La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), presentó el Balance 2025 y Proyecciones 2026 del gremio, con los principales indicadores de desempeño de la minería chilena, donde la Región de Antofagasta se impuso como la principal impulsora al Producto Interno Bruto nacional. El informe, que por lo general se da a a conocer en marzo, dio cuenta de un periodo de resultados financieros y comerciales favorables, impulsados principalmente por altos precios internacionales. Donde además se destacó el rol de la minería como pilar del desarrollo económico del país. De acuerdo con las cifras presentadas, en 2025, la producción de cobre se mantuvo estancada en torno a los 5,4 millones de toneladas, con una proyección para 2026 entre 5,5 y 5,7 millones en un escenario optimista, no obstante, el país tuvo fuertes alzas en la producción de oro, plata y molibdeno. El buen desempeño económico del sector se explica principalmente por el escenario de precios. Durante 2025, el cobre promedió US$ 4,5 la libra y cerró el año sobre los US$ 5,6, mientras que subproductos como el oro y la plata registraron alzas históricas. Lo anterior, permitió que la minería representara el 11,6% del PIB nacional al tercer trimestre de 2025, donde la Región de Antofagasta aportó el 61% del PIB minero, consolidando al norte del país como motor clave de la economía chilena. En 2025, las exportaciones mineras superaron los US$ 63.253 millones, equivalentes al 59% del total nacional. En materia de inversión, se proyecta un flujo efectivo cercano a los US$ 6.700 millones, lo que estadísticamente es un 20% menor al año pasado. Por su parte, la cartera de proyectos para el período 2025-2029 alcanza casi US$ 26.800 millones, reflejando una señal de confianza en el sector, aunque para 2026 se proyecta un flujo menor, asociado principalmente a inversiones de reposición más que de expansión. En tanto, el empleo minero alcanzó un récord de 304 mil trabajadores directos, con un aumento sostenido de la participación femenina. Finalmente, el aporte fiscal del sector superó los US$ 5.500 millones a septiembre de 2025, confirmando una ventana de oportunidad clave para transformar el actual ciclo de precios y demanda en crecimiento sostenido e inversión de largo plazo.
El recién reelecto presidente de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), Jorge Riesco, planteó que el gran desafío del sector es romper con el estancamiento de más de dos décadas en la producción nacional de cobre, que se mantiene en torno a los 5,3 millones de toneladas anuales. En contraste, Perú ha incrementado sostenidamente su producción y China concentra ya cerca del 50% de la capacidad mundial de fundición. Riesco fue enfático en advertir que, si Chile no agiliza sus procesos y habilita nuevos proyectos, “el país corre el riesgo de quedarse atrás en la transición energética”. A su juicio, el liderazgo histórico en cobre ya no está asegurado, pues otros competidores avanzan mientras la minería chilena permanece inmóvil. Uno de los principales obstáculos que identificó el dirigente gremial son los permisos ambientales, cuyo trámite calificó de lento y burocrático, pese a ciertos avances normativos. También cuestionó la reforma a las patentes mineras, que —dijo— eleva costos sin fomentar la exploración, enviando señales negativas al mercado y restando atractivo a Chile frente a otros productores. Riesco subrayó, además, el potencial desaprovechado de la pequeña y mediana minería, que sigue enfrentando límites regulatorios que restringen su aporte. “No podemos frenar a los pequeños productores cuando el país necesita más cobre”, recalcó. En relación con la reciente fusión entre Anglo American y Teck, señaló que refleja un escenario global de alta competencia, donde los grandes actores buscan escala y eficiencia para responder a mayores exigencias ambientales. Finalmente, Riesco llamó a tomar decisiones rápidas y a implementar reformas profundas para recuperar competitividad: “Si no reaccionamos ahora, perderemos la oportunidad histórica de consolidarnos como el proveedor confiable de minerales para la transición energética”.
La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), presentó el Balance 2025 y Proyecciones 2026 del gremio, con los principales indicadores de desempeño de la minería chilena, donde la Región de Antofagasta se impuso como la principal impulsora al Producto Interno Bruto nacional. El informe, que por lo general se da a a conocer en marzo, dio cuenta de un periodo de resultados financieros y comerciales favorables, impulsados principalmente por altos precios internacionales. Donde además se destacó el rol de la minería como pilar del desarrollo económico del país. De acuerdo con las cifras presentadas, en 2025, la producción de cobre se mantuvo estancada en torno a los 5,4 millones de toneladas, con una proyección para 2026 entre 5,5 y 5,7 millones en un escenario optimista, no obstante, el país tuvo fuertes alzas en la producción de oro, plata y molibdeno. El buen desempeño económico del sector se explica principalmente por el escenario de precios. Durante 2025, el cobre promedió US$ 4,5 la libra y cerró el año sobre los US$ 5,6, mientras que subproductos como el oro y la plata registraron alzas históricas. Lo anterior, permitió que la minería representara el 11,6% del PIB nacional al tercer trimestre de 2025, donde la Región de Antofagasta aportó el 61% del PIB minero, consolidando al norte del país como motor clave de la economía chilena. En 2025, las exportaciones mineras superaron los US$ 63.253 millones, equivalentes al 59% del total nacional. En materia de inversión, se proyecta un flujo efectivo cercano a los US$ 6.700 millones, lo que estadísticamente es un 20% menor al año pasado. Por su parte, la cartera de proyectos para el período 2025-2029 alcanza casi US$ 26.800 millones, reflejando una señal de confianza en el sector, aunque para 2026 se proyecta un flujo menor, asociado principalmente a inversiones de reposición más que de expansión. En tanto, el empleo minero alcanzó un récord de 304 mil trabajadores directos, con un aumento sostenido de la participación femenina. Finalmente, el aporte fiscal del sector superó los US$ 5.500 millones a septiembre de 2025, confirmando una ventana de oportunidad clave para transformar el actual ciclo de precios y demanda en crecimiento sostenido e inversión de largo plazo.
El recién reelecto presidente de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), Jorge Riesco, planteó que el gran desafío del sector es romper con el estancamiento de más de dos décadas en la producción nacional de cobre, que se mantiene en torno a los 5,3 millones de toneladas anuales. En contraste, Perú ha incrementado sostenidamente su producción y China concentra ya cerca del 50% de la capacidad mundial de fundición. Riesco fue enfático en advertir que, si Chile no agiliza sus procesos y habilita nuevos proyectos, “el país corre el riesgo de quedarse atrás en la transición energética”. A su juicio, el liderazgo histórico en cobre ya no está asegurado, pues otros competidores avanzan mientras la minería chilena permanece inmóvil. Uno de los principales obstáculos que identificó el dirigente gremial son los permisos ambientales, cuyo trámite calificó de lento y burocrático, pese a ciertos avances normativos. También cuestionó la reforma a las patentes mineras, que —dijo— eleva costos sin fomentar la exploración, enviando señales negativas al mercado y restando atractivo a Chile frente a otros productores. Riesco subrayó, además, el potencial desaprovechado de la pequeña y mediana minería, que sigue enfrentando límites regulatorios que restringen su aporte. “No podemos frenar a los pequeños productores cuando el país necesita más cobre”, recalcó. En relación con la reciente fusión entre Anglo American y Teck, señaló que refleja un escenario global de alta competencia, donde los grandes actores buscan escala y eficiencia para responder a mayores exigencias ambientales. Finalmente, Riesco llamó a tomar decisiones rápidas y a implementar reformas profundas para recuperar competitividad: “Si no reaccionamos ahora, perderemos la oportunidad histórica de consolidarnos como el proveedor confiable de minerales para la transición energética”.