Durante la jornada de este miércoles, la Municipalidad de Iquique anunció el cierre temporal del Terminal Rodoviario, tras la detección de huevos de AEDES AEGYPTI, mosquitos transmisores de distintas enfermedades. A través de sus canales oficiales, la casa consistorial confirmó que la Seremi de Salud de Tarapacá logró detectar la presencia de 24 huevos de AEDES AEGYPTI en una trampa ubicada en el Terminal de Buses de Iquique, convirtiéndose en el primer hallazgo de 2026. Los huevos, corresponden a zancudos que son vectores transmisor de enfermedades como el dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla, por lo que se realizará una fumigación por niebla en el recinto, la que iniciará desde las 19:00 horas de este miércoles y tendrá una duración aproximada de cuatro horas, es decir, terminará alrededor de las 23:00 horas. En este escenario, durante el período de fumigación, el embarque y desembarque de pasajeros del Terminal de Buses se realizarán en calle Patricio Lynch, por lo que esta arteria se mantendrá cerrada al tránsito vehicular desde el inicio de la fumigación, permitiendo exclusivamente el paso de buses y taxis autorizados.
Cerca de las 18:30 horas de este martes 17 de diciembre, ocurrió un derrumbe en pleno centro de Iquique. El segundo piso de un salón de belleza ubicado a la altura de las calles Thompson y Barros Arana colapsó, dejando a algunas personas heridas e incluso una víctima fatal. Las dos personas con lesiones, una mujer adulta y un menor de edad, quedaron fuera de riesgo vital; mientras que la víctima se trataba de una mujer de 22 años, quien fue aplastada por el colapso del inmueble. De acuerdo a Bomberos, la losa de hormigón que cayó pesaba alrededor de cinco toneladas. Desde el Ministerio Público instruyeron el trabajo de la Brigada de Homicidios y del Laboratorio de Criminalística de la PDI para la realización de las diligencias investigativas y esclarecer la dinámica del derrumbe. En tanto, los heridos fueron trasladados hasta el Hospital Regional de Iquique, donde permanecen estables.
Una escena que parece sacada de una película de suspenso marítimo se desarrolla frente a las costas de Iquique: cerca de 50 enormes embarcaciones chinas permanecen apostadas en el horizonte, visibles incluso desde tierra. Su presencia ha despertado inquietud y molestia entre los pescadores artesanales, quienes aseguran que “no pescan, pero tampoco dejan pasar”. Según la autoridad marítima, los buques se encuentran fuera del mar territorial chileno —más allá de las 200 millas—, pero en una zona estratégica donde se interrumpe el flujo natural de especies hacia las costas nacionales. “Nos están dejando sin jibia, sin calamar rojo. Los cardúmenes se quedan allá afuera”, denunció un pescador de la caleta Cavancha. Registros captados por los propios trabajadores del mar muestran una inquietante postal nocturna: una ciudad flotante de luces que ilumina el océano. El gobernador marítimo de Iquique, Manuel Figueroa, confirmó que las embarcaciones cuentan con permiso para fondear temporalmente y que la Armada realiza vigilancia oceánica para evitar faenas de pesca ilegales. Sin embargo, los pescadores no bajan la guardia. Temen que, pese al control naval, la flota altere los ecosistemas y las rutas migratorias de las especies. No es la primera vez que algo así ocurre: flotas chinas han sido vistas frente a Ecuador, Perú y Argentina. Ahora, Chile enfrenta su propio capítulo en esta silenciosa guerra por el mar, donde lo que está en juego es mucho más que el pescado: es el futuro de una forma de vida. Monitoreo La Cuarta Zona Naval de la Armada de Chile confirmó que se encuentra monitoreando la presencia de una flota pesquera china frente a las costas de Iquique, corroborando que las embarcaciones permanecen fuera del límite de las 12 millas náuticas establecidas como Mar Territorial. La situación ha generado preocupación entre los pescadores de la zona, quienes advierten que las naves extranjeras se ubican en una franja estratégica donde se concentran especies como la jibia y el jurel, afectando el flujo natural hacia las costas chilenas. Además, acusan que la presencia reiterada de estos barcos podría tener efectos negativos en la sustentabilidad de los recursos marinos. Desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y la Armada aclararon que no existen permisos de explotación ni de pesca activa para estas embarcaciones. Su permanencia en puertos nacionales, explicaron, está sujeta a las normas del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, suscrito por Chile en 2025, que regula el control y fiscalización de flotas extranjeras. El gobernador marítimo de Iquique, capitán de navío LT Manuel Figueroa, detalló que “estas naves arriban solo para fondear, permanecen menos de 24 horas y luego continúan su ruta”, enfatizando que la Cuarta Zona Naval mantiene vigilancia oceánica constante “para verificar que no estén pescando ni operando redes en el mar”.
Durante la jornada de este miércoles, la Municipalidad de Iquique anunció el cierre temporal del Terminal Rodoviario, tras la detección de huevos de AEDES AEGYPTI, mosquitos transmisores de distintas enfermedades. A través de sus canales oficiales, la casa consistorial confirmó que la Seremi de Salud de Tarapacá logró detectar la presencia de 24 huevos de AEDES AEGYPTI en una trampa ubicada en el Terminal de Buses de Iquique, convirtiéndose en el primer hallazgo de 2026. Los huevos, corresponden a zancudos que son vectores transmisor de enfermedades como el dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla, por lo que se realizará una fumigación por niebla en el recinto, la que iniciará desde las 19:00 horas de este miércoles y tendrá una duración aproximada de cuatro horas, es decir, terminará alrededor de las 23:00 horas. En este escenario, durante el período de fumigación, el embarque y desembarque de pasajeros del Terminal de Buses se realizarán en calle Patricio Lynch, por lo que esta arteria se mantendrá cerrada al tránsito vehicular desde el inicio de la fumigación, permitiendo exclusivamente el paso de buses y taxis autorizados.
Cerca de las 18:30 horas de este martes 17 de diciembre, ocurrió un derrumbe en pleno centro de Iquique. El segundo piso de un salón de belleza ubicado a la altura de las calles Thompson y Barros Arana colapsó, dejando a algunas personas heridas e incluso una víctima fatal. Las dos personas con lesiones, una mujer adulta y un menor de edad, quedaron fuera de riesgo vital; mientras que la víctima se trataba de una mujer de 22 años, quien fue aplastada por el colapso del inmueble. De acuerdo a Bomberos, la losa de hormigón que cayó pesaba alrededor de cinco toneladas. Desde el Ministerio Público instruyeron el trabajo de la Brigada de Homicidios y del Laboratorio de Criminalística de la PDI para la realización de las diligencias investigativas y esclarecer la dinámica del derrumbe. En tanto, los heridos fueron trasladados hasta el Hospital Regional de Iquique, donde permanecen estables.
Una escena que parece sacada de una película de suspenso marítimo se desarrolla frente a las costas de Iquique: cerca de 50 enormes embarcaciones chinas permanecen apostadas en el horizonte, visibles incluso desde tierra. Su presencia ha despertado inquietud y molestia entre los pescadores artesanales, quienes aseguran que “no pescan, pero tampoco dejan pasar”. Según la autoridad marítima, los buques se encuentran fuera del mar territorial chileno —más allá de las 200 millas—, pero en una zona estratégica donde se interrumpe el flujo natural de especies hacia las costas nacionales. “Nos están dejando sin jibia, sin calamar rojo. Los cardúmenes se quedan allá afuera”, denunció un pescador de la caleta Cavancha. Registros captados por los propios trabajadores del mar muestran una inquietante postal nocturna: una ciudad flotante de luces que ilumina el océano. El gobernador marítimo de Iquique, Manuel Figueroa, confirmó que las embarcaciones cuentan con permiso para fondear temporalmente y que la Armada realiza vigilancia oceánica para evitar faenas de pesca ilegales. Sin embargo, los pescadores no bajan la guardia. Temen que, pese al control naval, la flota altere los ecosistemas y las rutas migratorias de las especies. No es la primera vez que algo así ocurre: flotas chinas han sido vistas frente a Ecuador, Perú y Argentina. Ahora, Chile enfrenta su propio capítulo en esta silenciosa guerra por el mar, donde lo que está en juego es mucho más que el pescado: es el futuro de una forma de vida. Monitoreo La Cuarta Zona Naval de la Armada de Chile confirmó que se encuentra monitoreando la presencia de una flota pesquera china frente a las costas de Iquique, corroborando que las embarcaciones permanecen fuera del límite de las 12 millas náuticas establecidas como Mar Territorial. La situación ha generado preocupación entre los pescadores de la zona, quienes advierten que las naves extranjeras se ubican en una franja estratégica donde se concentran especies como la jibia y el jurel, afectando el flujo natural hacia las costas chilenas. Además, acusan que la presencia reiterada de estos barcos podría tener efectos negativos en la sustentabilidad de los recursos marinos. Desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y la Armada aclararon que no existen permisos de explotación ni de pesca activa para estas embarcaciones. Su permanencia en puertos nacionales, explicaron, está sujeta a las normas del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, suscrito por Chile en 2025, que regula el control y fiscalización de flotas extranjeras. El gobernador marítimo de Iquique, capitán de navío LT Manuel Figueroa, detalló que “estas naves arriban solo para fondear, permanecen menos de 24 horas y luego continúan su ruta”, enfatizando que la Cuarta Zona Naval mantiene vigilancia oceánica constante “para verificar que no estén pescando ni operando redes en el mar”.