Una millonaria diferencia de costos y el riesgo de que miles de toneladas de basura queden sin retiro durante varios meses mantienen en alerta a Antofagasta tras la adjudicación de la nueva licitación de recolección de residuos domiciliarios. El pasado 2 de junio, el concejo municipal aprobó la propuesta presentada por la empresa Cosemar para hacerse cargo del servicio durante los próximos cinco años. Sin embargo, la decisión rápidamente generó cuestionamientos debido al impacto económico que tendrá para las arcas municipales. Según los antecedentes de la licitación, la oferta adjudicada supera en más de $100 millones mensuales la propuesta presentada por el actual prestador del servicio.Considerando la duración total del contrato, la diferencia alcanza cerca de $6.000 millones, una cifra que ha puesto el foco sobre el uso de recursos públicos en una de las licitaciones más relevantes para la comuna en su historia, equivalente a 150 viviendas sociales. Ante esto, Pedro Barra, gerente general de Demarco, aseguró que “impulsaremos todas las medidas a nuestra disposición para corregir el acto administrativo, que -en nuestra opinión- carece de prolijidad legal”. El problema que podría comenzar el 1 de julio Pero la polémica no se limita al aspecto económico. El actual contrato de recolección de basura expira el próximo 30 de junio, mientras que el nuevo acuerdo aún debe completar una serie de etapas administrativas antes de entrar en funcionamiento. Primero deberá ser revisado por la Contraloría General de la República para su toma de razón, un trámite que podría extenderse por varias semanas debido al monto y complejidad del proceso. Posteriormente, las bases de licitación contemplan un plazo de hasta 100 días corridos para que la empresa adjudicada implemente su operación e instale la flota necesaria para prestar el servicio. Con esos tiempos, el nuevo sistema podría comenzar recién durante noviembre. Más de 600 mil kilos de residuos al día Antofagasta genera alrededor de 600 mil kilos de residuos diariamente. El sistema actual contempla recorridos nocturnos en el centro de la ciudad y operativos permanentes en distintos sectores urbanos, incluidos campamentos y zonas donde la formación de microbasurales es recurrente. Sin una solución de continuidad, la ciudad podría enfrentar una acumulación progresiva de residuos con potenciales efectos sanitarios y ambientales. Municipio busca una salida de emergencia Durante la sesión del concejo, el alcalde Sacha Razmilic aseguró que se realizarán gestiones para intentar que el proveedor saliente (Demarco) continúe prestando servicios de manera provisoria mientras se completa el proceso administrativo. Sin embargo, la alternativa genera incertidumbre debido a que el tiempo corre y aún no existirían acuerdos concretos para garantizar la continuidad de la operación. Con el reloj avanzando hacia el 30 de junio, Antofagasta enfrenta un doble desafío: justificar una licitación que podría costar cerca de $6.000 millones más y evitar que una de las ciudades más importantes del norte del país quede expuesta a una crisis sanitaria por la acumulación de basura en sus calles.
Una millonaria diferencia de costos y el riesgo de que miles de toneladas de basura queden sin retiro durante varios meses mantienen en alerta a Antofagasta tras la adjudicación de la nueva licitación de recolección de residuos domiciliarios. El pasado 2 de junio, el concejo municipal aprobó la propuesta presentada por la empresa Cosemar para hacerse cargo del servicio durante los próximos cinco años. Sin embargo, la decisión rápidamente generó cuestionamientos debido al impacto económico que tendrá para las arcas municipales. Según los antecedentes de la licitación, la oferta adjudicada supera en más de $100 millones mensuales la propuesta presentada por el actual prestador del servicio.Considerando la duración total del contrato, la diferencia alcanza cerca de $6.000 millones, una cifra que ha puesto el foco sobre el uso de recursos públicos en una de las licitaciones más relevantes para la comuna en su historia, equivalente a 150 viviendas sociales. Ante esto, Pedro Barra, gerente general de Demarco, aseguró que “impulsaremos todas las medidas a nuestra disposición para corregir el acto administrativo, que -en nuestra opinión- carece de prolijidad legal”. El problema que podría comenzar el 1 de julio Pero la polémica no se limita al aspecto económico. El actual contrato de recolección de basura expira el próximo 30 de junio, mientras que el nuevo acuerdo aún debe completar una serie de etapas administrativas antes de entrar en funcionamiento. Primero deberá ser revisado por la Contraloría General de la República para su toma de razón, un trámite que podría extenderse por varias semanas debido al monto y complejidad del proceso. Posteriormente, las bases de licitación contemplan un plazo de hasta 100 días corridos para que la empresa adjudicada implemente su operación e instale la flota necesaria para prestar el servicio. Con esos tiempos, el nuevo sistema podría comenzar recién durante noviembre. Más de 600 mil kilos de residuos al día Antofagasta genera alrededor de 600 mil kilos de residuos diariamente. El sistema actual contempla recorridos nocturnos en el centro de la ciudad y operativos permanentes en distintos sectores urbanos, incluidos campamentos y zonas donde la formación de microbasurales es recurrente. Sin una solución de continuidad, la ciudad podría enfrentar una acumulación progresiva de residuos con potenciales efectos sanitarios y ambientales. Municipio busca una salida de emergencia Durante la sesión del concejo, el alcalde Sacha Razmilic aseguró que se realizarán gestiones para intentar que el proveedor saliente (Demarco) continúe prestando servicios de manera provisoria mientras se completa el proceso administrativo. Sin embargo, la alternativa genera incertidumbre debido a que el tiempo corre y aún no existirían acuerdos concretos para garantizar la continuidad de la operación. Con el reloj avanzando hacia el 30 de junio, Antofagasta enfrenta un doble desafío: justificar una licitación que podría costar cerca de $6.000 millones más y evitar que una de las ciudades más importantes del norte del país quede expuesta a una crisis sanitaria por la acumulación de basura en sus calles.