La Oficina del Presidente Electo (OPE) dio a conocer este martes los detalles del retrato oficial de José Antonio Kast, imagen que comenzará a exhibirse en todas las reparticiones públicas desde el próximo 11 de marzo, fecha del cambio de mando. Desde la OPE explicaron que la fotografía no responde únicamente a un acto protocolar, sino que constituye una construcción simbólica. “Este retrato presidencial es una declaración. Una imagen con sentido”, señalaron en un comunicado. El elemento central de la composición es el cielo, que domina el fondo de la imagen. Según la interpretación oficial, este recurso busca conectar con un símbolo transversal para los chilenos, evocando incluso versos del Himno Nacional. “El cielo es el manto que cubre Chile y refuerza la idea de unidad nacional y destino compartido”, sostiene el texto difundido por la oficina. La intención, agregan, es transmitir un mensaje que trascienda divisiones políticas o sociales. En cuanto a la expresión del mandatario, la OPE aseguró que el retrato proyecta “esperanza, entusiasmo y convicción ante lo que viene”, reforzando la idea de liderazgo orientado al futuro. La composición, añadieron, apunta a “salir del lugar donde estamos” y enfrentar las dificultades con determinación. Otro elemento destacado es la banda presidencial con el Escudo Nacional bordado al centro. Desde la oficina aclararon que su inclusión responde a la tradición republicana chilena y no a un mensaje partidista. “La banda presidencial (…) responde a la tradición republicana más amplia de Chile, anterior a nuestras divisiones contemporáneas”, subrayaron. Sello antofagastino en la fotografía El retrato fue capturado por el realizador audiovisual y fotógrafo antofagastino Víctor Burgos, profesional con trayectoria en la Región y quien acompañó visualmente la campaña presidencial. La fotografía comenzará a distribuirse en organismos públicos en las próximas semanas, marcando uno de los primeros hitos simbólicos de la nueva administración antes de asumir formalmente sus funciones. Este es el resultado:
“Recibimos un país devastado, con una economía quebrada, inflación, escasez, deuda y desconfianza”, afirmó el nuevo presidente de Bolivia, Paz, al asumir en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El mandatario, de 58 años, apuntó directamente a sus antecesores, Evo Morales y Luis Arce, por la crisis económica, y llamó a la unidad nacional: “¿Qué carajo hicieron con la bonanza?”, exclamó. En su primer discurso, destacó su compromiso con la descentralización, la producción y la simplificación del Estado, mediante créditos accesibles, reformas tributarias y la eliminación de trabas burocráticas. A la ceremonia asistieron los presidentes de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Ecuador, además de una delegación de Estados Unidos, simbolizando un cambio histórico en la política exterior boliviana tras décadas de distanciamiento diplomático. “Nunca más una Bolivia aislada del mundo”, declaró, en sintonía con la ola liberal que recorre la región. Economista y político de larga trayectoria, Paz sorprendió al ganar la presidencia en primera vuelta con el 54% de los votos, impulsado por su compañero de fórmula, Edmand Lara, un ex policía popular por sus denuncias anticorrupción. Su lema de campaña, “capitalismo para todos”, conectó con el electorado informal y la nueva burguesía urbana de origen indígena. Aunque prometió no recurrir a créditos externos, rápidamente negoció con organismos internacionales y la CAF para estabilizar las finanzas. Enfrenta ahora una economía en recesión, con déficit fiscal, inflación y reservas al límite. En su discurso final pidió un “acuerdo nacional del Bicentenario” para reconstruir el país. “Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a salir de esta”, concluyó.
La Oficina del Presidente Electo (OPE) dio a conocer este martes los detalles del retrato oficial de José Antonio Kast, imagen que comenzará a exhibirse en todas las reparticiones públicas desde el próximo 11 de marzo, fecha del cambio de mando. Desde la OPE explicaron que la fotografía no responde únicamente a un acto protocolar, sino que constituye una construcción simbólica. “Este retrato presidencial es una declaración. Una imagen con sentido”, señalaron en un comunicado. El elemento central de la composición es el cielo, que domina el fondo de la imagen. Según la interpretación oficial, este recurso busca conectar con un símbolo transversal para los chilenos, evocando incluso versos del Himno Nacional. “El cielo es el manto que cubre Chile y refuerza la idea de unidad nacional y destino compartido”, sostiene el texto difundido por la oficina. La intención, agregan, es transmitir un mensaje que trascienda divisiones políticas o sociales. En cuanto a la expresión del mandatario, la OPE aseguró que el retrato proyecta “esperanza, entusiasmo y convicción ante lo que viene”, reforzando la idea de liderazgo orientado al futuro. La composición, añadieron, apunta a “salir del lugar donde estamos” y enfrentar las dificultades con determinación. Otro elemento destacado es la banda presidencial con el Escudo Nacional bordado al centro. Desde la oficina aclararon que su inclusión responde a la tradición republicana chilena y no a un mensaje partidista. “La banda presidencial (…) responde a la tradición republicana más amplia de Chile, anterior a nuestras divisiones contemporáneas”, subrayaron. Sello antofagastino en la fotografía El retrato fue capturado por el realizador audiovisual y fotógrafo antofagastino Víctor Burgos, profesional con trayectoria en la Región y quien acompañó visualmente la campaña presidencial. La fotografía comenzará a distribuirse en organismos públicos en las próximas semanas, marcando uno de los primeros hitos simbólicos de la nueva administración antes de asumir formalmente sus funciones. Este es el resultado:
“Recibimos un país devastado, con una economía quebrada, inflación, escasez, deuda y desconfianza”, afirmó el nuevo presidente de Bolivia, Paz, al asumir en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El mandatario, de 58 años, apuntó directamente a sus antecesores, Evo Morales y Luis Arce, por la crisis económica, y llamó a la unidad nacional: “¿Qué carajo hicieron con la bonanza?”, exclamó. En su primer discurso, destacó su compromiso con la descentralización, la producción y la simplificación del Estado, mediante créditos accesibles, reformas tributarias y la eliminación de trabas burocráticas. A la ceremonia asistieron los presidentes de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Ecuador, además de una delegación de Estados Unidos, simbolizando un cambio histórico en la política exterior boliviana tras décadas de distanciamiento diplomático. “Nunca más una Bolivia aislada del mundo”, declaró, en sintonía con la ola liberal que recorre la región. Economista y político de larga trayectoria, Paz sorprendió al ganar la presidencia en primera vuelta con el 54% de los votos, impulsado por su compañero de fórmula, Edmand Lara, un ex policía popular por sus denuncias anticorrupción. Su lema de campaña, “capitalismo para todos”, conectó con el electorado informal y la nueva burguesía urbana de origen indígena. Aunque prometió no recurrir a créditos externos, rápidamente negoció con organismos internacionales y la CAF para estabilizar las finanzas. Enfrenta ahora una economía en recesión, con déficit fiscal, inflación y reservas al límite. En su discurso final pidió un “acuerdo nacional del Bicentenario” para reconstruir el país. “Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a salir de esta”, concluyó.