Mientras la tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto en casi cinco años, la Región de Antofagasta registró un 7,3%, ubicándose 2,1 puntos porcentuales por debajo del promedio del país. Sin embargo, el indicador regional también mostró un deterioro respecto de igual período del año anterior, al aumentar en 0,5 puntos porcentuales. Las cifras reflejan un escenario laboral con señales mixtas. Por un lado, la economía regional continúa generando empleo; por otro, el crecimiento de la fuerza de trabajo ha sido mayor que el de las personas ocupadas, provocando un incremento en la cantidad de desocupados. De acuerdo con los antecedentes, la fuerza de trabajo aumentó un 3,0% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció un 2,5%, equivalente a 8.673 nuevos empleos. En contraste, las personas desocupadas registraron un incremento de 10,2%, explicando el alza en la tasa de desempleo. La desocupación continúa afectando con mayor intensidad a las mujeres. La tasa femenina llegó a 8,8%, mientras que la masculina alcanzó un 6,2%. En materia de creación de empleo, los hombres lideraron el crecimiento con un aumento de 3,3%, frente al 1,4% registrado entre las mujeres. Los sectores que impulsaron la ocupación fueron enseñanza, con un incremento de 13,7%; construcción, con 13,0%; y transporte, con 12,2%. Asimismo, las categorías ocupacionales que más crecieron fueron los trabajadores por cuenta propia, con un alza de 18,6%, y los asalariados informales, que aumentaron un 15,2%. Precisamente, uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el aumento de la informalidad. La tasa de ocupación informal se situó en 22,1%, creciendo 3,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. En tanto, las personas ocupadas en condiciones informales aumentaron un 23,0%, impulsadas principalmente por los hombres (34,5%) y, en menor medida, por las mujeres (12,9%). En cuanto a la participación laboral, la región mostró avances. La tasa alcanzó un 66,5%, aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses, mientras que la tasa de ocupación llegó a 61,6%, con un incremento de 0,9 puntos. Además, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó un 3,0%, lo que equivale a 6.060 personas menos en condición de inactividad. Aunque Antofagasta mantiene una situación más favorable que el promedio nacional, las cifras evidencian que el mercado laboral regional enfrenta importantes desafíos. El aumento de la desocupación, especialmente entre las mujeres, y el fuerte crecimiento del empleo informal muestran que la recuperación del empleo aún requiere fortalecer la generación de puestos de trabajo formales y de mayor calidad.
Chile avanza en la implementación de la Ley de 40 horas. Desde este domingo 26 de abril, la jornada laboral ordinaria se reducirá de 44 a 42 horas semanales, marcando el segundo hito de esta reforma que busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores. La medida, establecida en la Ley 21.561, beneficiará a más de cinco millones de personas del sector privado que se rigen por el Código del Trabajo. Uno de los aspectos clave de esta normativa es que la reducción de la jornada no puede significar una disminución en las remuneraciones, lo que ha sido reforzado por autoridades y especialistas. Sin embargo, no todos los trabajadores están incluidos. Quedan fuera quienes no tienen una jornada fiscalizada, como gerentes o cargos de alta dirección, además de trabajadores con sistemas especiales, como en la minería, y quienes prestan servicios a honorarios o pertenecen al sector público. En el caso del teletrabajo, la reducción también aplica, salvo en situaciones donde exista total autonomía y evaluación por metas, lo que debe analizarse caso a caso. La implementación de esta nueva etapa no es opcional para las empresas. Los empleadores deberán ajustar turnos y horarios para cumplir con la normativa. En caso de no hacerlo, los trabajadores pueden recurrir a la Dirección del Trabajo, que tiene facultades para fiscalizar y aplicar multas que van desde 3 a 60 UTM por cada infracción. La ley también establece límites claros: no se puede compensar la reducción de horas disminuyendo el tiempo de colación ni fragmentando los minutos sin acuerdo entre las partes. La rebaja debe ser efectiva y reflejar una disminución real en la jornada laboral. Si no existe acuerdo entre empleador y trabajador sobre cómo aplicar la reducción, la normativa fija criterios. Por ejemplo, en jornadas de cinco días, se deberá reducir una hora en dos días de la semana. En jornadas de seis días, la rebaja se distribuye en bloques definidos. La Dirección del Trabajo ha reforzado su rol fiscalizador en este proceso, anticipando controles para asegurar el cumplimiento de la ley en todo el país. Finalmente, esta reducción es parte de un proceso gradual que culminará el 26 de abril de 2028, cuando la jornada laboral en Chile quedará fijada en 40 horas semanales. Mientras tanto, la nueva etapa representa un desafío tanto para empresas como para trabajadores, en un contexto que busca equilibrar productividad y bienestar laboral.
Mientras la tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto en casi cinco años, la Región de Antofagasta registró un 7,3%, ubicándose 2,1 puntos porcentuales por debajo del promedio del país. Sin embargo, el indicador regional también mostró un deterioro respecto de igual período del año anterior, al aumentar en 0,5 puntos porcentuales. Las cifras reflejan un escenario laboral con señales mixtas. Por un lado, la economía regional continúa generando empleo; por otro, el crecimiento de la fuerza de trabajo ha sido mayor que el de las personas ocupadas, provocando un incremento en la cantidad de desocupados. De acuerdo con los antecedentes, la fuerza de trabajo aumentó un 3,0% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció un 2,5%, equivalente a 8.673 nuevos empleos. En contraste, las personas desocupadas registraron un incremento de 10,2%, explicando el alza en la tasa de desempleo. La desocupación continúa afectando con mayor intensidad a las mujeres. La tasa femenina llegó a 8,8%, mientras que la masculina alcanzó un 6,2%. En materia de creación de empleo, los hombres lideraron el crecimiento con un aumento de 3,3%, frente al 1,4% registrado entre las mujeres. Los sectores que impulsaron la ocupación fueron enseñanza, con un incremento de 13,7%; construcción, con 13,0%; y transporte, con 12,2%. Asimismo, las categorías ocupacionales que más crecieron fueron los trabajadores por cuenta propia, con un alza de 18,6%, y los asalariados informales, que aumentaron un 15,2%. Precisamente, uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el aumento de la informalidad. La tasa de ocupación informal se situó en 22,1%, creciendo 3,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. En tanto, las personas ocupadas en condiciones informales aumentaron un 23,0%, impulsadas principalmente por los hombres (34,5%) y, en menor medida, por las mujeres (12,9%). En cuanto a la participación laboral, la región mostró avances. La tasa alcanzó un 66,5%, aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses, mientras que la tasa de ocupación llegó a 61,6%, con un incremento de 0,9 puntos. Además, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó un 3,0%, lo que equivale a 6.060 personas menos en condición de inactividad. Aunque Antofagasta mantiene una situación más favorable que el promedio nacional, las cifras evidencian que el mercado laboral regional enfrenta importantes desafíos. El aumento de la desocupación, especialmente entre las mujeres, y el fuerte crecimiento del empleo informal muestran que la recuperación del empleo aún requiere fortalecer la generación de puestos de trabajo formales y de mayor calidad.
Chile avanza en la implementación de la Ley de 40 horas. Desde este domingo 26 de abril, la jornada laboral ordinaria se reducirá de 44 a 42 horas semanales, marcando el segundo hito de esta reforma que busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores. La medida, establecida en la Ley 21.561, beneficiará a más de cinco millones de personas del sector privado que se rigen por el Código del Trabajo. Uno de los aspectos clave de esta normativa es que la reducción de la jornada no puede significar una disminución en las remuneraciones, lo que ha sido reforzado por autoridades y especialistas. Sin embargo, no todos los trabajadores están incluidos. Quedan fuera quienes no tienen una jornada fiscalizada, como gerentes o cargos de alta dirección, además de trabajadores con sistemas especiales, como en la minería, y quienes prestan servicios a honorarios o pertenecen al sector público. En el caso del teletrabajo, la reducción también aplica, salvo en situaciones donde exista total autonomía y evaluación por metas, lo que debe analizarse caso a caso. La implementación de esta nueva etapa no es opcional para las empresas. Los empleadores deberán ajustar turnos y horarios para cumplir con la normativa. En caso de no hacerlo, los trabajadores pueden recurrir a la Dirección del Trabajo, que tiene facultades para fiscalizar y aplicar multas que van desde 3 a 60 UTM por cada infracción. La ley también establece límites claros: no se puede compensar la reducción de horas disminuyendo el tiempo de colación ni fragmentando los minutos sin acuerdo entre las partes. La rebaja debe ser efectiva y reflejar una disminución real en la jornada laboral. Si no existe acuerdo entre empleador y trabajador sobre cómo aplicar la reducción, la normativa fija criterios. Por ejemplo, en jornadas de cinco días, se deberá reducir una hora en dos días de la semana. En jornadas de seis días, la rebaja se distribuye en bloques definidos. La Dirección del Trabajo ha reforzado su rol fiscalizador en este proceso, anticipando controles para asegurar el cumplimiento de la ley en todo el país. Finalmente, esta reducción es parte de un proceso gradual que culminará el 26 de abril de 2028, cuando la jornada laboral en Chile quedará fijada en 40 horas semanales. Mientras tanto, la nueva etapa representa un desafío tanto para empresas como para trabajadores, en un contexto que busca equilibrar productividad y bienestar laboral.