La Región de Antofagasta registró una tasa de desocupación de 6,5% durante el trimestre mayo-julio de 2026, ubicándose tres puntos porcentuales por debajo del promedio nacional, que en el mismo periodo alcanzó un 9,5%. Así lo reveló la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que mostró además una disminución de 0,2 puntos porcentuales en el desempleo regional respecto del mismo trimestre del año pasado. El resultado en Antofagasta se explica porque la fuerza de trabajo aumentó 0,1% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció 0,3%. En paralelo, la cantidad de desocupados disminuyó 3,1%. Pese a la reducción del desempleo, otros indicadores del mercado laboral mostraron retrocesos. La tasa de participación regional llegó a 66,9%, disminuyendo 0,6 puntos porcentuales en doce meses, mientras la tasa de ocupación se situó en 62,6%, con una baja de 0,3 puntos. Asimismo, las personas que permanecen fuera de la fuerza de trabajo aumentaron 2,6%, resultado influido por el crecimiento de las personas consideradas inactivas habituales. Las cifras también evidencian una importante brecha entre hombres y mujeres. La tasa de desocupación femenina en Antofagasta alcanzó un 8,2%, pese a disminuir 0,3 puntos porcentuales en comparación con igual periodo del año anterior. Entre los hombres, en tanto, el desempleo regional llegó a 5,3%, registrando una disminución de 0,1 puntos en doce meses. De esta manera, la desocupación femenina se mantiene 2,9 puntos porcentuales por encima de la masculina. El comportamiento regional contrasta con el escenario observado en el conjunto del país. Durante mayo-julio, la tasa nacional de desocupación llegó al 9,5%, aumentando 0,8 puntos porcentuales en doce meses. Este incremento estuvo asociado a un crecimiento de 0,7% de la fuerza de trabajo y una disminución de 0,2% en el número de personas ocupadas. Como consecuencia, los desocupados aumentaron 10,4% a nivel nacional. Por sexo, el desempleo nacional entre las mujeres alcanzó 10,3%, mientras entre los hombres llegó al 8,9%. Los datos muestran así dos escenarios diferentes: mientras Antofagasta redujo levemente su tasa de desocupación hasta el 6,5%, Chile experimentó un deterioro del mercado laboral, con un desempleo que aumentó hasta el 9,5%. Sin embargo, la disminución en las tasas regionales de participación y ocupación, junto con el aumento de quienes permanecen fuera de la fuerza laboral, aparecen como elementos relevantes para evaluar la evolución del empleo en Antofagasta durante los próximos meses.
La Región de Antofagasta registró una tasa de desocupación de 6,7% durante el trimestre móvil febrero-abril de 2026, según los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra representa una disminución de 0,4 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y confirma una mejora en algunos indicadores del mercado laboral regional. El descenso se explica porque el crecimiento de las personas ocupadas, que alcanzó un 3,1% en doce meses, superó el aumento de la fuerza de trabajo, que se expandió en 2,6%. En tanto, el número de personas desocupadas disminuyó un 3,5% en comparación con igual trimestre de 2025. Los indicadores muestran además un fortalecimiento de la participación laboral. La tasa de participación llegó a 65,7%, aumentando 1,0 punto porcentual en un año, mientras que la tasa de ocupación se ubicó en 61,4%, con un incremento de 1,3 puntos porcentuales. Paralelamente, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó 2,2%, impulsada por una reducción de las personas inactivas habituales. Sin embargo, las cifras evidencian importantes diferencias entre hombres y mujeres. Mientras la tasa de desocupación masculina se ubicó en 5,6%, con una baja de 1,4 puntos porcentuales, la desocupación femenina alcanzó 8,1%, aumentando 0,9 puntos porcentuales en doce meses. La creación de empleo estuvo impulsada principalmente por los sectores de enseñanza, que creció 17,7%; construcción, con un alza de 17,4%; y transporte, que aumentó 8,4%. En cuanto a las categorías ocupacionales, destacaron los asalariados formales y los trabajadores por cuenta propia. Otro dato que genera preocupación es el avance de la informalidad. La tasa de ocupación informal llegó a 20,8%, aumentando 1,5 puntos porcentuales respecto del año anterior. Las personas ocupadas en condiciones informales crecieron 11,3%, especialmente entre los hombres. En materia de subutilización de la fuerza laboral, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanzó 14,4%, manteniéndose sin variación en doce meses. Este indicador llegó a 10,0% en hombres y a 20,0% en mujeres, reflejando una brecha de género de 10 puntos porcentuales. En Chile A nivel nacional, el panorama es más complejo. El INE informó que la tasa de desocupación llegó a 9,1%, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2021 y completando 39 meses consecutivos sobre el 8%. Además, la informalidad laboral llegó a 26,8%, con una mayor incidencia entre las mujeres, cuya tasa alcanzó 28,6%, frente al 25,4% registrado por los hombres.
La Región de Antofagasta registró una tasa de desocupación de 6,5% durante el trimestre mayo-julio de 2026, ubicándose tres puntos porcentuales por debajo del promedio nacional, que en el mismo periodo alcanzó un 9,5%. Así lo reveló la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que mostró además una disminución de 0,2 puntos porcentuales en el desempleo regional respecto del mismo trimestre del año pasado. El resultado en Antofagasta se explica porque la fuerza de trabajo aumentó 0,1% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas creció 0,3%. En paralelo, la cantidad de desocupados disminuyó 3,1%. Pese a la reducción del desempleo, otros indicadores del mercado laboral mostraron retrocesos. La tasa de participación regional llegó a 66,9%, disminuyendo 0,6 puntos porcentuales en doce meses, mientras la tasa de ocupación se situó en 62,6%, con una baja de 0,3 puntos. Asimismo, las personas que permanecen fuera de la fuerza de trabajo aumentaron 2,6%, resultado influido por el crecimiento de las personas consideradas inactivas habituales. Las cifras también evidencian una importante brecha entre hombres y mujeres. La tasa de desocupación femenina en Antofagasta alcanzó un 8,2%, pese a disminuir 0,3 puntos porcentuales en comparación con igual periodo del año anterior. Entre los hombres, en tanto, el desempleo regional llegó a 5,3%, registrando una disminución de 0,1 puntos en doce meses. De esta manera, la desocupación femenina se mantiene 2,9 puntos porcentuales por encima de la masculina. El comportamiento regional contrasta con el escenario observado en el conjunto del país. Durante mayo-julio, la tasa nacional de desocupación llegó al 9,5%, aumentando 0,8 puntos porcentuales en doce meses. Este incremento estuvo asociado a un crecimiento de 0,7% de la fuerza de trabajo y una disminución de 0,2% en el número de personas ocupadas. Como consecuencia, los desocupados aumentaron 10,4% a nivel nacional. Por sexo, el desempleo nacional entre las mujeres alcanzó 10,3%, mientras entre los hombres llegó al 8,9%. Los datos muestran así dos escenarios diferentes: mientras Antofagasta redujo levemente su tasa de desocupación hasta el 6,5%, Chile experimentó un deterioro del mercado laboral, con un desempleo que aumentó hasta el 9,5%. Sin embargo, la disminución en las tasas regionales de participación y ocupación, junto con el aumento de quienes permanecen fuera de la fuerza laboral, aparecen como elementos relevantes para evaluar la evolución del empleo en Antofagasta durante los próximos meses.
La Región de Antofagasta registró una tasa de desocupación de 6,7% durante el trimestre móvil febrero-abril de 2026, según los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra representa una disminución de 0,4 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y confirma una mejora en algunos indicadores del mercado laboral regional. El descenso se explica porque el crecimiento de las personas ocupadas, que alcanzó un 3,1% en doce meses, superó el aumento de la fuerza de trabajo, que se expandió en 2,6%. En tanto, el número de personas desocupadas disminuyó un 3,5% en comparación con igual trimestre de 2025. Los indicadores muestran además un fortalecimiento de la participación laboral. La tasa de participación llegó a 65,7%, aumentando 1,0 punto porcentual en un año, mientras que la tasa de ocupación se ubicó en 61,4%, con un incremento de 1,3 puntos porcentuales. Paralelamente, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó 2,2%, impulsada por una reducción de las personas inactivas habituales. Sin embargo, las cifras evidencian importantes diferencias entre hombres y mujeres. Mientras la tasa de desocupación masculina se ubicó en 5,6%, con una baja de 1,4 puntos porcentuales, la desocupación femenina alcanzó 8,1%, aumentando 0,9 puntos porcentuales en doce meses. La creación de empleo estuvo impulsada principalmente por los sectores de enseñanza, que creció 17,7%; construcción, con un alza de 17,4%; y transporte, que aumentó 8,4%. En cuanto a las categorías ocupacionales, destacaron los asalariados formales y los trabajadores por cuenta propia. Otro dato que genera preocupación es el avance de la informalidad. La tasa de ocupación informal llegó a 20,8%, aumentando 1,5 puntos porcentuales respecto del año anterior. Las personas ocupadas en condiciones informales crecieron 11,3%, especialmente entre los hombres. En materia de subutilización de la fuerza laboral, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanzó 14,4%, manteniéndose sin variación en doce meses. Este indicador llegó a 10,0% en hombres y a 20,0% en mujeres, reflejando una brecha de género de 10 puntos porcentuales. En Chile A nivel nacional, el panorama es más complejo. El INE informó que la tasa de desocupación llegó a 9,1%, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2021 y completando 39 meses consecutivos sobre el 8%. Además, la informalidad laboral llegó a 26,8%, con una mayor incidencia entre las mujeres, cuya tasa alcanzó 28,6%, frente al 25,4% registrado por los hombres.