Esta semana comenzó oficialmente la implementación de la denominada Ley “Chao Cables”, normativa que obliga a las empresas de telecomunicaciones a retirar el cableado en desuso instalado en postes y calles del país. La medida busca eliminar la denominada “basura aérea”, uno de los problemas urbanos más visibles en diversas ciudades de Chile. La ley fue promulgada en 2019 durante el segundo gobierno del expresidente Sebastián Piñera, pero su puesta en marcha se concretó recién este año tras la publicación del reglamento correspondiente en el Diario Oficial y la toma de razón por parte de la Contraloría General de la República. La normativa establece que las compañías de telecomunicaciones serán responsables de retirar o regularizar el cableado que ya no esté en funcionamiento, tarea que deberá realizarse en coordinación con la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) y los municipios, quienes tendrán un rol clave en la identificación de zonas críticas. El debate sobre la necesidad de aplicar esta ley se reactivó en agosto de 2024, luego de un intenso sistema frontal que afectó a varias regiones del país durante el invierno. En ese contexto, la caída de cables y postes en mal estado agravó las emergencias en distintas comunas, lo que aceleró la implementación del marco regulatorio. El subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, explicó que ya se solicitó a los gobiernos regionales coordinar el trabajo con los municipios para identificar los sectores con mayor presencia de cables en desuso. Según detalló la autoridad, las municipalidades han comenzado a identificar puntos críticos para el retiro del cableado, mientras que las empresas informan cuáles de sus instalaciones están fuera de servicio. Con esta información se busca generar una planificación conjunta que permita ejecutar los trabajos de retiro. Se espera que la primera planificación quede definida entre noviembre y diciembre, con el objetivo de iniciar el retiro de cables desde enero en los sectores más críticos de las comunas. Con esta normativa, el Gobierno busca mejorar la seguridad urbana, reducir riesgos en emergencias y recuperar el espacio público, avanzando hacia ciudades más ordenadas y seguras.
La Municipalidad de Antofagasta iniciará este año un plan de remoción de más de 50 kilómetros de cables en desuso, amparados en la Ley Chao Cables. Ante esto, la acción se produce tras una reciente reunión entre el municipio y la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) para coordinar las medidas derivadas de la nueva legislación. Según Christian Miranda, director de Operaciones de la Municipalidad, este encuentro marcó el inicio de la implementación del Decreto 176, que busca regular el cableado aéreo y subterráneo. Asimismo, Miranda explicó que las coordinaciones con las empresas del sector se han realizado por años, pero la actualización de la normativa exige la creación demesas técnicas para ordenar la distribución y marcación de los cables. El municipio está a la espera de instrucciones adicionales del Gobierno Regional y de la Subtel para elaborar un plan anual de retiro. Finalmente, desde 2020, la Oficina de Alumbrado Público municipal ha retirado más de 120 kilómetros de cableado. Los últimos años han mostrado un aumento progresivo: 24 km en 2022, 42.3 km en 2023 y 52 km en 2024. Este año, el objetivo es superar la cifra anterior y continuar con la reducción de la contaminación visual y el riesgo que representa el exceso de cables.
Esta semana comenzó oficialmente la implementación de la denominada Ley “Chao Cables”, normativa que obliga a las empresas de telecomunicaciones a retirar el cableado en desuso instalado en postes y calles del país. La medida busca eliminar la denominada “basura aérea”, uno de los problemas urbanos más visibles en diversas ciudades de Chile. La ley fue promulgada en 2019 durante el segundo gobierno del expresidente Sebastián Piñera, pero su puesta en marcha se concretó recién este año tras la publicación del reglamento correspondiente en el Diario Oficial y la toma de razón por parte de la Contraloría General de la República. La normativa establece que las compañías de telecomunicaciones serán responsables de retirar o regularizar el cableado que ya no esté en funcionamiento, tarea que deberá realizarse en coordinación con la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) y los municipios, quienes tendrán un rol clave en la identificación de zonas críticas. El debate sobre la necesidad de aplicar esta ley se reactivó en agosto de 2024, luego de un intenso sistema frontal que afectó a varias regiones del país durante el invierno. En ese contexto, la caída de cables y postes en mal estado agravó las emergencias en distintas comunas, lo que aceleró la implementación del marco regulatorio. El subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, explicó que ya se solicitó a los gobiernos regionales coordinar el trabajo con los municipios para identificar los sectores con mayor presencia de cables en desuso. Según detalló la autoridad, las municipalidades han comenzado a identificar puntos críticos para el retiro del cableado, mientras que las empresas informan cuáles de sus instalaciones están fuera de servicio. Con esta información se busca generar una planificación conjunta que permita ejecutar los trabajos de retiro. Se espera que la primera planificación quede definida entre noviembre y diciembre, con el objetivo de iniciar el retiro de cables desde enero en los sectores más críticos de las comunas. Con esta normativa, el Gobierno busca mejorar la seguridad urbana, reducir riesgos en emergencias y recuperar el espacio público, avanzando hacia ciudades más ordenadas y seguras.
La Municipalidad de Antofagasta iniciará este año un plan de remoción de más de 50 kilómetros de cables en desuso, amparados en la Ley Chao Cables. Ante esto, la acción se produce tras una reciente reunión entre el municipio y la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) para coordinar las medidas derivadas de la nueva legislación. Según Christian Miranda, director de Operaciones de la Municipalidad, este encuentro marcó el inicio de la implementación del Decreto 176, que busca regular el cableado aéreo y subterráneo. Asimismo, Miranda explicó que las coordinaciones con las empresas del sector se han realizado por años, pero la actualización de la normativa exige la creación demesas técnicas para ordenar la distribución y marcación de los cables. El municipio está a la espera de instrucciones adicionales del Gobierno Regional y de la Subtel para elaborar un plan anual de retiro. Finalmente, desde 2020, la Oficina de Alumbrado Público municipal ha retirado más de 120 kilómetros de cableado. Los últimos años han mostrado un aumento progresivo: 24 km en 2022, 42.3 km en 2023 y 52 km en 2024. Este año, el objetivo es superar la cifra anterior y continuar con la reducción de la contaminación visual y el riesgo que representa el exceso de cables.