El mercado minero global volvió a estremecerse luego de que se conociera que Glencore y Rio Tinto mantienen conversaciones preliminares para una eventual fusión que podría dar origen a la mayor compañía minera del mundo. Según informó Bloomberg, ambas firmas suman un valor de mercado combinado de US$207 mil millones, lo que convertiría la operación en una de las más relevantes de la historia del sector. El posible acuerdo se inscribe en una tendencia de consolidación que ha marcado a la gran minería en los últimos años. En septiembre de 2025, Anglo American y Teck concretaron una de las fusiones más grandes del período reciente, mientras que BHP intentó en reiteradas ocasiones adquirir Anglo American, iniciativa que finalmente fue descartada a fines del año pasado. Rio Tinto cuenta con operaciones en 35 países y una presencia estratégica en Chile. Es accionista de Escondida, la mina de cobre más productiva del mundo, y ha firmado acuerdos clave con Codelco y Enami. Entre ellos destacan el desarrollo del distrito minero Nuevo Cobre, un proyecto de litio en el Salar de Maricunga y su selección como socio en el proyecto Salares Altoandinos. Glencore, en tanto, opera en más de 30 países y comercializa más de 60 materias primas. En Chile posee el 44% de Collahuasi, en conjunto con Anglo American, y es propietaria de la Compañía Minera Lomas Bayas y del Complejo Metalúrgico Altonorte. De acuerdo con un reporte citado por Bloomberg, una de las alternativas analizadas sería que Rio Tinto adquiera la totalidad de las acciones de Glencore, aunque no existe certeza de que las conversaciones lleguen a un acuerdo definitivo. Cabe recordar que ambas compañías ya exploraron una fusión en 2024, sin éxito. El eventual megadeal surge además en un contexto de precios históricos del cobre, que superó los US$13 mil la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. El mercado anticipa un déficit de oferta hacia 2026, sumado a mayores inventarios en Estados Unidos ante la amenaza de aranceles y a una demanda creciente impulsada por la electrificación y los centros de datos para inteligencia artificial.
El mercado minero global volvió a estremecerse luego de que se conociera que Glencore y Rio Tinto mantienen conversaciones preliminares para una eventual fusión que podría dar origen a la mayor compañía minera del mundo. Según informó Bloomberg, ambas firmas suman un valor de mercado combinado de US$207 mil millones, lo que convertiría la operación en una de las más relevantes de la historia del sector. El posible acuerdo se inscribe en una tendencia de consolidación que ha marcado a la gran minería en los últimos años. En septiembre de 2025, Anglo American y Teck concretaron una de las fusiones más grandes del período reciente, mientras que BHP intentó en reiteradas ocasiones adquirir Anglo American, iniciativa que finalmente fue descartada a fines del año pasado. Rio Tinto cuenta con operaciones en 35 países y una presencia estratégica en Chile. Es accionista de Escondida, la mina de cobre más productiva del mundo, y ha firmado acuerdos clave con Codelco y Enami. Entre ellos destacan el desarrollo del distrito minero Nuevo Cobre, un proyecto de litio en el Salar de Maricunga y su selección como socio en el proyecto Salares Altoandinos. Glencore, en tanto, opera en más de 30 países y comercializa más de 60 materias primas. En Chile posee el 44% de Collahuasi, en conjunto con Anglo American, y es propietaria de la Compañía Minera Lomas Bayas y del Complejo Metalúrgico Altonorte. De acuerdo con un reporte citado por Bloomberg, una de las alternativas analizadas sería que Rio Tinto adquiera la totalidad de las acciones de Glencore, aunque no existe certeza de que las conversaciones lleguen a un acuerdo definitivo. Cabe recordar que ambas compañías ya exploraron una fusión en 2024, sin éxito. El eventual megadeal surge además en un contexto de precios históricos del cobre, que superó los US$13 mil la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. El mercado anticipa un déficit de oferta hacia 2026, sumado a mayores inventarios en Estados Unidos ante la amenaza de aranceles y a una demanda creciente impulsada por la electrificación y los centros de datos para inteligencia artificial.