Después de más de seis décadas de funcionamiento, el histórico Emporio y Fábrica de Empanadas “El Salitre” anunció el cierre definitivo de sus puertas, marcando el fin de uno de los negocios más tradicionales y queridos de la comuna de Antofagasta. Durante 63 años, el local fue un punto de encuentro para generaciones de antofagastinos y visitantes, quienes lo convirtieron en una parada obligada, especialmente los domingos, cuando largas filas se formaban para adquirir sus reconocidas empanadas, preparadas con una receta única que con el tiempo se transformó en un verdadero símbolo gastronómico de la ciudad. Sin embargo, El Salitre no solo era un espacio dedicado a la cocina. Su interior albergaba una valiosa colección de objetos vinculados a la historia del norte de Chile, desde sus primeros años. A ello se sumaban piezas relacionadas con la llegada de familias croatas al norte del país, transformando el lugar en una especie de museo vivo que resguardaba parte de la memoria local. El emporio fue atendido durante décadas por su propio dueño, integrante de una familia de origen croata que mantuvo viva la tradición del local y el vínculo con la comunidad. Con el paso de los años, el establecimiento se consolidó como uno de los pocos negocios de antaño que aún permanecían activos en la ciudad. A través de un comunicado, la familia Matijasevic —integrada por Bernardo, Dinka, Jadranka y Bernardo Jugoslav— informó a su clientela que, tras 63 años de atención, el Emporio y Fábrica de Empanadas “El Salitre” cerrará sus puertas de manera definitiva, agradeciendo el cariño y la preferencia de quienes durante décadas fueron parte de su historia. Con su cierre, Antofagasta pierde uno de sus espacios más emblemáticos y patrimoniales de la ciudad, donde la gastronomía, la tradición y la memoria del norte se encontraron durante más de medio siglo.
Después de más de seis décadas de funcionamiento, el histórico Emporio y Fábrica de Empanadas “El Salitre” anunció el cierre definitivo de sus puertas, marcando el fin de uno de los negocios más tradicionales y queridos de la comuna de Antofagasta. Durante 63 años, el local fue un punto de encuentro para generaciones de antofagastinos y visitantes, quienes lo convirtieron en una parada obligada, especialmente los domingos, cuando largas filas se formaban para adquirir sus reconocidas empanadas, preparadas con una receta única que con el tiempo se transformó en un verdadero símbolo gastronómico de la ciudad. Sin embargo, El Salitre no solo era un espacio dedicado a la cocina. Su interior albergaba una valiosa colección de objetos vinculados a la historia del norte de Chile, desde sus primeros años. A ello se sumaban piezas relacionadas con la llegada de familias croatas al norte del país, transformando el lugar en una especie de museo vivo que resguardaba parte de la memoria local. El emporio fue atendido durante décadas por su propio dueño, integrante de una familia de origen croata que mantuvo viva la tradición del local y el vínculo con la comunidad. Con el paso de los años, el establecimiento se consolidó como uno de los pocos negocios de antaño que aún permanecían activos en la ciudad. A través de un comunicado, la familia Matijasevic —integrada por Bernardo, Dinka, Jadranka y Bernardo Jugoslav— informó a su clientela que, tras 63 años de atención, el Emporio y Fábrica de Empanadas “El Salitre” cerrará sus puertas de manera definitiva, agradeciendo el cariño y la preferencia de quienes durante décadas fueron parte de su historia. Con su cierre, Antofagasta pierde uno de sus espacios más emblemáticos y patrimoniales de la ciudad, donde la gastronomía, la tradición y la memoria del norte se encontraron durante más de medio siglo.