La Agencia Internacional de la Energía (AIE) presentó un conjunto de diez medidas de emergencia destinadas a reducir la demanda global de petróleo, en medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente. Entre las principales recomendaciones destacan el aumento del trabajo remoto, la reducción de vuelos de negocios y la gratuidad del transporte público para desincentivar el uso del automóvil. Según el informe publicado este 20 de marzo de 2026, estas acciones podrían generar un ahorro de entre 4 y 6 millones de barriles diarios, contribuyendo a mitigar parcialmente la escasez de crudo derivada de la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el suministro mundial de petróleo. Alza en el precio La AIE advirtió que la paralización casi total del tráfico por esta vía ha afectado cerca del 20% del consumo global, elevando los precios del crudo por sobre los 100 dólares el barril. En este escenario, el organismo enfatizó la necesidad de actuar sobre la demanda, considerando que las reservas liberadas por los países no han sido suficientes para estabilizar el mercado. Entre las medidas propuestas también se incluye la reducción de la velocidad en autopistas, el uso compartido de vehículos, restricciones de circulación en grandes ciudades y el fomento de alternativas energéticas en los hogares ante la escasez de gas licuado. Chile en aprietos El impacto de esta crisis ya se refleja en Chile, donde el alza del petróleo ha reactivado el debate sobre el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Desde el Ejecutivo reconocen que mantener este instrumento implica un alto costo fiscal, mientras expertos advierten que, sin su aplicación, los precios de las bencinas podrían aumentar hasta 350 pesos por litro y el diésel incluso más. El escenario es especialmente complejo para el país, que importa cerca del 98% del petróleo que consume. Si bien la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) procesa gran parte de este recurso en refinerías locales, los precios internos continúan fuertemente influenciados por el valor internacional del crudo y el tipo de cambio. A esto se suma la dependencia de proveedores externos como Argentina, Brasil y Estados Unidos, lo que expone a Chile a las fluctuaciones del mercado global. En este contexto, las medidas de eficiencia energética y reducción del consumo toman relevancia como herramientas clave para enfrentar una crisis que, según la AIE, seguirá generando presión sobre los mercados en el corto plazo.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) presentó un conjunto de diez medidas de emergencia destinadas a reducir la demanda global de petróleo, en medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente. Entre las principales recomendaciones destacan el aumento del trabajo remoto, la reducción de vuelos de negocios y la gratuidad del transporte público para desincentivar el uso del automóvil. Según el informe publicado este 20 de marzo de 2026, estas acciones podrían generar un ahorro de entre 4 y 6 millones de barriles diarios, contribuyendo a mitigar parcialmente la escasez de crudo derivada de la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el suministro mundial de petróleo. Alza en el precio La AIE advirtió que la paralización casi total del tráfico por esta vía ha afectado cerca del 20% del consumo global, elevando los precios del crudo por sobre los 100 dólares el barril. En este escenario, el organismo enfatizó la necesidad de actuar sobre la demanda, considerando que las reservas liberadas por los países no han sido suficientes para estabilizar el mercado. Entre las medidas propuestas también se incluye la reducción de la velocidad en autopistas, el uso compartido de vehículos, restricciones de circulación en grandes ciudades y el fomento de alternativas energéticas en los hogares ante la escasez de gas licuado. Chile en aprietos El impacto de esta crisis ya se refleja en Chile, donde el alza del petróleo ha reactivado el debate sobre el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Desde el Ejecutivo reconocen que mantener este instrumento implica un alto costo fiscal, mientras expertos advierten que, sin su aplicación, los precios de las bencinas podrían aumentar hasta 350 pesos por litro y el diésel incluso más. El escenario es especialmente complejo para el país, que importa cerca del 98% del petróleo que consume. Si bien la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) procesa gran parte de este recurso en refinerías locales, los precios internos continúan fuertemente influenciados por el valor internacional del crudo y el tipo de cambio. A esto se suma la dependencia de proveedores externos como Argentina, Brasil y Estados Unidos, lo que expone a Chile a las fluctuaciones del mercado global. En este contexto, las medidas de eficiencia energética y reducción del consumo toman relevancia como herramientas clave para enfrentar una crisis que, según la AIE, seguirá generando presión sobre los mercados en el corto plazo.