Antofagasta figura entre las ciudades con las aceras de peor calidad del país y enfrentará uno de los mayores desafíos en infraestructura urbana durante la próxima década, según reveló el Informe de Infraestructura y Desarrollo Sostenible (IDS) 2026-2035 elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). El estudio concluye que Chile deberá invertir más de US$15 mil millones entre 2026 y 2035 para reducir las brechas en veredas, parques, plazas, costaneras y otros espacios públicos. La investigación analizó las 21 principales ciudades del país, donde vive cerca del 60% de la población nacional, y proyecta que estas continuarán creciendo en los próximos años. Sin una inversión oportuna, advierte el informe, aumentarán los problemas de congestión, deterioro urbano y déficit de áreas verdes. Uno de los aspectos más preocupantes corresponde a la calidad de las aceras. Mediante el análisis de más de 30 mil tramos de veredas, el estudio determinó que Arica, Iquique-Alto Hospicio, Calama y Antofagasta concentran más del 75% de sus aceras dentro del 40% de peor calidad del país. Entre las principales causas del deterioro aparecen la escasa vegetación, la discontinuidad de las veredas, el reducido ancho para el desplazamiento peatonal y la ocupación de los espacios por vehículos estacionados. Según la CChC, estas deficiencias afectan especialmente a adultos mayores, personas con discapacidad, niños y quienes utilizan el desplazamiento a pie como principal medio de transporte. El informe también establece que mejorar las aceras de las ciudades requerirá una inversión cercana a US$3.915 millones, de los cuales US$1.626 millones deberán destinarse prioritariamente a los sectores con mayores déficits. En materia de áreas verdes y espacios públicos de permanencia, el diagnóstico tampoco es alentador. Actualmente existen 8.403 hectáreas de espacios públicos en las 21 ciudades estudiadas, pero casi el 45% corresponde a terrenos eriazos o zonas degradadas. Además, el promedio nacional alcanza solo 3,9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, muy por debajo del estándar de 6 metros cuadrados fijado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Las mayores brechas vuelven a concentrarse en el norte del país, donde ciudades como Antofagasta, Calama, Arica e Iquique-Alto Hospicio deberán realizar importantes inversiones para adquirir nuevos terrenos destinados a parques y plazas, elevando considerablemente los costos de urbanización. El estudio estima que el mejoramiento de parques, plazas y costaneras demandará otros US$11.257 millones durante la próxima década, incluyendo recursos para construcción y mantención. Frente a este escenario, la Cámara Chilena de la Construcción llamó a impulsar mecanismos de Asociación Público-Privada para acelerar las inversiones urbanas. Entre sus propuestas destacan ampliar el rol del Fondo de Infraestructura, reactivar la Ley de Financiamiento Urbano Compartido, fortalecer la planificación territorial, crear un Observatorio de Infraestructura para el Bienestar y reducir la permisología que actualmente retrasa la ejecución de proyectos. La entidad concluye que la magnitud de las brechas urbanas exige una planificación de largo plazo y una coordinación efectiva entre el Estado, los municipios y el sector privado para mejorar la calidad de vida de millones de habitantes, especialmente en las ciudades del norte de Chile, donde el deterioro de la infraestructura urbana aparece como uno de los principales desafíos del desarrollo regional.
Antofagasta figura entre las ciudades con las aceras de peor calidad del país y enfrentará uno de los mayores desafíos en infraestructura urbana durante la próxima década, según reveló el Informe de Infraestructura y Desarrollo Sostenible (IDS) 2026-2035 elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). El estudio concluye que Chile deberá invertir más de US$15 mil millones entre 2026 y 2035 para reducir las brechas en veredas, parques, plazas, costaneras y otros espacios públicos. La investigación analizó las 21 principales ciudades del país, donde vive cerca del 60% de la población nacional, y proyecta que estas continuarán creciendo en los próximos años. Sin una inversión oportuna, advierte el informe, aumentarán los problemas de congestión, deterioro urbano y déficit de áreas verdes. Uno de los aspectos más preocupantes corresponde a la calidad de las aceras. Mediante el análisis de más de 30 mil tramos de veredas, el estudio determinó que Arica, Iquique-Alto Hospicio, Calama y Antofagasta concentran más del 75% de sus aceras dentro del 40% de peor calidad del país. Entre las principales causas del deterioro aparecen la escasa vegetación, la discontinuidad de las veredas, el reducido ancho para el desplazamiento peatonal y la ocupación de los espacios por vehículos estacionados. Según la CChC, estas deficiencias afectan especialmente a adultos mayores, personas con discapacidad, niños y quienes utilizan el desplazamiento a pie como principal medio de transporte. El informe también establece que mejorar las aceras de las ciudades requerirá una inversión cercana a US$3.915 millones, de los cuales US$1.626 millones deberán destinarse prioritariamente a los sectores con mayores déficits. En materia de áreas verdes y espacios públicos de permanencia, el diagnóstico tampoco es alentador. Actualmente existen 8.403 hectáreas de espacios públicos en las 21 ciudades estudiadas, pero casi el 45% corresponde a terrenos eriazos o zonas degradadas. Además, el promedio nacional alcanza solo 3,9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, muy por debajo del estándar de 6 metros cuadrados fijado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Las mayores brechas vuelven a concentrarse en el norte del país, donde ciudades como Antofagasta, Calama, Arica e Iquique-Alto Hospicio deberán realizar importantes inversiones para adquirir nuevos terrenos destinados a parques y plazas, elevando considerablemente los costos de urbanización. El estudio estima que el mejoramiento de parques, plazas y costaneras demandará otros US$11.257 millones durante la próxima década, incluyendo recursos para construcción y mantención. Frente a este escenario, la Cámara Chilena de la Construcción llamó a impulsar mecanismos de Asociación Público-Privada para acelerar las inversiones urbanas. Entre sus propuestas destacan ampliar el rol del Fondo de Infraestructura, reactivar la Ley de Financiamiento Urbano Compartido, fortalecer la planificación territorial, crear un Observatorio de Infraestructura para el Bienestar y reducir la permisología que actualmente retrasa la ejecución de proyectos. La entidad concluye que la magnitud de las brechas urbanas exige una planificación de largo plazo y una coordinación efectiva entre el Estado, los municipios y el sector privado para mejorar la calidad de vida de millones de habitantes, especialmente en las ciudades del norte de Chile, donde el deterioro de la infraestructura urbana aparece como uno de los principales desafíos del desarrollo regional.