AES Andes confirmó que decidió desistir de la ejecución del proyecto INNA, iniciativa valorizada en US$10 mil millones destinada a la producción de hidrógeno y amoníaco verde. La determinación fue adoptada tras un análisis estratégico de su cartera de inversiones y responde a un cambio en el foco operativo de la compañía, que ahora priorizará el desarrollo de generación renovable y sistemas de almacenamiento de energía. Desde la empresa explicaron que la decisión no pone en duda el potencial del hidrógeno verde para Chile, ni la compatibilidad del proyecto con otras actividades productivas de la zona. Sin embargo, recalcaron que responde a criterios de mercado, creación de valor y alineamiento con los lineamientos definidos por su matriz en Estados Unidos. “AES Andes ha tomado la decisión de priorizar sus esfuerzos en proyectos renovables y de almacenamiento”, señalaron. El anuncio se da en un contexto de enfriamiento global de la industria del hidrógeno verde. En Chile, pese al impulso político, los avances han sido más limitados. De acuerdo con la Asociación Chilena de Hidrógeno Verde, a diciembre de 2025 existían 83 proyectos anunciados, pero solo 17 estaban operativos y todos en etapa piloto. El proyecto INNA también estuvo marcado por la controversia. Diversas organizaciones científicas alertaron sobre su posible impacto en el observatorio Cerro Paranal, considerado uno de los centros astronómicos más relevantes del mundo. La Sociedad Chilena de Astronomía sostuvo que una iniciativa industrial de esta magnitud podría alterar las condiciones que posicionan a Chile como referente mundial en astronomía. A esto se sumó el rechazo expresado durante la campaña presidencial por el presidente electo José Antonio Kast, quien afirmó que los cielos del norte son un activo estratégico que debe ser protegido. En paralelo, AES Andes destacó el avance de su estrategia Greentegra. Desde su lanzamiento, la compañía ha incorporado 2.181 MW de generación renovable y baterías, alcanzando un 70% de su parque energético basado en fuentes limpias. Actualmente, se encuentra en proceso de comisionamiento de Andes Solar III y Bolero BESS, además de avanzar en cuatro nuevos proyectos que aportarán 2.363 MW adicionales. Con una inversión superior a los US$4.000 millones, la firma proyecta superar los 4.500 MW renovables hacia 2027, consolidando su rol en la transición energética y reforzando la seguridad y sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.
AES Andes confirmó que decidió desistir de la ejecución del proyecto INNA, iniciativa valorizada en US$10 mil millones destinada a la producción de hidrógeno y amoníaco verde. La determinación fue adoptada tras un análisis estratégico de su cartera de inversiones y responde a un cambio en el foco operativo de la compañía, que ahora priorizará el desarrollo de generación renovable y sistemas de almacenamiento de energía. Desde la empresa explicaron que la decisión no pone en duda el potencial del hidrógeno verde para Chile, ni la compatibilidad del proyecto con otras actividades productivas de la zona. Sin embargo, recalcaron que responde a criterios de mercado, creación de valor y alineamiento con los lineamientos definidos por su matriz en Estados Unidos. “AES Andes ha tomado la decisión de priorizar sus esfuerzos en proyectos renovables y de almacenamiento”, señalaron. El anuncio se da en un contexto de enfriamiento global de la industria del hidrógeno verde. En Chile, pese al impulso político, los avances han sido más limitados. De acuerdo con la Asociación Chilena de Hidrógeno Verde, a diciembre de 2025 existían 83 proyectos anunciados, pero solo 17 estaban operativos y todos en etapa piloto. El proyecto INNA también estuvo marcado por la controversia. Diversas organizaciones científicas alertaron sobre su posible impacto en el observatorio Cerro Paranal, considerado uno de los centros astronómicos más relevantes del mundo. La Sociedad Chilena de Astronomía sostuvo que una iniciativa industrial de esta magnitud podría alterar las condiciones que posicionan a Chile como referente mundial en astronomía. A esto se sumó el rechazo expresado durante la campaña presidencial por el presidente electo José Antonio Kast, quien afirmó que los cielos del norte son un activo estratégico que debe ser protegido. En paralelo, AES Andes destacó el avance de su estrategia Greentegra. Desde su lanzamiento, la compañía ha incorporado 2.181 MW de generación renovable y baterías, alcanzando un 70% de su parque energético basado en fuentes limpias. Actualmente, se encuentra en proceso de comisionamiento de Andes Solar III y Bolero BESS, además de avanzar en cuatro nuevos proyectos que aportarán 2.363 MW adicionales. Con una inversión superior a los US$4.000 millones, la firma proyecta superar los 4.500 MW renovables hacia 2027, consolidando su rol en la transición energética y reforzando la seguridad y sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.