El océano Pacífico frente a las costas del norte de Chile será escenario de la etapa final de una de las pruebas espaciales más esperadas de SpaceX. Este lunes, Starship realizará su vuelo número 14, una misión que contempla cerca de diez horas de viaje, seis vueltas alrededor de la Tierra y un posterior amerizaje en alta mar. Así lo explicó el doctor Cristian Guevara, de la Universidad Católica del Norte, quien señaló que la nave será lanzada desde Texas y que, tras completar su recorrido orbital, regresará a la atmósfera para finalizar su misión en el Pacífico. Para esta operación se estableció una amplia zona de exclusión marítima y aérea, ubicada aproximadamente a mil kilómetros de las costas comprendidas entre Antofagasta y Coquimbo. Guevara aclaró que todavía no se conoce el punto exacto donde caerá la nave, sino el área dentro de la cual debería producirse el amerizaje. Una de las principales interrogantes es si el fenómeno podrá observarse desde territorio continental. El académico considera poco probable que la reentrada sea visible desde Antofagasta debido a la distancia. Durante esta fase, entre unos 50 y 90 kilómetros de altura, el intenso calentamiento genera plasma y una estela luminosa semejante a la de un meteorito. Rapa Nui tendría mayores posibilidades de apreciar algún destello debido a su cercanía relativa con el área establecida para la operación. El Pacífico no fue elegido al azar. Según Guevara, su enorme extensión y el menor tránsito aéreo y marítimo en algunas áreas del Pacífico Sur entregan condiciones favorables para este tipo de maniobras. De hecho, zonas aún más remotas han sido utilizadas históricamente para disponer vehículos espaciales fuera de servicio. Pero el vuelo no tendrá solamente como objetivo probar la reentrada. Starship también contempla desplegar 26 satélites Starlink V3, antes de iniciar su regreso a la Tierra. El proyecto busca avanzar hacia vehículos capaces de transportar grandes volúmenes de carga y ser reutilizados en múltiples misiones. El desarrollo también despierta inquietud entre los astrónomos. Guevara explicó que las constelaciones de satélites pueden generar contaminación lumínica e interferencias en observaciones científicas, particularmente sensibles para instalaciones como ALMA. Por ello, desde la ciencia se observa este avance con una doble mirada: interés por las nuevas posibilidades de exploración espacial, pero también cautela frente a sus eventuales efectos sobre la astronomía.
Chile tendrá una ubicación privilegiada frente a uno de los hitos que SpaceX prepara para el desarrollo de Starship. El decimocuarto vuelo de prueba de la gigantesca nave está programado para el próximo lunes 28 de septiembre y, si la misión se desarrolla según lo previsto, culminará con una reentrada y amerizaje controlado en aguas del océano Pacífico, al oeste de las costas chilenas. La misión marcará un cambio importante respecto de las pruebas anteriores. De acuerdo con la planificación difundida para el vuelo 14, Starship buscará por primera vez entrar en órbita alrededor de la Tierra, alcanzando una altitud aproximada de 275 kilómetros y completando cerca de seis vueltas al planeta durante una travesía de casi diez horas. Tras completar esta etapa, la nave realizará una maniobra de desorbitación utilizando uno de sus motores Raptor, para posteriormente iniciar su reentrada a la atmósfera, descenso y amerizaje en el Pacífico. La planificación de esta operación ya tiene reflejo en la actividad aeronáutica vinculada a Chile. El NOTAM W3068/26, correspondiente a la FIR oceánica asociada a Chile, identifica una zona de seguridad sobre el Pacífico para actividades de reentrada y amerizaje de un vehículo espacial. El aviso está vigente desde el 28 de septiembre y contempla ventanas de operación hasta comienzos de octubre. Registros especializados vinculan este NOTAM con el vuelo 14 de Starship. Esto no significa que el polígono establecido por el aviso aeronáutico corresponda a la trayectoria exacta de la nave. Se trata de un área operacional y de seguridad destinada a mantener despejado el espacio involucrado en las maniobras finales. Uno de los grandes interrogantes es si la reentrada podrá observarse desde territorio chileno. Por ahora, la existencia de la zona de amerizaje al oeste de Chile no permite asegurar que Starship será visible desde la costa. Esto dependerá de factores como la trayectoria definitiva, distancia respecto del continente, altitud durante la reentrada, condiciones atmosféricas y luminosidad al momento del paso. El vuelo también contempla otro hito: el despliegue de 26 satélites Starlink V3, convirtiéndose en la primera misión de Starship destinada a incorporar estas nuevas unidades a la constelación. SpaceX desarrolla Starship como un sistema de transporte espacial completamente reutilizable, diseñado para llevar carga y personas a la órbita terrestre y, en futuras misiones, a la Luna y Marte. De concretarse el programa establecido para el vuelo 14, el océano Pacífico frente a Chile será escenario de la etapa final de una misión que busca abrir un nuevo capítulo en el desarrollo de Starship.
El océano Pacífico frente a las costas del norte de Chile será escenario de la etapa final de una de las pruebas espaciales más esperadas de SpaceX. Este lunes, Starship realizará su vuelo número 14, una misión que contempla cerca de diez horas de viaje, seis vueltas alrededor de la Tierra y un posterior amerizaje en alta mar. Así lo explicó el doctor Cristian Guevara, de la Universidad Católica del Norte, quien señaló que la nave será lanzada desde Texas y que, tras completar su recorrido orbital, regresará a la atmósfera para finalizar su misión en el Pacífico. Para esta operación se estableció una amplia zona de exclusión marítima y aérea, ubicada aproximadamente a mil kilómetros de las costas comprendidas entre Antofagasta y Coquimbo. Guevara aclaró que todavía no se conoce el punto exacto donde caerá la nave, sino el área dentro de la cual debería producirse el amerizaje. Una de las principales interrogantes es si el fenómeno podrá observarse desde territorio continental. El académico considera poco probable que la reentrada sea visible desde Antofagasta debido a la distancia. Durante esta fase, entre unos 50 y 90 kilómetros de altura, el intenso calentamiento genera plasma y una estela luminosa semejante a la de un meteorito. Rapa Nui tendría mayores posibilidades de apreciar algún destello debido a su cercanía relativa con el área establecida para la operación. El Pacífico no fue elegido al azar. Según Guevara, su enorme extensión y el menor tránsito aéreo y marítimo en algunas áreas del Pacífico Sur entregan condiciones favorables para este tipo de maniobras. De hecho, zonas aún más remotas han sido utilizadas históricamente para disponer vehículos espaciales fuera de servicio. Pero el vuelo no tendrá solamente como objetivo probar la reentrada. Starship también contempla desplegar 26 satélites Starlink V3, antes de iniciar su regreso a la Tierra. El proyecto busca avanzar hacia vehículos capaces de transportar grandes volúmenes de carga y ser reutilizados en múltiples misiones. El desarrollo también despierta inquietud entre los astrónomos. Guevara explicó que las constelaciones de satélites pueden generar contaminación lumínica e interferencias en observaciones científicas, particularmente sensibles para instalaciones como ALMA. Por ello, desde la ciencia se observa este avance con una doble mirada: interés por las nuevas posibilidades de exploración espacial, pero también cautela frente a sus eventuales efectos sobre la astronomía.
Chile tendrá una ubicación privilegiada frente a uno de los hitos que SpaceX prepara para el desarrollo de Starship. El decimocuarto vuelo de prueba de la gigantesca nave está programado para el próximo lunes 28 de septiembre y, si la misión se desarrolla según lo previsto, culminará con una reentrada y amerizaje controlado en aguas del océano Pacífico, al oeste de las costas chilenas. La misión marcará un cambio importante respecto de las pruebas anteriores. De acuerdo con la planificación difundida para el vuelo 14, Starship buscará por primera vez entrar en órbita alrededor de la Tierra, alcanzando una altitud aproximada de 275 kilómetros y completando cerca de seis vueltas al planeta durante una travesía de casi diez horas. Tras completar esta etapa, la nave realizará una maniobra de desorbitación utilizando uno de sus motores Raptor, para posteriormente iniciar su reentrada a la atmósfera, descenso y amerizaje en el Pacífico. La planificación de esta operación ya tiene reflejo en la actividad aeronáutica vinculada a Chile. El NOTAM W3068/26, correspondiente a la FIR oceánica asociada a Chile, identifica una zona de seguridad sobre el Pacífico para actividades de reentrada y amerizaje de un vehículo espacial. El aviso está vigente desde el 28 de septiembre y contempla ventanas de operación hasta comienzos de octubre. Registros especializados vinculan este NOTAM con el vuelo 14 de Starship. Esto no significa que el polígono establecido por el aviso aeronáutico corresponda a la trayectoria exacta de la nave. Se trata de un área operacional y de seguridad destinada a mantener despejado el espacio involucrado en las maniobras finales. Uno de los grandes interrogantes es si la reentrada podrá observarse desde territorio chileno. Por ahora, la existencia de la zona de amerizaje al oeste de Chile no permite asegurar que Starship será visible desde la costa. Esto dependerá de factores como la trayectoria definitiva, distancia respecto del continente, altitud durante la reentrada, condiciones atmosféricas y luminosidad al momento del paso. El vuelo también contempla otro hito: el despliegue de 26 satélites Starlink V3, convirtiéndose en la primera misión de Starship destinada a incorporar estas nuevas unidades a la constelación. SpaceX desarrolla Starship como un sistema de transporte espacial completamente reutilizable, diseñado para llevar carga y personas a la órbita terrestre y, en futuras misiones, a la Luna y Marte. De concretarse el programa establecido para el vuelo 14, el océano Pacífico frente a Chile será escenario de la etapa final de una misión que busca abrir un nuevo capítulo en el desarrollo de Starship.