episodios de violencia escolar ocurridos en otros países. El día del ataque, el establecimiento realizaba una jornada de “jeans day”. Meneses llegó al colegio, pero no ingresó a clases y permaneció deambulando por el recinto hasta encerrarse en un baño. Fue en ese momento cuando dos inspectoras se acercaron para pedirle que regresara a clases, instante en que el estudiante salió encapuchado, vestido de negro y portando un arma blanca de doble filo de aproximadamente 30 centímetros. Tras atacar a la inspectora, el imputado se desplazó hacia el patio del establecimiento, donde alumnos de segundo medio se encontraban en clases de música, atacando a tres estudiantes. La agresión fue detenida gracias a la intervención de un alumno de 15 años que logró derribarlo y, junto a otros compañeros, reducirlo y quitarle el arma. Durante el fin de semana, la PDI también incautó en la habitación del imputado otras armas blancas con inscripciones relacionadas a autores de ataques escolares en Estados Unidos, además de diversos elementos que habrían sido adquiridos días antes del hecho. Con estos antecedentes, la Fiscalía prepara la formalización del imputado, instancia en la que solicitará la medida cautelar de prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación del caso que ha generado conmoción a nivel nacional.
Este miércoles fue publicada en el Diario Oficial la esperada Ley de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, una normativa que busca fortalecer la seguridad, la prevención de la violencia y el bienestar al interior de los establecimientos educacionales del país. Entre sus principales disposiciones, la ley establece que los sostenedores de colegios podrán implementar recursos tecnológicos destinados a detectar armas u objetos peligrosos en el ingreso de los recintos educacionales. Dentro de estas herramientas se encuentran los detectores de metales u otros dispositivos que permitan identificar elementos que puedan poner en riesgo la integridad de estudiantes, docentes y funcionarios. La medida cobra especial relevancia en el actual contexto, luego del grave ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, donde un alumno de 18 años protagonizó un violento hecho con arma blanca que terminó con la vida de una inspectora y dejó a otras cuatro personas heridas, generando conmoción en la comunidad educativa y a nivel nacional. Tras ese hecho, el Presidente de la República, José Antonio Kast, abordó la necesidad de adoptar medidas más estrictas para resguardar la seguridad en los establecimientos. En esa línea, señaló que será necesario avanzar en mecanismos de mayor control en el acceso a los colegios. “Esto va a requerir algunas medidas de mayor control al ingreso de los establecimientos, que no es la solución de los problemas, pero tenemos que partir cuidando a los niños dentro de un espacio seguro que es la escuela”, sostuvo el mandatario, agregando que algunas iniciativas se incorporarán en reglamentos y otras serán discutidas como proyectos de ley en el Congreso. Por su parte, la ministra de Educación, María Paz Arzola, indicó que el ministerio ya trabaja en los reglamentos y orientaciones que acompañarán la implementación de la nueva ley, con el objetivo de que los establecimientos puedan avanzar en la aplicación de estas medidas de prevención. De acuerdo con lo establecido en el artículo 10 de la normativa, los sostenedores de establecimientos educacionales podrán implementar recursos tecnológicos para detectar armas, artefactos incendiarios u otros elementos peligrosos, siempre que exista acuerdo del Consejo Escolar o de la comunidad educativa. No obstante, la ley establece que estas medidas deberán aplicarse solo cuando existan antecedentes fundados que justifiquen su utilización como una acción proporcional, necesaria e idónea para prevenir la comisión de delitos dentro del recinto educacional. La normativa también contempla otras medidas estructurales para mejorar la convivencia escolar. Entre ellas destaca la creación de una Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con una vigencia de ocho años, que coordinará acciones junto a distintos ministerios, entre ellos Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Asimismo, se establece que todos los establecimientos que reciben aportes del Estado deberán contar con un coordinador o coordinadora de convivencia escolar con dedicación exclusiva, con el fin de fortalecer la gestión preventiva y el acompañamiento a las comunidades educativas. La ley también incorpora la creación de un programa de bienestar socioemocional, orientado a apoyar a estudiantes y equipos educativos en materias de salud mental y convivencia. Esta iniciativa ya comenzó a implementarse de manera piloto en 176 establecimientos pertenecientes a los Servicios Locales de Educación Pública de Iquique, Valparaíso, Gabriela Mistral, Punilla Cordillera y Andalién Sur. Con estas medidas, el Gobierno busca avanzar en una política integral que permita prevenir hechos de violencia, fortalecer la convivencia escolar y garantizar entornos educativos más seguros para estudiantes, docentes y trabajadores de la educación en todo el país.
El destacado pintor, académico y gestor cultural Waldo Valenzuela Maturana falleció este 31 de marzo de 2026 a los 94 años, dejando un profundo legado en el desarrollo artístico del norte de Chile. Nacido en 1932 en la ciudad de Ovalle, Valenzuela es ampliamente reconocido como el “padre de la plástica antofagastina”, por su decisiva influencia en la formación y proyección de las artes visuales en la Región de Antofagasta. El artista llegó a Antofagasta en 1960, ciudad donde desarrolló gran parte de su trayectoria artística y docente. Con el paso de los años se convirtió en una figura fundamental para el impulso de la pintura en la zona, así como en la formación de nuevas generaciones de creadores. Su obra transitó por distintas etapas. En una primera fase abordó el llamado “Chile profundo”, con una pintura realista y costumbrista inspirada en los paisajes de la zona central y los valles transversales. Posteriormente desarrolló una etapa de contenido religioso, con influencias del arte bizantino. Más tarde evolucionó hacia el realismo mágico, integrando como ejes el paisaje del norte de Chile, la figura femenina y la imagen de Cristo. Valenzuela también destacó por su labor formativa. Fue maestro de numerosos artistas en el Liceo Experimental Artístico de Antofagasta (LEA), la Universidad Católica del Norte y la Universidad de Antofagasta, consolidándose como una referencia para la escena cultural regional. Entre sus aportes más importantes destaca la creación y gestión de la exposición colectiva “Cristo en el Arte”, iniciativa que se realiza en Antofagasta desde 1978 y que se transformó en un relevante espacio de encuentro para artistas. Durante su trayectoria recibió importantes reconocimientos, entre ellos el Ancla de Oro en 1998 y el Premio Regional de las Culturas “Linterna de Papel” en 2023. En 2019, la pinacoteca del Liceo Experimental Artístico fue bautizada con su nombre en honor a su legado. Además de su trabajo pictórico, fue coautor del libro Historia del Arte en la Región de Antofagasta (2018), una investigación que recoge la evolución estética del territorio desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. Con su obra, su enseñanza y su compromiso con la cultura, Waldo Valenzuela Maturana dejó una huella profunda en la historia artística de Antofagasta y del norte del país. Sus funerales se realizan en la Pinacoteca Waldo Valenzuela Maturana, ubicada en calle Coquimbo 819, Liceo Experimental Artístico : Martes: Responso de 20:00 a 21:00 hrs. Miércoles: Velatorio durante todo el día en la Pinacoteca. Jueves: – 09:00 hrs: Misa en la Basílica Corazón de María – Posteriormente: Traslado al Parque del Recuerdo
Este lunes, se llevó a cabo una fiscalización entre distintas entidades a dos restaurantes ubicados en el sector norte de Antofagasta, donde ambos resultaron con la prohibición de funcionamiento, uno por falencias sanitarias y otro por no contar con ningún tipo de autorización para su puesta en marcha. Uno de ellos, correspondía al polémico restaurante clandestino La Finka, que causó revuelo en redes sociales al encontrarse ubicado en el Campamento Los Arenales. Pese a que al momento de la inspección se encontraba cerrado, la autoridad sanitaria levantó un acta advirtiendo a quienes residen en el lugar, la prohibición absoluta de funcionamiento del local, puesto que se trata de un recinto sin ningún tipo de autorización. Por otra parte, el Seremi de Salud Rodrigo Medina confirmó el inicio de un sumario y la prohibición de funcionamiento del restauranteSabor y Sazón de Avenida Bonilla #9237. Esto, luego del hallazgo de graves falencias sanitarias que incluyen alimentos y productos cárneos a temperatura ambiente y ubicados en el piso. En el lugar, se constató la a existencia de alimentos sin rotulación; sistema de extracción de aire con aceite y grasa, además de aceite y grasa en piso, paredes y cielo. A ello, se suma el hallazgo de dinero en efectivo sobre el mesón de manipulación de alimentos, suciedad y falta de aseo en la cocina. Todo ello, redundó en la desnaturalización de 120 kilos de alimentos, señaló el Seremi. Además, el Servicio de Impuestos Internos generó una infracción por no emisión de documento tributario, ello por boletas por dinero en efectivo. Mientras que la Policía de Investigaciones realizó 8 controles a ciudadanos extranjeros, resolviendo la generación de una persona por ingreso clandestino y una segunda por exceder el plazo de visa de turismo.
Este lunes se actualizó el estado de salud del estudiante de 15 años y de la funcionaria que permanecen internados tras el violento ataque ocurrido el viernes al interior del Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta de Calama, hecho que dejó una inspectora fallecida y otras cuatro personas heridas. El caso más grave corresponde al alumno de 15 años, quien fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Antofagasta, donde permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Pediátrica bajo vigilancia permanente del equipo médico. Según informó el director del recinto asistencial, doctor Antonio Cárdenas, el menor ingresó con múltiples heridas penetrantes toracoabdominales y en condición crítica. Actualmente se mantiene conectado a ventilación mecánica, con apoyo de drogas vasoactivas, antibióticos y drenajes torácicos y abdominales. “El paciente se encuentra en estado grave, con riesgo vital, pero ha evolucionado estable dentro de su condición clínica”, explicó la autoridad médica, quien agregó que el joven está recibiendo tratamiento de alta complejidad y monitoreo constante por parte del equipo de especialistas. Asimismo, el hospital dispuso de apoyo psicosocial para la familia del estudiante, con profesionales que han brindado contención emocional desde su ingreso al recinto. En cuanto a la segunda paciente de gravedad, se trata de una funcionaria del establecimiento educacional que se desempeña como paradocente y que resultó herida durante el ataque. La trabajadora continúa su recuperación en el Hospital del Cobre de Calama. Tras ser sometida a una intervención quirúrgica por las lesiones sufridas, durante esta jornada fue extubada y su estado de salud se mantiene estable, aunque sigue bajo observación del equipo clínico. Las autoridades sanitarias continúan monitoreando la evolución de ambos pacientes, mientras la comunidad educativa de Calama permanece conmocionada por el hecho que marcó una de las jornadas más trágicas registradas en un establecimiento escolar del país.
La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) continúa desarrollando una serie de diligencias para reunir antecedentes que permitan al fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, formalizar este martes 31 de marzo al estudiante Hernán Meneses Leal, de 18 años, por los delitos de homicidio calificado consumado y tres homicidios frustrados tras el ataque ocurrido el viernes pasado en el Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta. El Ministerio Público solicitó el sábado ampliar la detención del imputado con el objetivo de profundizar en la dinámica de los hechos ocurridos la mañana del 27 de marzo, alrededor de las 10:30 horas, cuando se desató la tragedia al interior del establecimiento educacional. Las primeras diligencias realizadas por los detectives apuntan a que el ataque habría sido planificado con antelación. De acuerdo con los antecedentes recopilados, el joven habría estado elaborando su plan durante al menos cuatro meses. Parte de esa planificación habría quedado registrada en un cuaderno incautado por la policía y que actualmente es sometido a pericias. En ese escrito, el imputado habría manifestado ideas violentas contra la comunidad escolar e incluso referencias a quitarse la vida tras el ataque. El hecho terminó con la muerte de la inspectora María Victoria Reyes, de 59 años, quien recibió múltiples heridas con un arma cortante de grandes dimensiones y falleció en el patio del establecimiento. Además, otra funcionaria resultó gravemente herida y tres estudiantes también sufrieron lesiones de consideración. Las indagatorias también se centran en el análisis del teléfono celular del imputado y de sus redes sociales. Según los investigadores, no se encontró un computador en su domicilio, lo que llamó la atención de los detectives. En paralelo, se revisan escritos, publicaciones y su actividad en juegos virtuales para establecer eventuales motivaciones. De acuerdo con informes policiales internos, el hecho ha sido calificado como una “masacre” debido a la planificación, la violencia ejercida y la cantidad de víctimas involucradas. Investigadores incluso plantean la hipótesis de que el atacante habría intentado emular episodios de violencia escolar ocurridos en otros países. El día del ataque, el establecimiento realizaba una jornada de “jeans day”. Meneses llegó al colegio, pero no ingresó a clases y permaneció deambulando por el recinto hasta encerrarse en un baño. Fue en ese momento cuando dos inspectoras se acercaron para pedirle que regresara a clases, instante en que el estudiante salió encapuchado, vestido de negro y portando un arma blanca de doble filo de aproximadamente 30 centímetros. Tras atacar a la inspectora, el imputado se desplazó hacia el patio del establecimiento, donde alumnos de segundo medio se encontraban en clases de música, atacando a tres estudiantes. La agresión fue detenida gracias a la intervención de un alumno de 15 años que logró derribarlo y, junto a otros compañeros, reducirlo y quitarle el arma. Durante el fin de semana, la PDI también incautó en la habitación del imputado otras armas blancas con inscripciones relacionadas a autores de ataques escolares en Estados Unidos, además de diversos elementos que habrían sido adquiridos días antes del hecho. Con estos antecedentes, la Fiscalía prepara la formalización del imputado, instancia en la que solicitará la medida cautelar de prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación del caso que ha generado conmoción a nivel nacional.